Por primera vez en España, las autoridades obligaron a un hospital a cumplir con la llamada ley de muerte digna: el Ejecutivo regional de Andalucía, en el sur del país, ordenó la retirada de la sonda que alimentaba a una paciente tras un infarto cerebral irreversible, informaron medios españoles.
La mujer, Ramona Estévez, de 90 años, sufrió un infarto cerebral el 26 de julio. El 4 de agosto, el hospital Blanca Paloma, en Huelva, le puso una sonda nasogástrica para ali- mentarla, pese a la oposición de su familia, que defendía que ella había manifestado su voluntad de que eso no ocurriera en caso de verse en una situación similar. Ante la oposición del centro hospitalario, la familia de Estévez con ayuda de la Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) se quejó ante los responsables de Salud del gobierno regional y ante el hospital. Y el Ejecutivo andaluz respondió obligando al centro a retirar la sonda a la paciente en base a la legislación. El hospital lo hizo.






























