La Fundación para la Defensa del Medio Ambiente (Funam) indicó que en nueve días de septiembre "se quemaron 61.062 hectáreas de bosque nativo, matorrales serranos y pastizales en Córdoba. Esa superficie equivale a más de 30 mil estadios de fútbol". Las altas temperaturas, el fuerte viento y la falta de lluvia siguen complicando a los bomberos que luchan contra los incendios en las serranías cordobesas.
El biólogo Raúl Montenegro, presidente de la fundación, señaló que "la provincia tiene la más baja resistencia ambiental de su historia y tanto los fuegos como el desmonte hacen que esta resistencia continúe disminuyendo".
La resistencia ambiental -aclaró- "es la capacidad que tiene un territorio para soportar crisis naturales y de origen humano, como el cambio climático global. Cuanto más ambiente nativo tiene una provincia mayor es su resistencia. En Córdoba esa superficie sigue disminuyendo. Queda menos del 5 por ciento de bosque nativo cerrado, los desmontes continúan (entre 1998 y 2002 se desmontó un equivalente a casi tres estadios de fútbol por hora) y los fuegos agregan cada año destrucción".
Según Montenegro -premio Nobel Alternativo 2004- el "gobierno provincial no dimensiona la grave situación ambiental de la provincia" y es necesario "revisar el Plan Provincial de Manejo del Fuego". También adelantó algunas propuestas, entre ellas "dedicar el 100 por ciento del impuesto al fuego para prevención, control y remediación" y que no se financie con dichos fondos "la construcción de vertederos regionales de basura". Pidieron además que se investigue cómo se gastó lo recaudado.
El biólogo Ricardo Suárez, del Proyecto de Conservación y Reforestación, tras recordar que ya se incendió "más del 75 por ciento de la reserva hídrica La Quebrada, una cuenca hídrica clave para las sierras Chicas". También remarcó que la totalidad de la zona serrana en Córdoba "debe ser declarada reserva natural, pues allí están las fábricas de agua". También exigió "proteger la salud de los bomberos y las personas afectadas por incendios, pues el humo de la quema de vegetación contiene un 70 a 90 por ciento de partículas finas con menos de 2,5 micrómetros de diámetro. Dichas partículas penetran profundamente en los pulmones (alvéolos), donde reducen la capacidad respiratoria y producen enfermedades". "Urge replantear la prevención sin torpezas, como sembrar semillas de pastos exóticos con avionetas y no buscar la recuperación del ambiente nativo".
"Cuando las sierras están en condiciones ecológicas óptimas y tienen su biodiversidad intacta, la vegetación detiene las gotas de las lluvias de verano, impidiendo que golpeen el suelo y lo deterioren. El agua circula por las hojas y tallos, y alcanza el suelo, donde su permeabilidad facilita la infiltración", explicó Montenegro. "No es lo mismo un incendio de 60 mil hectáreas cuando la provincia tenía hace dos siglos 12 millones de hectáreas de bosque nativo, que esa misma superficie quemada cuando quedan menos de 600 mil hectáreas de bosque nativo. Más que un incendio es una tragedia ambiental y un duro golpe a las maltrechas cuencas hídricas de Córdoba".
Focos en la reserva de Campana
Unos 50 bomberos y brigadistas, con el apoyo de dos aviones y un helicóptero, intentaban ayer controlar un incendio que se inició el sábado en la reserva natural Otamendi, en la localidad bonaerense de Campana, donde el fuego consumió unas 900 hectáreas de pastizales y pajonales y otras 120 hectáreas fuera de esa zona.
El incendio, cercano a la ruta nacional 9 entre los kilómetros 60 y 70, afecta un área de conservación de la Administración Nacional de Parques Nacionales, indicó el coordinador del Plan Nacional de Manejo del Fuego, Fernando Epele.
“El incendio tiene algunas dificultades de acceso para operar en el frente, es inseguro para el personal porque el pasto tiene mucha altura”, explicó el funcionario, y manifestó que “lo estamos llevando hacia una laguna o al río para trabajar mejor”.
El coordinador del Plan Nacional de Manejo del Fuego expresó que las condiciones climáticas son desfavorables por el ascenso de temperatura y ausencia de lluvias, pero aclaró que, al mismo tiempo, favorece “que no haya humo en la ruta”.
Sobre eventuales evacuaciones de viviendas, el funcionario explicó que es “una zona rural, con pocas casas”.