El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, se sumó a las repercusiones sobre la actitud del flamante Papa durante la dictadura y sostuvo que "es un hombre que no tiene absolutamente ninguna condena" por su actuación en esa época. Desde Roma, donde viajó como miembro de la comitiva oficial, indicó que la designación de Jorge Bergoglio "es un gran cambio" para "todos" los argentinos, y destacó que "humildad, diálogo, luchar contra la pobreza, es lo que necesita el mundo actual".
Remarcó que la asunción de Francisco "es un tema muy importante y a los argentinos, más allá de la posición que cada uno tenga, nos debe interesar a todos y todos debemos apoyar esto. Hay que mirar lo que se abre para delante. Si hacemos fuerza todos juntos en apoyar este proceso, que va encaminado hacia el diálogo, hacia la idea de la igualdad, del beneficio de los pobres, es una puerta importantísima", consideró.
Lorenzetti aseguró que "más allá de los credos, más allá de que uno crea o no crea, este es un acto histórico. Es la primera vez que hay un Papa en la Argentina, en Latinoamérica. Es un cambio central en la visión eurocéntrica del mundo, es una muestra clara de que hoy vivimos en un mundo multilateral".
Reconciliación. Horacio Verbitsky, director del Centro de Estudios Legales y Sociales y periodista del diario Pagina 12, documentó sus argumentos sobre la actuación del Papa cuando era provincial de la Compañía de Jesús, ante la desaparición de dos curas que dependían de él, Orlando Yorio y Francisco Jalic.
Cuando en varios medios se publicó, una nota a Jalic (de 85 años) desde Alemania, donde vive retirado en un monasterio, se indicó que el sacerdote se indicó que el anciano se sentía reconciliado con Bergoglio: "Aquellos acontecimientos, que para mí son asunto terminado".
Verbitsky señala que "la reconciliación, para los católicos, es un sacramento. El teólogo argentino Carmelo Giaquinta dice que consiste en "perdonar de corazón al prójimo por las ofensas recibidas",
"Pero Jalics no niega los hechos, que narró en su libro «Ejercicios de meditación», de 1994: "Mucha gente que sostenía convicciones políticas de extrema derecha veía con malos ojos nuestra presencia en las villas miseria. Interpretaban el hecho de que viviéramos allí como un apoyo a la guerrilla y se propusieron denunciarnos como terroristas. Nosotros sabíamos de dónde soplaba el viento y quién era responsable por estas calumnias. De modo que fui a hablar con la persona en cuestión y le expliqué que estaba jugando con nuestras vidas. El hombre me prometió que haría saber a los militares que no éramos terroristas. Por declaraciones posteriores de un oficial y 30 documentos a los que pude acceder más tarde pudimos comprobar sin lugar a dudas que este hombre no había cumplido su promesa sino que, por el contrario, había presentado una falsa denuncia ante los militares". señala
Y agrega: "En una carta escrita en Roma en noviembre de 1977, al asistente general de la Compañía de Jesús, padre Moura, Orlando Yorio cuenta lo mismo, pero reemplazando "una persona" por Jorge Mario Bergoglio. Nueve años antes que el libro de Mignone y 17 años antes que el de Jalics, Yorio cuenta que Jalics habló dos veces con el provincial, quien "se comprometió a frenar los rumores dentro de la Compañía y a adelantarse a hablar con gente de las Fuerzas Armadas para testimoniar nuestra inocencia".