Es incorrecto relacionar el mal comportamiento de los niños con la televisión, según sostiene un equipo del Consejo de Investigación Médica del Reino Unido, que estudió a más de 11 mil alumnos de la escuela primaria.

Es incorrecto relacionar el mal comportamiento de los niños con la televisión, según sostiene un equipo del Consejo de Investigación Médica del Reino Unido, que estudió a más de 11 mil alumnos de la escuela primaria.
A pesar de que los especialistas descubrieron una pequeña correlación entre las dos, aseguran que otras influencias, como el estilo de educar de los padres, es probablemente la mejor explicación. No obstante aclararon que todavía aconsejan "limitar el tiempo frente a la pantalla". Esta advertencia cautelar se debe a que, según los expertos, pasar mucho tiempo al día mirando la televisión podría reducir cuánto tiempo el niño utiliza en otras actividades importantes como jugar con amigos o hacer tareas.
Un estudio publicado hace diez años había sugerido que mirar TV durante la primera infancia puede causar problemas de atención a la edad de siete años.
En Estados Unidos, las directrices de pediatría recomiendan que los niños no deben ver más de dos horas al día de TV y que esos programas deben ser educativos y no violentos.
Un vínculo complejo. El estudio sugiere que el vínculo entre TV y comportamiento infantil es complejo. Para el estudio del MRC, publicado en la revista Archives of Diseases in Childhood, la doctora Alison Parkes y sus colegas les pidieron a madres de todos los estratos sociales, culturales y económicos que dieran detalles sobre los hábitos televisivos de sus hijos y sus comportamientos.
Casi dos tercios de los 11.014 niños de cinco años (65 por ciento) que formaron parte del estudio miraron la TV entre una y tres horas al día, el 15 por ciento más de tres horas y menos del 2 por ciento no miró televisión.
Estar al frente de la pantalla durante más de tres horas al día a esa edad predijo un pequeño aumento en problemas de conducta al cumplir los siete años.
El tiempo que dedicaba a los videojuegos no generó esta relación. Y no hubo asociación entre la TV o cualquier tiempo de pantalla con otros asuntos como la hiperactividad o problemas de interacción con amigos.
Parkes, quien es jefa de la unidad de ciencias de la salud pública y social del MRC, dijo que era incorrecto culpar a la TV de los problemas sociales.
"Descubrimos que no había ningún efecto con el tiempo frente a la pantalla para la mayoría de los problemas sociales y de comportamiento que estudiamos, y que sólo había un efecto muy pequeño en problemas de conducta como peleas e intimidación". "Nuestro trabajo sugiere que limitar la cantidad de tiempo que el niño pasa frente al televisor es, en sí mismo, improbable que mejore los cambios psicosociales".
La especialista agregó que las intervenciones enfocadas en la dinámica familiar y el niño podían hacer más la diferencia y eso podría depender mucho de lo que mira el niño y si lo hace bajo la supervisión de sus padres.
Por su parte, Hugh Perry, miembro del cuerpo de salud mental y neurociencia del MRC, considera que "este estudio sugiere que la relación entre la TV y el videojuego con la salud es compleja y está influenciada por muchos otros factores sociales y ambientales".


