Convivir 21 años con una enfermedad poco frecuente es un desafío enorme. Una pelea diaria. Es escribir una historia plagada de diagnósticos, visitas al médico, consultas en los libros y en internet, un camino de deseos y plegarias. De estos avatares sabe bien la protagonista de una innovadora cirugía realizada en Rosario que nació con disostosis craneofacial congénita, una patología que produce malformaciones en el cráneo y la cara, y que después de muchos tropiezos parece haber encontrado la oportunidad de tener una mejor calidad de vida.
El alivio llegó de la mano de un equipo de profesionales del sanatorio Los Arroyos que descubrió que la joven tenía una zona faltante del cráneo de aproximadamente 15 centímetros, producto de una serie de intervenciones que había sobrellevado desde pequeña a causa de su enfermedad. Ese "agujero" impedía que contara con la imprescindible protección craneal, lo que le ocasionaba convulsiones y un riesgo permanente de vida, ya que de haberse golpeado en la cabeza podría haber sufrido consecuencias severas.
Además de detectar el complejo problema en la cabeza —que era desconocido por los padres de la paciente— los especialistas se pusieron en acción para resolverlo. Así, después de minuciosos estudios, a mediados de febrero último realizaron la cirugía reconstructiva que incluyó un implante "customizado" (a medida) diseñado especialmente para la joven en Estados Unidos y que sirvió nada menos que para "cubrir" el faltante en el cráneo.
El cirujano plástico Fernando Gómez García, que cuenta con amplia experiencia en reconstrucción maxilofacial (se formó en Europa durante diez años) estuvo al frente de la operación junto al neurocirujano Telmo Nicola. En diálogo con La Capital explicó que además "se le corrigió la caída de los párpados superiores, también un defecto llamado ectrópion y el hundimiento craneal de la zona temporal, que se trató con relleno de grasa de la paciente, enriquecido con plasma rico en factores de crecimiento".
La cirugía duró ocho horas y media y la joven tuvo una buena evolución postquirúrgica por lo que fue dada de alta a las 36 horas. Gómez García destacó que se trata de "la primera intervención de estas características en la ciudad con un implante de cráneo hecho a medida con un material muy particular que permite una mejor adaptación y fijación y minimiza el riesgo de rechazo".
Comentó algunas aristas del caso. "Cuando me encontré con la paciente y sus padres, me relataron las múltiples intervenciones que había tenido desde muy chiquita. La última a los 6 años. Una vez que profundicé en la historia clínica y pedí nuevos estudios, entre ellos una tomografía computada, grande fue la sorpresa al detectar que le faltaban 15 centímetros del cráneo por lo que apenas tenía protección de la duramadre en una zona muy amplia; esto, además de ser responsable probablemente de las convulsiones la exponía a un riesgo cotidiano ya que podría haber muerto por un golpe". "Lo impactante es que la chica jugaba al hockey", relató el médico.
Gracias al compromiso familiar y el apoyo de Caja Forense, la obra social de la paciente, que se hizo cargo de todos los gastos del implante importado y los gastos de la cirugía, la intervención se pudo realizar con éxito. "Hay que remarcar el trabajo en equipo de todos los profesionales y asistentes del sanatorio, el acompañamiento afectivo del entorno de la joven y el aporte de la obra social que no opuso ninguna resistencia para que la operación se llevara a cabo", dijo Gómez García. Vale destacar que la chica cuenta con su correspondiente certificado de discapacidad.
El aspecto estético, que también se tuvo en cuenta en el marco de la intervención, es otro punto que el médico valora. "Para quien convive con alguna malformación que afecta su rostro el impacto emocional es indescriptible, y no siempre se le da la importancia que tiene. Mejorar, equilibrar y embellecer a través de una cirugía reparadora es devolverle en muchos casos al paciente su autoestima y sus ganas de vivir", enfatizó.
El descubrimiento médico oportuno y la colaboración de todas las partes involucradas con un mismo objetivo, lo hicieron posible.