Jueves 02 de Diciembre de 2021
Diego tenía destino sellado: Barcelona. Pero antes: Boca Juniors. Es que la selección argentina estaba primero. Era prioridad nacional. En la camiseta número 10 celeste y blanca todavía no se usaba poner nombre, pero lo tenía implícito: Maradona. Ningún otro podría ser el dueño en el Mundial de España 1982, donde Argentina defendía el título logrado en el 78. Estaba en la nómina de intransferibles. Por eso las chances de seguir en el Bicho de La Paternal, de venir al Canalla de Arroyito, de su gran simpatía de chico por Independiente y hasta hubo un intento de River Plate. Nada de eso. El todavía no pregonaba su amor por Boca, pero sí confesaba que era el equipo del corazón de Don Diego y Doña Tota, sus padres.
El 20 de enero, desde la localidad correntina de Esquina, de donde era su papá y en la que pasaba unas vacaciones, confesaba: “Quisiera jugar en Independiente. De chico iba a alentar al equipo a la tribuna y, además, soy admirador de Bochini. Pero otro de mis sueños sería vestir la camiseta de Boca para darles el gusto a mis padres. River, a su vez, no me desagrada, pues uno de mis hermanitos (no explicó si era Lalo o Hugo) es simpatizante de los millonarios”.
Un mes después, Diego Armando Maradona se puso por primera vez la camiseta azul y oro. Un día antes se concretó la transferencia y para recaudar los primeros millones se organizó un amistoso en La Bombonera en el que jugó los primeros 45' (aunque salió a los 17' por un tirón) para Argentinos Juniors y el segundo tiempo para Boca, en el que se recuperó y a los 71' descontó de penal, en el 3-2 de los bichos.
En esos 30 días mucho se habló de su transferencia. Incluso de una reunión de José María Minguella (representante de Barcelona) con Consoli, presidente del equipo de la Paternal, reclamando que los españoles ya había pactado un contrato con Diego para llevárselo.
También, en el diario del jueves 15 de enero el título fue: “Millonaria oferta de River por Maradona”. Un cable de la agencia de noticias Telam informaba: “River Plate ofreció 6 millones de dólares y la sesión de dos jugadores que integran una lista compuesta por Leopoldo Luque, Héctor López, Pablo Comelles, Pedro González, Luis Landaburu y Alfredo de los Santos por el pase del astro juvenil Diego Armando Maradona”.
Pero finalmente ganó Boca. “Con un préstamo de 2.000.000 en efectivo y la sesión definitiva de cuatro jugadores, el arquero Osvaldo Santos (suplente de Gatti), Norberto Rotondi (ya jugaba en Argentinos), Carlos Randazzo (era una "figura" que pintaba para competir con Diego) y Carlos Salinas, más el préstamo de dos: Mario Nicasio Zanabria (el ex 10 de Newell's, que perdía su lugar ante la llegada de Maradona) y el defensor Miguel Angel Bordón. También Boca se hacía cargo de la deuda del equipo de La Paternal con la AFA (400.000 dólares), con el Banco San Miguel (1.100.000) y con porcentajes que rodean otro millón de dólares”, se informaba en el diario La Capital y en todos los medios del país.
“Préstamo hasta julio de 1982 (final del Mundial de España) y opción definitiva de 4.000.000 de dólares a pagar en 4 cuotas entre agosto de 1981 y marzo de 1982)”, agregaban las noticias del pase del año.
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“Estoy muy contento porque todo esto ha llegado a un feliz término. Lo único un poco amargo es irme de Argentinos Juniors sin haber salido campeón, que era mi gran sueño. Yo quiero mucho a mi ex club, pero sabía que tarde o temprano iba a seguir mi carrera deportiva en otra entidad”, decía Maradona en las páginas de La Capital.
Y eso que también se conocía que “Boca le debe al plantel un millón de dólares y cuatro meses de sueldo a sus empleados administrativos”. Hasta se hacía referencia que “el empresario periodístico Héctor Ricardo García (dueño del diario Crónica), la Editorial Atlántida (propietaria de la revista El Gráfico), aunque al otro día lo desmintió mediante una nota su presidente Carlos Vigil) y el ex ministro de economía Antonio Cafiero son los “socios” de Boca en la compra de Diego Maradona, a cambio del 25% de la recaudación en cada partido que jugara el 10.
Y el 22 de febrero fue el primer partido oficial de Diego con la camiseta xeneize. Contra Talleres de Córdoba, como pasó en su debut en primera división en 1976. Esta vez con una goleada por 4 a 1 y dos goles a Chocolate Baley, ambos de penal a los 19' y 88'. Los otros dos los hizo su compadre en Boca: Miguel Angel Brindisi (33' tras excepcional pase que le colocó Maradona, y a los 38’). El descuento fue de la Pepona Reinaldi a los 49'.
El equipo que quedó en la historia oficial: Hugo Gatti; Hugo Alves, Rubén Acevedo (solo jugó 2 partidos), Roberto Mouzo y Carlos Córdoba; Marcelo Trobbiani (55’ Abel Alves), Jorge Quiroz y Diego Maradona; Osvaldo Escudero, Miguel Brindisi y Hugo Perotti. Suplentes. Carlos Rodríguez, José Luis Tesare, Carlos María Suárez y Norberto Outes. El técnico: Silvio Marzolini. Fue árbitro Abel Gnecco y se recaudó $1.099.238.000.
