El cantante y compositor llenó el Teatro El Círculo con varias joyas de su repertorio y de otras figuras fundamentales de la música popular latinoamericana
13:02 hs - Miércoles 11 de Marzo de 2026
En la semana de su cumpleaños 63, Fito Páez no tiró la casa por la ventana. Volvió para hacer una nueva, enorme y desafiante, con cuatro shows en seis días. La mayor figura musical de Rosario inauguró este martes su “Casa Páez” con un concierto sinfónico digno de los otros grandes a los que les rindió tributo.
Consagrado como uno de los referentes más importantes del rock argentino y latinoamericano, el anfitrión no se guardó nada a la hora de la primera velada. Unas 1.500 personas llenaron el Teatro El Círculo para ver, escuchar y sentir cómo es el lugar en el que el pianista y compositor comparte su obra. Al igual que el año pasado, cuando se presentó en el Espacio Cultural Universitario (ECU), en el repertorio se mezclaron canciones de distintas épocas y autores como puntales del espacio en el que fue construyendo sus temas.
La recorrida inicial por la casa de Fito se desarrolló en una hora y media. No faltaron los invitados que tardaron en llegar, aunque era de esperarse en cierto modo: en el recibidor estaba apostada una orquesta de 25 músicos conducida por Javier Mas. Aunque estaban arriba del escenario, los intérpretes se permitieron disfrutar del evento como si fueran parte del público, cantando, moviendo la cabeza o sacando una foto indiscreta de recuerdo. La alegría que generó el encuentro de uno y otro lado también alcanzó al artista, que no la tuvo fácil para cuidar la voz de cara a los tres conciertos que le quedan por delante.
Fito Páez en su casa sinfónica
La visita no se encontró con una puesta en escena sofisticada cuando terminó de acomodarse en la sala de Laprida y Mendoza. La iluminación sencilla con una serie de colores casi planos en el fondo convirtió a la música en la única protagonista de la noche. Algo similar hizo el organizador, que sabe muy bien lo que es vestirse para la ocasión. El pianista eligió un saco y un pantalón negro con una remera blanca y zapatillas del mismo tono. Así se asomó a saludar a las 21.20 para interpretar la primera de las 18 canciones que eligió con el mismo amor y respeto que profesó el público del teatro.
En la casa Páez no se desviven por las tendencias y se escucha de todo. La lista de temas con la que se levantó abarca casi un siglo de música y poesía. Para muestra, basta un botón: la primera pieza fue “Romance de la pena negra”, un tema editado en 2005 dentro del álbum “Moda y pueblo” a partir del poema homónimo de Federico García Lorca. También se escuchó “Te recuerdo Amanda”, la romántica composición del chileno Víctor Jara que se remite a la época de las dictaduras militares de los años 70 en Sudamérica. Más tarde llegó la hora de disfrutar de una versión arrasadora de “Construcción”, de Chico Buarque, que se convirtió en uno de los mejores momentos de la velada.
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“Estoy muy emocionado. Es un momento muy tremendo en el mundo”, dijo Fito en el arranque del concierto. Previamente había cantado un fragmento de “Y dale alegría a mi corazón”, seguido por “Cadáver exquisito”. Antes de colgar en el rincón más visible de su hogar el mensaje de himnos de la esperanza y el amor como la inoxidable "11 y 6", se refirió a su manera sensible de estar en el mundo: “Acá se construye. Acá no se odia, acá se ama”.
Una vez que recibió y saludó a esos 1.500 invitados, Fito repitió una parte de la consigna que guió aquella suerte de clase magistral que dio en el ECU en diciembre, cuando le dieron el doctorado honoris causa de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). “Lo que genera toda la música, el lenguaje, es tan extraordinario, está tan fuera de todo lo que te puedan dar aquí y allá. En definitiva, a mis 63 años, vengo otra vez en mi vida al principio. A poner otra vez el ladrillo de la construcción y el amor para estar en el mundo y eso es lo que quiero transmitirle a mis hijos”, manifestó.
Los amigos de Fito y el campeón mundial
Allí se encontró con el inmortal Luis Alberto Spinetta cuando cantó “Muchacha, ojos de papel”. También se reencontró con su etapa de admirador de Charly García en la interpretación de “Canción para mi muerte”, basada en un arreglo de Gerardo Gandini que terminó fundiéndose con las voces del público. Distinto fue el impacto de la versión sinfónica de “El breve espacio en el que no estás”, que caló hondo con la vibración de las cuerdas y el peso del recuerdo de Pablo Milanés.
Mientras hacía la introducción de “Tumbas de la gloria”, Páez recordó con humor que “estaba perdido en una ciudad hace unos años, como siempre”. En esta nueva casa de Rosario no tuvo necesidad de aislarse o apoltronarse en sillones cómodos a escuchar cómo hablan los demás. Así se animó a hilvanar algunas de las canciones más bellas y complejas de su discografía: “Parte del aire”, “Ámbar violeta” y “Carabelas de la nada”, acaso la mejor de todas las que sonaron este martes en El Círculo.
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Antes de invitar a la visita a retirarse, el dueño se aseguró de que todo el mundo estuviera satisfecho. Ya les había arrancado una lágrima a los amantes de los clásicos de los 60 y los 70. Los más jóvenes se habían entusiasmado con “Dar es dar” y “Naturaleza sangre”, pero todavía quedaba una nota rockera muy potente para el brindis final. Bajo la batuta del maestro Mas, la orquesta enganchó “Ciudad de pobres corazones” con “Kashmir”, de Led Zeppelin, y el teatro se encendió en todos los sentidos.
Para el bis, el compositor se acercó al borde del escenario y entonó "Yo vengo a ofrecer mi corazón" solo, como si fuera una plegaria. A continuación se despidió con "Mariposa tecknicolor". En el adiós no sólo le declaró su amor a Rosario con música, también agradeció la presencia del futbolista Ángel Di María y desató una ovación futbolera con esa gran sorpresa como broche de oro de la inauguración del ciclo de conciertos.
¿Cuándo son los shows de "Casa Páez"?
Después del primer evento, la agenda de "Casa Páez" se extiende hasta el próximo domingo en Rosario. Para este miércoles ya no quedaban entradas en el Teatro Astengo, donde programó un show solista con piano en un repaso muy diferente sobre obras de autores que marcaron su formación musical y son referentes del cancionero popular argentino.
El tercer concierto es el viernes 13 de marzo, el día del cumpleaños de Fito. Para la ocasión eligió nuevamente El Círculo, aunque la vuelta apunta a un espectáculo único. Allí presentará el álbum "Novela" de manera completa y por única vez. Se trata de una obra que recorre recuerdos y emociones de su infancia en Villa Constitución a través de un relato mágico sobre un grupo de artistas de circo provincial y unas brujas provenientes de una universidad mágica perdida en alguna galaxia del universo. A diferencia de lo ocurrido este martes, el espectáculo cuenta con una puesta en escena especialmente diseñada para acompañar a la banda.
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La gran despedida del prócer rosarino en esta serie de eventos es un recital gratuito en el Monumento Nacional a la Bandera. El músico se presentará el domingo 15 de marzo desde las 19 para abrir su nueva gira “Sale el Sol” y se esperaba la participación de algunos invitados especiales.
Con todo esto por delante, la "Casa Páez" se convirtió en uno de los mayores proyectos artísticos del año en Rosario. La primera función comenzó con un prólogo de lujo a cargo de Jorge Fandermole, que anticipó un concierto con “muchísima belleza y alegría” de la mano de la orquesta sinfónica. Fito cumplió con creces este martes y quiere ir por más.