La inflación y el Adornigate complican al presidente, que posterga un golpe de timón. El jefe de Gabinete se calza el overol pero pierde terreno en una interna que levanta temperatura
06:05 hs - Domingo 19 de Abril de 2026
Javier Milei está en un punto crítico de su gobierno. La inflación se acelera. El caso Adorni se expande como una mancha tóxica. Lo que funcionó ya no funciona y la gestión política y económica gira en falso.
El propio Milei tuvo que reconocer que el 3,4% de inflación de marzo es malo. “Me repugna”, dijo en el encuentro de AmCham, la Cámara de Comercio de Estados Unidos.
En esa platea amigable a Milei se lo vio nervioso. La disparada de los precios pone en cuestión su marco teórico: si la maquinita de la emisión está apagada, ¿por qué se acelera la inflación? El presidente deja de lado el manual monetarista y apela a otras explicaciones: desde complots políticos y la guerra en Medio Oriente hasta la carne.
Los datos del Indec significan un problema político para Milei. La baja de la inflación es su bandera. Le hizo ganar en 2023, le permitió conservar el capital político en sus primeros dos años de gobierno y fue clave en el triunfo electoral de octubre.
El peor número de inflación en doce meses aparece en un momento en que se resquebrajan las expectativas de futuro y la mayoría de las personas responsabiliza a la actual gestión por los problemas económicos. La garantía de la herencia recibida ya expiró. Milei enfrenta su primera crisis estructural: el modelo que le permitió estabilizar la economía empieza a mostrar límites y el gobierno no encuentra cómo corregirlo sin romper su propia lógica.
Milei ensaya un discurso a dos bandas. A quienes no aguantan más sacrificios les pide paciencia y les promete que vendrán tiempos mejores. A los mercados les asegura que la motosierra tiene combustible y el superávit fiscal es innegociable.
El expanelista televisivo se encuentra en un problema típico de un presidente argentino. Se abrazó demasiado tiempo a instrumentos que sirvieron para cumplir el objetivo —dólar y salarios pisados, apertura de importaciones— y ahora no sabe cómo soltarlos.
Como un Ulises libertario, Milei se ata al mástil para no escuchar las voces de quienes, incluso desde una posición de apoyo al gobierno, le piden que relaje el ajuste para reanimar a la economía. Aún al costo de una inflación amesetada en 3 por ciento o un nivel superior.
El presidente sostiene el rumbo a pesar de los peligros que acechan al barco. Una curiosidad: la palabra gobierno viene del griego y significa justamente pilotar una nave. En ese sentido, no dar un golpe de timón cuando es necesario puede ser una renuncia a gobernar.
En el evento de AmCham también generó ruido otra frase de Milei. Es sobre la posibilidad de que la sociedad elija un opositor en 2027: “Si no nos acompañan no pasa nada, nos volvemos a casa”.
Las palabras del execonomista de la Corporación América son música para los oídos de los empresarios que ven en Milei un presidente Remes Lenicov, dispuesto a hacer el trabajo sucio. Pero también suma dosis de derrotismo a La Libertad Avanza en un momento de extrema tensión para el oficialismo.
Adorni, con un ojo en la Justicia y otro en el Congreso
El caso Adorni dejó de ser un problema individual para convertirse en un test de autoridad para Milei. Más que la defensa del jefe de Gabinete sobre sus gastos y su patrimonio, está en juego la capacidad del gobierno para contener la crisis.
Otra vez, Adorni complica el dispositivo de control de daños del gobierno. Al comienzo de la temporada de escándalos le había dicho a Luis Majul que sus únicas vacaciones en dos años y medio de gobierno habían sido la escapada en vuelo privado a Punta del Este, en el fin de semana largo de carnaval. Esta semana, la Justicia confirmó que pasó el Año Nuevo de 2025 en Aruba.
La causa por enriquecimiento ilícito toma velocidad. “Ariel Lijo es un juez que te lleva al límite y aprieta, pero no ahorca”, dice un dirigente santafesino que conoce el paño judicial.
Se verá si la decisión del ministro Juan Bautista Mahiques de postergar la puesta en marcha del sistema acusatorio —que desplaza el centro de gravedad de los procesos penales y empodera a los fiscales, en detrimento de los jueces— encuentra alguna respuesta positiva de Comodoro Py.
Mientras tanto, Adorni sigue ahí. Los Milei se alternan para cuidarlo y mostrarlo activo. Javier lo sentó en la primera fila en AmCham y Karina lo sumó a una recorrida en el Instituto Malbrán con Mario Lugones (otro ministro apuntado, por los recortes en el Pami) y lo llevó a Vaca Muerta, donde los dos lucieron el mameluco de YPF.
