Los feligreses y religiosos porteños se concentraron ayer en la catedral de Buenos Aires para celebrar la elección de Jorge Bergoglio como el nuevo Papa.
Los feligreses y religiosos porteños se concentraron ayer en la catedral de Buenos Aires para celebrar la elección de Jorge Bergoglio como el nuevo Papa.
"Francisco, Francisco", gritaron los fieles que se congregaron en el templo, antes de que se diera inicio a la ceremonia litúrgica. Fue entonces cuando un sacerdote tomó la palabra y dijo: "Habemus papam, cardenal Jorge Mario Bergoglio, viva el Papa". Al instante, se produjo un estallido de felicidad, aplausos y gritos. Sacerdotes de la catedral dijeron que no veían el recinto así de lleno desde hace varias décadas.
El obispo Joaquín Sucunza, pro vicario general de la Arquidiócesis de Buenos Aires, ofició la ceremonia litúrgica en la catedral. "Uno tiene que pellizcarse, hay momentos sublimes en la vida", dijo a la numerosa audiencia.
Las miradas de los feligreses, como la de Nélida Bedino, jubilada de 85 años, brillaban de orgullo y emoción. "Soy anciana, me cuesta moverme pero hoy tenía que venir", dijo.
"Como católica y argentina doy gracias a Dios por darme vida para ser testigo de este acontecimiento", agregó.
Afuera de la iglesia, un millar de personas seguía la misa que era transmitida por parlantes, al tiempo que blandía banderas argentinas y del Vaticano, mientras otros cargaban con imágenes de la Virgen de Luján.
Lágrimas. El entusiasmo y la felicidad se apoderaron de los católicos del mundo, y especialmente de los argentinos, que derramaron lágrimas al conocer que el Vaticano nombró como Papa a su cardenal. Francisco es el primer Papa no europeo desde el siglo VIII.
"Estábamos rezando por el cónclave cuando nos enteramos", dijo Ana María Pérez, 60 años, vicepresidenta de la organización religiosa Acción Católica Argentina. Aseguró que "Bergoglio es sinónimo de caridad y misión" y que "va a ser el Papa de la calle".
Después del nombramiento, los fieles bonaerenses acudieron a la catedral, donde centenares de católicos entraban y salían luego de orar. Algunos creyentes rezaban el rosario y algunas cámaras de televisión hacían presencia mientras algunos conductores hacían sonar las bocinas de sus autos.
Un sentimiento. A esas horas, las doscientas personas que estaban afuera de la catedral gritaban "olé, olé, olá, Francisco es un sentimiento que no puedo parar".
En el recinto religioso, entre tanto, se rezaba sin cesar el Padrenuestro y la gente aplaudía cada que se recordaba la designación papal del ex cardenal.
"Bergoglio conoce la realidad de América latina a fondo", dijo María Luján, una monja de 48 años y misionera que trabaja en los barrios pobres de Paraguay.
Martha Ruiz, 60 años, portera de un edificio aledaño a la catedral metropolitana, se emocionó y lloró cuando conoció la noticia. "Es un hombre que transmite mucha serenidad", dijo.
A su lado, Graciela Dávalos dijo que se encuentra "muy contenta, primero porque es de la orden jesuita y su persona siempre se ha destacado como con muy buen criterio". Otra de las mujeres que rezaba en la catedral metropolitana, Paola La Roca, de 62 años, resumió el sentimiento de los feligreses: "Que Dios bendiga a Francisco, la Argentina se lo merece, tenemos un Papa argentino".




Por Nicolás Maggi