Milei compite contra sí mismo y Pullaro busca blindar su modelo

El presidente está solo en la escena. El gobierno recupera iniciativa y encuentra números favorables. Angelini, ministro de calle en Rosario. La Casa Gris quiere acelerar las reformas en seguridad

06:00 hs - Domingo 31 de Mayo de 2026

A pesar de todos los problemas, Javier Milei tiene una ventaja: compite contra sí mismo. Todavía no aparece en la escena nadie que le haga sombra. Y quienes apuestan a una opción poslibertaria no encuentran aún un terreno fértil para construirla.

La historia juega a su favor. La experiencia argentina indica que después de crisis terminales del sistema político como de la que emergió Milei la oposición tardó mucho tiempo en reagruparse.

Carlos Menem ganó en 1989 y la Alianza recién se formó en 1997. El kirchnerismo llegó al poder en 2003 y volvió al llano en 2015. En ambos casos, apareció primero una oposición social que mucho tiempo después encontró una alternativa electoral.

Sin embargo, no está escrito en piedra que deba ser así. Los tiempos cambian. Las redes sociales imprimen un vértigo mayor. Los ciclos de expectativa, frustración y recambio son más cortos. Además, a diferencia de esos dos períodos que marcaron una era, Milei no encadenó varios años de bonanza.

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El dominio libertario de la escena descansa sobre su capacidad para conectar con el clima de época y, sobre todo, el vacío opositor. Sin adversarios que aglutinen a la tropa, la energía se dirige hacia dentro y potencia el internismo.

Milei estuvo la primera parte de la semana dedicado a aplacar las tensiones y a mostrar postales de unidad. Lo hizo en el Tedeum y con la reunión de la mesa política.

La principal fractura —aunque no la única— es la que enfrenta a Santiago Caputo y al clan Menem. Después de una semana de guerra tuitera, hubo un alto el fuego digital y todos pudieron sentarse a la misma mesa. Aunque las relaciones personales y políticas no tengan retorno.

El dilema de Milei

En el ecosistema libertario hay inquietud porque Milei no lauda. Al presidente se le juegan distintos obstáculos para intervenir en favor de una facción.

En primer lugar, emocionales. Para él, Santiago Caputo no es sólo un asesor. Es un hermano. Un status que da a la pulseada con Karina el drama de una pelea intrafamiliar.

Pero también aparecen límites organizativos y políticos. Ambos bandos acumularon mucho poder. Caputo controla la Side, Arca, la Procuración del Tesoro y la Secretaría Legal y Técnica, áreas que manejan información sensible y que puede ser usada como arma. Contra propios y extraños.

Los Menem son una pieza clave del dispositivo Karina, que maneja el Congreso y la estructura partidaria, que se proyecta sobre áreas históricas de construcción territorial, como la Anses y el Pami.

Milei apuesta a que la espuma baje. No tiene demasiado margen de maniobra. Excluir a su hermana no es una opción. Aparte de que lo obligaría a llenar demasiados casilleros y maneja un plantel corto, barrer a Caputo dejaría al presidente completamente atado a la hermanísima y su entorno.

Mientras intenta contener la interna, la Casa Rosada busca recuperar la iniciativa política. La proliferación de distintos proyectos de ley apunta a resetear la agenda, que en los últimos tres meses estuvo concentrada en las desprolijidades contables de Manuel Adorni y las intrigas palaciegas libertarias.

Del etiquetado frontal a la ley de lobby, las iniciativas que craneó la Casa Rosada son fieles a la visión pro mercado y anti desregulación de Milei. Algunas incluso meten una cuña en bloques opositores. Ese es el caso del súper Rigi, un traje a medida de Peter Thiel y otros gigantes de la tecnología que ven en la Argentina libertaria una tierra de oportunidades.

“Va a ser muy difícil que votemos juntos”, reconocen en Provincias Unidas, donde conviven representantes de distintas tribus.

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En el medio, aparecen luces verdes en el tablero del gobierno. La actividad económica creció en marzo 3,5% respecto a febrero, la acumulación de reservas le permite domar al dólar y las consultoras proyectan para mayo una inflación todavía en la zona del 2% pero más baja que en abril.

Esos datos de la economía empiezan a traducirse en la opinión pública. La caída de Milei parece haber encontrado un piso. La mejora económica todavía es insuficiente para generar entusiasmo, pero alcanza para evitar una ruptura del contrato electoral.

La última encuesta de Atlas-Intel marca incluso un repunte. Según la consultora brasileña, que acertó el triunfo libertario en 2023, entre abril y mayo la aprobación de Milei subió del 36% al 40%. Si bien temas incómodos para el gobierno como corrupción (51%) y desempleo (42%) encabezan el ranking de problemas sociales, inflación bajó de 36% a 31% y situación económica de 33% a 29%.

Macri, de gira

La leve mejora de Milei en las encuestas complica a quienes quieren armar una tercera vía. Sin embargo, a diferencia de lo que pasa en las provincias, donde pesan más los aparatos, los proyectos nacionales se arman más rápido. Más que apurar candidaturas, todos juegan a que el gobierno se desgaste solo.

