Un 74 por ciento en Brasil, el país con más católicos en el mundo, ve con satisfacción la elección del argentino Jorge Mario Bergoglio como nuevo Papa, pero muchos esperan ver una iglesia menos conservadora, según una encuesta divulgada ayer.

Un 74 por ciento en Brasil, el país con más católicos en el mundo, ve con satisfacción la elección del argentino Jorge Mario Bergoglio como nuevo Papa, pero muchos esperan ver una iglesia menos conservadora, según una encuesta divulgada ayer.
La consulta de la empresa Datafolha, publicada por el diario Folha de Sao Paulo, señaló que 74 por ciento de los consultados se manifestó positivamente sobre la elección del Papa Francisco como jefe de la Iglesia Católica, con 9 por ciento que la calificó como regular y 2 por ciento que manifestó un criterio negativo.
El nuevo prelado tiene previsto realizar una visita a Brasil en julio, cuando participará en la Jornada Mundial de la Juventud, en Río de Janeiro, y visitará la ciudad de Aparecida, en el estado de Sao Paulo, donde se encuentra la Virgen de Aparecida, patrona de Brasil y principal centro de peregrinación de católicos en el país.
Pero mientras los brasileños ven con buenos ojos la llegada de un Papa argentino, también esperan que Francisco modifique posturas tradicionalmente conservadoras de la Iglesia en temas sociales, como el uso de anticonceptivos y el divorcio.
La encuesta realizada el 20 y 21 de marzo entre 2.653 personas, en su mayoría católicas, reveló que 83 por ciento de los consultados considera que Francisco debe orientar a la Iglesia a favorecer el uso de preservativos y 77 por ciento cree que debe retirar su oposición al uso de píldoras anticonceptivas.
Al mismo tiempo, 58 por ciento consideró que el jefe de la Iglesia debe aceptar el divorcio, igual número consideró que las mujeres deben ser autorizadas a oficiar misa y 56 por ciento opinó que debe eliminar el celibato de los sacerdotes.
La encuesta de Datafolha tiene un margen de error de dos puntos porcentuales.
El censo de 2010 reveló que cerca de 65 por ciento de los brasileños se declaran católicos.


