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Cuatro policías presos por la muerte de un joven baleado arriba de un auto

Insólita derivación de una persecución por calles de Villa Gobernador Gálvez y Pueblo Esther. Asumieron ante su jefe del Comando de Villa Gobernador Gálvez haber participado del fatal ataque a Gabriel Riquelme y sus amigos.  

Miércoles 05 de Marzo de 2014

Cuatro efectivos del Comando Radioeléctrico de Villa Gobernador Gálvez quedaron detenidos como sospechosos de haber perseguido y baleado el lunes a la madrugada el Chevrolet Celta en el que viajaba Gabriel Maximiliano Riquelme, de 20 años, quien fue alcanzado por dos proyectiles y murió camino al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez. Los policías se reportaron ayer a la mañana, más de 24 horas después del asesinato, ante su superior para comunicarle lo ocurrido. El jefe policial les retiró sus armas reglamentarias y los puso a disposición del fiscal Adrián Spelta, de la Unidad Especializada en Homicidios. "Están presos por el homicidio. Seguimos buscando elementos y en la audiencia imputativa se va a definir qué conducta fue desplegada por cada uno" de los implicados, explicó ayer el fiscal a este diario.

Los vigilantes, ninguno con rango de jefe y cuyas identidades no fueron dadas a conocer, nombraron abogados defensores mientras esperan la audiencia imputativa que se realizará en las próximas horas. Además, el fiscal citó a otros tres policías de la comisaría de Pueblo Esther ya que la persecución a los tiros pasó dos veces enfrente de la seccional y no la reportaron.

Viaje trágico. Pasadas las 5 de la mañana del lunes, Gabriel Maximiliano Riquelme y cuatro amigos se subieron al Chevrolet Celta color rojo de uno de ellos en las inmediaciones del boliche Gitana, de Presidente Roca y Santa Fe, en el centro de Rosario. Riquelme se sentó en el asiento trasero del Celta, detrás del acompañante, y se preparó para un viaje de unos 15 minutos hasta el barrio Parque de Villa Gobernador Gálvez, donde residía.

Los cuatro amigos de la víctima, uno de ellos una chica de 19 años, comentaron que no tuvieron sobresaltos hasta su llegada a la vecina localidad. Entonces, mientras transitaban por avenida Juan Domingo Perón, un Fiat Palio color gris con vidrios polarizados se les puso detrás y comenzó a perseguirlos, hasta que en las inmediaciones de Alberdi y Belgrano, a tres cuadras de la casa de Riquelme, se escucharon varias detonaciones de arma de fuego.

Según precisó ayer el fiscal Spelta en conferencia de prensa, al auto lo impactaron seis disparos. Cuatro proyectiles atravesaron la luneta del Celta rojo y otros dos impactaron en una de las puertas del lado derecho. Riquelme fue alcanzado por dos de esos plomos, uno en el omóplato izquierdo y otro en la nuca.

Con su amigo herido, los jóvenes aceleraron por calle Chubut, San Martín y la ruta provincial 21. El auto atravesó Alvear, cruzó el arroyo Frías y llegó a Pueblo Esther con los perseguidores detrás. Al perder de vista a los agresores tomaron por la A-012 hasta la autopista Rosario-Buenos Aires y desde allí regresaron hacia Rosario para ir al Heca. Cuando llegaron, alrededor de las 6 de la mañana, Riquelme estaba muerto.

Sorpresa. Ayer a la mañana, mientras los investigadores seguían la pista del auto de los agresores, del que sólo tenían identificado el modelo y el color, cuatro efectivos del Comando Radioeléctrico de Villa Gobernador Gálvez se presentaron voluntariamente en su lugar de trabajo, 24 horas después de la muerte de Riquelme o "Gaby", como se lo conocía.

Alrededor de las 10 de la mañana los policías, tres hombres y una mujer, pidieron hablar con el jefe del Comando, que depende de la Agrupación Cuerpos de la Unidad Regional II. Si bien no trascendieron mayores detalles, los efectivos indicaron que estando franco de servicios y vestidos de civil habían participado de la persecución al Celta. En su defensa dijeron que les exhibieron un arma de fuego desde el auto rojo lo que los impulsó a correrlo.

Extraoficialmente trascendió que en plena persecución uno de los vigilantes llamó desde el auto al 911 para solicitar el apoyo de una patrulla en servicio. Y que la persona que disparó no lo hizo con su arma reglamentaria, sino con la de uno de sus compañeros, un oficial subayudante de 33 años y diez de antigüedad en la fuerza.

Los efectivos hicieron entrega del auto en el que realizaron la persecución, un Fiat Palio gris que pertenece a la mujer policía y que fue sometido a pericias para determinar, entre otras cosas, si tiene marcas de disparos. En principio, según el fiscal Spelta, "están constatados los disparos efectuados desde el Palio hacia el Chevrolet Celta pero no se comprobaron disparos en sentido inverso".

Plomos y vainas. En el auto baleado se secuestró un plomo y, además, en un recorrido por el trayecto que realizaron los dos vehículos se recuperaron vainas servidas que también serán sometidas a pericias. Las cuatro armas reglamentarias de los policías fueron secuestradas y serán cotejadas con ese material.

Además, hoy al mediodía se conocerá el resultado del dermotest practicado a los ocupantes del Chevrolet Celta, que aseguraron no haber llevado armas dentro del auto y ayer, al entrevistarse con el fiscal, una vez más dijeron desconocer el motivo de la agresión.

Según una versión, el mismo jefe policial de los acusados procedió a pedirles sus armas reglamentarias, los subió a una camioneta del Comando y los trasladó a la Jefatura de Rosario, donde la noticia retumbó como un cimbronazo. Los efectivos quedaron a disposición de la Dirección de Asuntos Internos, que lleva adelante el sumario, y se negaron a declarar en esa instancia. En principio afirmaron que darían su versión en presencia de sus abogados defensores.

En la fiscalía no se había constatado hasta anoche la existencia de una llamada de los empleados del Comando pidiendo refuerzos. Para confirmar o descartar esa versión se requirió un listado de las llamadas entrantes a la central telefónica del Comando y del 911 en el horario del hecho. Si bien no fueron formalmente imputados aún, los cuatro quedaron detenidos por el homicidio hasta tanto se defina la calificación legal que solicitará el fiscal para cada uno. Lo hará en una audiencia imputativa prevista para hoy pero que puede prorrogarse hasta mañana.

Inacción. En tanto, tres policías de la subcomisaría 15ª de Pueblo Esther —dos hombres y una mujer— fueron citados a declarar por el fiscal Spelta en la sede de calle Montevideo al 1900. El motivo de la requisitoria es que parte de la persecución se produjo frente a esa seccional pero no fue documentada. Allegados a los pibes baleados indicaron que las víctimas dieron un par de vueltas a la manzana de la comisaría para llamar la atención de los policías mientras eran tiroteados, pero nadie los ayudó.

"La persecución pasó dos veces por el frente de la subcomisaría de Pueblo Esther. Los efectivos reportaron haber escuchado detonaciones pero aseguran que no vieron claramente cuáles eran los autos involucrados", refirió el fiscal.

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