Domingo 12 de Febrero de 2023
Una deuda de medio millón de dólares por un cargamento de drogas, de entre 70 y 80 kilos de cocaína de máxima pureza, sería el motivo de la interna entre facciones de la banda de Los Monos que repercute en la barra de Newell’s y tiene impacto en toda la ciudad.
Cuando el cuerpo de Lorenzo “Jimi” Altamirano chocó contra el pavimento tras haber sido ejecutado a balazos frente al estadio Coloso Marcelo Bielsa el pasado 1º de febrero, se abrió un nuevo paradigma en el mundo del espanto que viven los rosarinos desde hace al menos 13 años. El crimen de un inocente para asegurar un mensaje entre las facciones de Los Monos con presencia en el paravalanchas leproso expuso la feroz interna que surca a la banda nacida en barrio La Granada.
Una hipótesis que manejaban en la Agencia de Criminalidad Organizada y Delitos Complejos es que existe una deuda de al menos medio millón de dólares por un cargamento de drogas acordado entre Leandro “Pollo” Vinardi, Nicolás “Pupito” Avalle, Damián “Toro” Escobar y Gerardo “Dibu” Gómez, referentes del paravalanchas leproso, con dos presos federales que están en Rawson: Leandro “Gordo” Vilches y Héctor “Eri” Masini. Todos ellos pertenecientes al mundo Mono.
Allí anidaría la interna en la banda más temida que repercute en una barra brava importante del fútbol nacional, y explica de algún modo lo ocurrido a partir de una deuda extraordinaria en un negocio millonario. Luego, la conmoción por un hombre inocente asesinado para que una de las facciones mafiosas asegurara un mensaje a sus rivales, y marcara territorio en el control de otros negocios satelitales al club.
Desde el asesinato de Roberto “Pimpi” Caminos, en marzo de 2010, la barra de Newell”s tuvo otros cuatro jefes que corrieron la misma suerte: Matías “Cuatrerito” Franchetti y Maximiliano “Cabezón” La Rocca; Ariel “Tuby” Segovia y Nelson “Chivo” Saravia. Además de otros líderes transitorios del paravalanchas que están detenidos: Diego “Panadero” Ochoa, Alexis Caminos, Emiliano “Jija” Avejera, Marcelo Héctor “Pipi” Arriola, Aldo “Gatito” Sosa y “Chupa” Sosa.
Ante la realidad surgen preguntas sin respuestas hasta el momento. ¿Cuál será la posición que adoptará Máximo Ariel “Guille” Cantero dentro de la interna? ¿Puede ser neutral? “El que determina quien es el jefe de la barra de Newell”s es el Guille. El que decide cómo se llevan adelante los negocios en Los Monos, es el Guille. No hay secretos. Una guerra entre facciones de la monada es el peor escenario en una ciudad sin paz y sin control de las calles, como pasa en Rosario”, explicó uno de los investigadores consultados.
Cuatro facciones para el Nº1
A partir de la investigación del asesinato del ex jefe de la barra Chivo Saravia, ocurrida frente a su familia el 23 de octubre de 2021, quedó expuesto que la barra de Newell”s responde directamente a Guille Cantero.
Según los fiscales Matías Edery y Luis Schiappa Pietra, él es el número uno de la barra. Por debajo se abren cuatro células que aportan gente y le tributan. Esas células “autónomas que operan independientemente” con el fin común de lograr “el dominio territorial para el beneficio económico” están comandadas por Pollo Vinardi (a quien responde Pupito Avalle), Toro Escobar, Pablo Nicolás Camino y Marcos Jeremías “Pato” Mac Caddon. Todos ellos presos con diferentes niveles de llegadas a “Guille”.
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Esta foto sólo responde al gerenciamiento de la banda dentro de Newell”s. Porque cada uno de los hampones mencionados tienen, a su vez, sus propios negocios, que van desde la extorsiones a la narcocriminalidad, y formas de tributar con franquicias a Guille, quien está preso en la cárcel federal de Marcos Paz, provincia de Buenos Aires.
Para los investigadores, la barra de Newell’s está gestionada por Dibu Gómez y Walter Matías M., esté último baleado desde una moto en cercanías de Ovidio Lagos y Jorge Cura el pasado jueves 27 de enero mientras conducía un Audi A5. Dos proyectiles lo hirieron en la región tóraco abdominal y debió ser asistido en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca).
Mensajería
Nadie se anima a precisar cuándo ocurrió la incidencia en que una facción le vendió droga a otra por medio millón de dólares _entre 70 y 80 kilos de cocaína de máxima pureza_ y nunca recibió su pago. Pero los investigadores instalan como un primer mensaje el ataque al Hospital Privado Rosario (Presidente Roca al 2400), la madrugada del sábado 12 de noviembre.
Un piedrazo en un ventanal y una pintada: “Dr. Astore no traicione te matamos balas”. Ignacio Astore, además de ser médico traumatólogo y trabajar en ese sanatorio, es presidente de Newell”s. No hay ninguna mención en la investigación que salpique al dirigente, sino más bien que el interés del mensaje buscó instalar el malestar públicamente.
A partir de ese momento la disputa continuó. Nadie se atreve a asegurar con cuántos hechos, pero si que fueron escalando en violencia hasta el 27 de enero, cuando emboscaron el Audi de Walter Matías M. en cercanías de Ovidio Lagos y Jorge Cura. El mencionado, según la investigación, responde a la gestión de Pollo Vinardi y Toro Escobar junto a Dibu.
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Así se llegó a la noche del miércoles 1º de febrero, cuando ocurrieron dos hechos con pocos minutos de diferencia. Un ataque a balazos contra un patrullero desvencijado que estaba estacionado frente a la sub comisaría 26ª, en Villa Gobernador Gálvez, en el que dejaron una nota dirigida al Pollo Vinardi y a Pupito Avalle. La otra fue el demencial asesinato de Jimi Altamirano, malabarista y músico punk ajeno a cualquier conflicto.
El muchacho de 28 años fue levantado a pocas cuadras de la cancha de Newell”s y asesinado para ser utilizado como “sobre” o “envase” del mensaje que una facción quería darle a la otra. “Dejen de sacar chicos del club para tirar tiros en Rosario”.
Sobre el hecho, el fiscal Edery confirmó que “Lorenzo no tenía nada que ver con el delito ni con organizaciones. Era un artista callejero. Acompañó a un amigo hasta Oroño y 27 de Febrero y volvió caminando por 27 hacia su casa, que estaba por Lima”. Lo último que se sabe es que, 15 minutos antes de ser asesinado, fue captado por una cámara de videovigilancia caminando por Ovidio Lagos y 27 de Febrero.
El sábado 4 de febrero, entre la 1 y las 2.30, la sede del Sindicato de la Carne y de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) fueron blancos de balaceras con mensajes tumberos. Los autores fueron dos varones en moto, quienes dejaron dos notas con referencia a personas que están en prisión.
En la AIC dispararon siete veces, y en el sindicato, en once oportunidades. El mensaje decía: “Eri Masini, Leandro Vilches, dejen de pasar datos a los fiscales. Botón, mata inocentes”. De la charla con los investigadores surge que el último ataque de la saga, hasta el momento, sería el perpetrado el miércoles pasado al Distrito Sudoeste “Emilia Bertolé”, en Francia y Acevedo.
Tras disparar cuatro veces sobre uno de los laterales, en la escena quedó un cartel firmado con la rúbrica: “Botón, mata inocentes”. La misma de los carteles dejados en la sede de la AIC y del Sindicato de La Carne.