Adorni se calza el overol, pero al gobierno le cuesta arrancar y retomar la iniciativa política. El gobierno tiene una serie de proyectos en carpeta, pero los aliados están menos cooperativos. Todos leen encuestas y ven que la imagen de Milei está en un tobogán.
>> Leer más: Ingresaron al Senado las reformas a las leyes de salud mental y discapacidad
“Lo único que puede avanzar es lo que tiene detrás un interés corporativo, como ocurrió con la minería. Para ellos es una oportunidad que no saben cuándo se va a repetir”, dicen en Unión por la Patria.
Sin reemplazo en el cargo, Adorni se prepara para el 29 de abril. Ese día dará su informe en Diputados. Desde la oposición anticipan una carnicería. Habrá qué ver cuáles son sus argumentos. También cómo se planta en el recinto: si usa el estilo arrogante y chicareno que mostró los últimos días en las redes sociales o se presenta como una víctima.
Antes de ir al Congreso, Adorni ya perdió una batalla clave. Es por la candidatura a jefe de Gobierno porteño. El viernes, Karina Milei y su mano derecha en la ciudad, Pilar Ramírez, se sacaron una foto con Patricia Bullrich. Fin.
En el vértice del poder libertario no gustan los gestos de autonomía de Bullrich pero hoy es su mejor carta en la ciudad de Buenos Aires. Nada mejor que una ex-PRO para terminar con una hegemonía amarilla que lleva 21 años.
“Patricia está esperando. Tiene opciones y dejó de estar a tiro de decreto”, dice un dirigente que la conoce de sus años en el macrismo y le reconoce su olfato político.
El crecimiento de Bullrich por la torpeza de Adorni es parte de la metamorfosis del dispositivo político de los Milei. En el marco de la interna omnipresente entre Karina y Santiago Caputo, los hermanos Milei se recuestan sobre los profesionales de la política como el clan Menem y Sebastián Pareja y le sueltan la mano a las juventudes libertarias que comanda el estratega.
El desplazamiento del caputista Agustín Romo de la jefatura del bloque libertario en la Legislatura bonaerense fue la expresión institucional del conflicto, y la metralla tuitera entre Lilia Lemoine y el Gordo Dan fue una remake bizarra (y más inofensiva) de la disputa peronista de la década del '70 entre ortodoxos y la tendencia revolucionaria. Una especie de Ezeiza virtual.
“Fuerzas del Cielo tenía los días contados, pero si Santiago se resigna a perder posiciones de poder va a continuar en el gobierno”, dice un aliado que cree que si Milei hace algunos reajustes tiene grandes chances de ganar en 2027.
El alivio para Milei viene del mundo financiero. A pesar de que Toto Caputo no cumplió con la meta de acumulación de reservas, los técnicos del FMI dieron luz verde para que el organismo libere mil millones de dólares para el Banco Central.
Con el aval de Kristalina Giorgieva, Caputo diseña una arquitectura financiera para conseguir 10.000 millones de dólares vía bancos privados, bonos y privatizaciones. Ese monto aseguraría el pago de los vencimientos de la deuda para los próximos 18 meses y le daría al gobierno un colchón de certidumbre en la previa de unas elecciones en las que Milei se juega su futuro.
Números ajustados en Santa Fe
En paralelo, el gobierno de Milei abrió el proceso para cederles a las provincias la responsabilidad de concesionar las rutas. Si bien es un paso adelante, no es el decreto que esperaban en la gestión de Maximiliano Pullaro. “Es más burocracia. Son tiempos muy lentos”, dice un funcionario clave de la Casa Gris.
El gobierno provincial siente la sequía en las arcas públicas. En la reunión de esta semana en Rosario, el ministro de Economía, Pablo Olivares, planteó un cuadro crítico. La caída de la actividad repercute en menos coparticipación y menos recursos propios. Pullaro ordenó a los ministros que recorten 25% en los gastos de funcionamiento. “Maxi está preocupado. Pidió no tocar ni salud ni Desarrollo Humano, pero todos nos tenemos que ajustar”, dice un participante de la reunión.
Al menos, Unidos cerró la semana en paz. Tras la intervención incendiaria de Felipe Michlig en el Senado, Lisandro Enrico le respondió que “no estaba a la altura de un dirigente provincial”. Después de eso, hubo una comunicación entre el ministro de Obras Públicas y el gobernador. La intención es bajar la exposición pública del conflicto, aunque Michlig y Enrico tienen estilos diferentes y diferencias históricas, que van a seguir latiendo bajo la superficie.