De todos modos, varios jugadores ya se mueven. Mauricio Macri huele debilidad en el gobierno y empezó a girar por las provincias.

Primero estuvo por Mendoza. Esta semana pasará por Santa Fe y Paraná. Tres provincias gobernadas por ex-Cambiemos: Alfredo Cornejo, Maximiliano Pullaro y Rogelio Frigerio.

Además de sumar fotos con jefes provinciales, Macri también dialoga con grandes empresarios que quieren que se mantenga el rumbo, con algunos retoques. Una especie de mileísmo de buenos modales y algo de sensibilidad social.

La primera tarea del expresidente es recuperar la marca PRO, un producto que perdió frescura y resignó cuotas de mercado con La Libertad Avanza. Parece difícil que después de dejar la presidencia con 40 puntos en 2019 Macri se exponga a terminar su carrera con una elección en la que no llegue a los dos dígitos.

Esos puntos sí pueden ser la base para montar una nueva alternativa. O, como parece más probable, para tratar de negociar en mejores términos con LLA. Sobre todo, con vistas a cómo retener el bastión porteño.

En ese escenario de oposición todavía difusa, los gobernadores miden sus movimientos. En el acto por el 25 de mayo, Pullaro mostró su perfil más alfonsinista. En clave socialdemócrata, planteó que “el concepto de libertad se equipara al concepto de igualdad” y defendió su idea de un Estado austero y eficiente que se planta ante las corporaciones.

Pullaro se diferencia cada vez más de un Milei que avanza con su Estado nacional XS y le tira a las provincias la responsabilidad en educación, salud y asistencia social.

Al mismo tiempo, empiezan a destrabarse algunas gestiones. Más de un año después de que Santa Fe consiguiera un crédito de 150 millones de la Corporación Andina de Fomento (CAF), Milei Caputo y Adorni firmaron el decreto para que la provincia consiga los fondos para mejorar los accesos a los puertos desde donde sale el 80% de la producción de cereales, oleaginosas y derivados.

Hubo un juego de pinzas entre el gobierno, la Bolsa de Comercio de Rosario y las grandes aceiteras nucleadas en Ciara para que el gobierno nacional habilitara los fondos para mejorar la conectividad de uno de los principales polos exportadores del mundo. En el mapa de la geopolítica, el gran Rosario es un estrecho de Ormuz de los alimentos.

El mismo juego en tándem entre sectores productivos y la política se vio este jueves en La Fluvial, en el evento que organizaron el gobierno de Santa Fe y los industriales de Fisfe, al que se sumaron también el presidente de la Unión Industrial Argentina, Martín Rappalini, el intendente Pablo Javkin y académicos.

Pese a que figuraban entre los asistentes, no estuvieron Frigerio ni Martín Llaryora. En el entorno más próximo a Pullaro descartan que hayan abortado la foto por cuestiones políticas. La Casa Rosada podría haberla tomado como una señal de hostilidad. “No están en condiciones de hacerse los ofendidos con ninguna provincia”, deslizan.

Con la baja de las retenciones como bandera, el año pasado Pullaro, Frigerio y Llaryora fueron pioneros en el asociativismo provincial. Esa chispa terminó con una revuelta de gobernadores en el Congreso, que empujaron leyes incómodas para el gobierno, como la emergencia en discapacidad y el financiamiento universitario.

Después de las elecciones, el gobierno logró atomizar el frente de jefes provinciales y negociar de manera bilateral. Por ahora, los gobernadores no discuten cómo reemplazar a Milei. Discuten cómo convivir con él mientras dure.

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En la Casa Gris aseguran que los gobernadores de la Región Centro no coincidieron por cuestiones de agenda. El entrerriano ya había compartido actividad con Pullaro en la semana y el cordobés había dado prioridad máxima a la búsqueda de Agostina Vega, la adolescente que apareció muerta ayer. La sociedad castiga a los gobernantes que percibe en otra frecuencia.

Pullaro pide más herramientas en seguridad

Por lo pronto, los gobernadores se concentran en el pago chico. Pullaro oficializó la incorporación de Federico Angelini al equipo de Seguridad. Será una especie de ministro de calle con base en Rosario. Estará presente en los allanamientos y actuará como vocero de la principal política de la gestión de Unidos.

En el oficialismo santafesino se preparan para un debate áspero sobre el proyecto de seguridad. Primero, dentro de la alianza. “El filtro es la Constitución”, señalan en el socialismo, que controla la mitad de las bancas de Unidos en Diputados.

En el entorno más próximo a Pullaro aseguran que la ley no saldrá de prepo ni se violará ninguna garantía constitucional, pero quieren apurar los tiempos parlamentarios. “Tenemos homicidios y el gobernador va a poner capital político para que vaya más rápido”, adelantan.

El objetivo es institucionalizar los controles duros en calle y en las cárceles, para evitar retrocesos en el futuro y que una vez pacificada la provincia el propio Pullaro o su sucesor aborden otra agenda. En charlas con los propios, Pullaro dice: “Fuimos formados para crear escuelas, y tenemos que hacer cárceles. Es el tiempo que nos tocó”.