Los envases vacíos de fitosanitarios, que durante mucho tiempo terminaban enterrados, quemados o en cursos de agua, hoy forman parte de un sistema de recuperación y reciclaje que fue creciendo en Argentina y que ahora busca dar un nuevo paso. CampoLimpio, la organización que reúne a las principales empresas del sector para gestionar estos envases trabaja sobre una agenda que va más allá del recupero. El objetivo es que ese plástico vuelva al circuito productivo y, a futuro, incluso pueda regresar convertido nuevamente en un bidón.
En ese camino aparece una posibilidad que podría tener a Santa Fe como protagonista. La instalación de una planta propia para fabricar envases con material reciclado. El anticipo lo dio Juan Manuel Medina, Gerente de Relaciones Institucionales y Comunicación de la organización CampoLimpio, en diálogo con el programa “Negocios”, desde el estudio de La Capital +. “En un futuro pensamos en una planta, sobre todo de elaboración de bidones, como tiene CampoLimpio Brasil. Ellos cuentan con una planta propia y les venden a las propias empresas que son parte de la red”, explicó el directivo, quien hizo hincapié en que la provincia podría ser el lugar indicado para avanzar con este proyecto.
Mientras tanto, el plástico recuperado a través del sistema es entregado a operadores habilitados en las distintas regiones argentinas, quienes se encargan de su reciclado y transformación en nuevos productos. Entre los destinos posibles se encuentran los tritubos, caños corrugados, postes y varillas, entre otros materiales. De esta manera, los envases recuperados del campo vuelven al circuito productivo bajo distintas formas, en un proceso que busca ampliar las alternativas de reciclaje y darle un nuevo uso al plástico.
Llegar a cubrir todo el mercado
El sistema de CampoLimpio fue ampliando su alcance en los últimos años y hoy reúne a 117 empresas vinculadas a la industria de fitosanitarios. Según explicó Medina, la organización concentra actualmente entre el 94% y el 95% del mercado argentino de estos productos, lo que la convierte en el principal sistema de referencia para la recuperación de envases vacíos a nivel nacional.
CampoLimpio busca expandir sus operaciones con la posible instalación de una planta propia en Santa Fe para fabricar bidones reciclados.
Foto: gentileza CampoLimpio.
La expansión también se refleja en la infraestructura, de hecho, están cerca de alcanzar los 100 Centros de Almacenamiento Transitorio (CAT) distribuidos en distintas provincias, a los que se suman campañas itinerantes destinadas a acercar el recupero de envases a las zonas productivas que, por sus características geográficas o por la dispersión de sus economías regionales, requieren de una logística diferente.
“Es un país muy grande”, definió Medina refiriéndose a que la logística representa más del 70% del presupuesto de la organización. La mayor concentración de centros se encuentra en las principales provincias agrícolas de la región núcleo, mientras que en zonas como la cordillera, Misiones o Corrientes adquieren mayor relevancia las campañas itinerantes.
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Más envases recuperados
El desafío, sin embargo, no pasa solamente por ampliar la cantidad de centros o campañas, sino también por incrementar el volumen de envases que efectivamente regresan al sistema y avanzar en su reutilización. En ese punto, Argentina todavía tiene margen para acercarse a los niveles de otros países de la región. Uno de los ejemplos que mira la organización es, nuevamente, Brasil. Mientras en nuestro país la tecnología tricapa permite que hasta un 33% del material de un nuevo envase de fitosanitarios pueda provenir de plástico reciclado, en Brasil ese porcentaje alcanza el 82%.
La organización ya reúne a 117 empresas del sector fitosanitario y gestiona entre el 94% y 95% del mercado argentino de envases.
Foto: gentileza CampoLimpio.
El objetivo es avanzar hacia una economía circular más completa, en la que el plástico recuperado no solamente se transforme en otros productos, sino que pueda volver al mismo circuito del que salió. “Hay que trabajar para que sea una economía circular real, sale de un bidón y vuelve a ser parte de un bidón”, resumió el directivo. Ese salto permitiría, además, reducir la dependencia de nuevos materiales y ampliar el valor económico generado a partir de un residuo que durante años fue considerado un descarte.
Se trata de generar una cadena cada vez más integrada, con mayor capacidad de reciclaje y nuevos destinos industriales para el plástico recuperado. En este sentido, Medina advierte que el agro ofrece una oportunidad particularmente relevante para desarrollar nuevas cadenas de recuperación y reciclaje hacia adentro del territorio. En ese universo aparecen desde plásticos como las silobolsas hasta la maquinaria en desuso y los residuos metálicos que permanecen abandonados en los establecimientos rurales.
“Hay un nivel de tecnologías, como también lo tienen otros residuos, de otras corrientes. Pero en el agro uno puede visualizar que ahí hay una oportunidad de negocio muy importante. Creo que hay que trabajarlo en distintas plataformas, pero me parece que cada una puede ser generadora de empleos, generadora de monetización de ese residuo y, sobre todo, generar nuevos elementos reciclados que, por supuesto, se puedan comercializar y generar ingresos”, consideró el referente de CampoLimpio sobre una industria que todavía tiene mucho desarrollo y un reto ambiental enorme por delante.
La entrevista completa puede verse a partir de este miércoles a las 19:00 hs en el canal de youtube de La Capital +.