Diego tenía que jugar casi todos los días para recaudar fondos. Por el torneo, amistosos, donde sea. Por eso apareció una lesión en los primeros días de marzo que lo alejó de las canchas. “Me paro porque no doy más, cuando tiro la pelota hacia delante y quiero picar, es como si me clavaran cuchillos en la pierna, así no sigo más”, dijo el astro.
Y escribiendo sobre estrellas del fútbol, el martes 10 de marzo, La Capital se hizo eco de la otra gran noticia, con la que River buscó eclipsar el pase de Diego a Boca. “River concretó el pase de Mario Alberto Kempes (3 millones y medio de dólares, con 500.000 al contado y 12 cuotas de 250.000)”.
¿Contra quién volvió a jugar Maradona? Frente a Newell's, el 29 de marzo en un 2-2 en La Bombonera, cuando a los 75' y de penal convertido a Rubén Omar Sánchez igualó el partido (2-2).
(Foto del Diario contra NOB)
Claro, el cotejo más esperado era el superclásico. Y bien súper. Con Diego vistiendo la azul y oro; con Kempes con la banda roja. En territorio xeneize, el 10 de abril.
Goleó Boca 3 a 0, cuando Diego a los 67' cerró el marcador: “Centro de Córdoba desde la derecha, Maradona bajó la pelota saltando en el aire, eludió con fino esquive a Fillol y con suave toque señaló el tanto ante el delirio de su parcialidad”, fue el comentario en las páginas de La Capital.
A fines de aquel abril se empezó a escribir que Boca no le pagaba (le debía 70.000 dólares) al 10. El confiaba que lo haría y lo dijo antes de partir a Río de Janeiro donde recibiría el premio “Gandulla de Oro” por mejor futbolista de Sudamérica 1980.
Volvió y siguió jugando. El 10 de mayo le tocó enfrentar a Central, también en La Bombonera y con triunfo xeneize por 3 a 2 logrado a los 89' con un penal convertido a Daniel Carnevali, tras una infracción discutida que en La Capital se escribió así: “Penal por falta de Gaitán a Diego, que estaba parado sobre la línea del área grande y retrasó su pierna. Una clara infracción sobre el ángulo izquierdo del área”. ¿Qué dijo Maradona? “Qué me voy a tirar”. Entre las perlitas de esa jornada, se encuentra que fue el debut del 10 como “capitán de Boca”.
El xeneize venía bien en el camino al título, con Diego como bandera y una gran cuota de ayuda de Brindisi. Sin embargo, en lo económico las cosas iban para atrás. Encima, al iniciarse junio el país sufrió un cimbronazo que repercutió en los clubes. “Una devaluación del 30 por ciento debido a una nueva paridad cambiaria dispuesta por las autoridades económicas nacionales” influyó para que empezara a hablarse de que “Maradona indefectiblemente deberá ser transferido en julio de 1982”. Es que “Maradona ganaba 60.000 dólares por mes, a 3.200 pesos por dólar, pero ahora hay que pagárselo a 4.300 y encima la deuda asciende a 700.000 dólares. Diego cobra 60.000 mensuales más 10.000 dólares por amistoso”, se escribía en las páginas de La Capital.
Para el 18 de junio la selección argentina vino a jugar al Gigante de Arroyito un amistoso con la selección santafesina y ganó 4 a 1, pero Diego no pudo jugar. Vino a Rosario, pero explicó: “Tengo un pequeño desgarro en el muslo izquierdo que me impide picar normalmente. Hablé con Menotti y le dije que si el quería que actuara no había inconvenientes, dado el motivo especial que tenía el partido. Sinceramente, lamento muchísimo estar ausente. Yo quiero jugar todos los encuentros, sin excepción. En Boca y en la selección. El fútbol es mi vida, no resisto la idea de quedar afuera”. ¿Coincidencias con Lionel Messi? Sin dudas. Por algo son Nº1.
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El 24 de aquel mes volvió a Rosario y jugó en la ciudad por primera vez con la camiseta de Boca. Y fue victoria xeneize por 2 a 0. Un triunfo que los de azul y oro no lograban en el Parque Independencia desde el 14 de mayo de 1967, por el Metro, con goles de Alfredo “Tanque” Rojas.
A ese cotejo le siguieron dos muy importantes. Ambos empates. El 28 un 1-1 ante Independiente con gol del 10 a los 76'. Y el 5 de julio se repitió el resultado en el Estadio Monumental frente a River. Diego abrió la cuenta a los 56' y empató Kempes a los 69'.
El 9 de julio el tercer 1-1 seguido, esta vez contra Vélez y otro gol de Maradona a los 5', siendo nada menos que Carlos Bianchi el que empató a los 45' de cabeza. Y el 12 no pudo jugar frente a su ex club, Argentinos Juniors, por la cláusula contractual, en un 2-2 de visitante.
Se venían amistosos de la selección argentina que se preparaba para el Mundial de España 82 y jugaba en cualquier cancha, como en Formosa el 16 de julio, un 4-2 ante un combinado, bajo la lluvia y con dos goles de Diego: a los 12' abrió el partido cuando “en el área amagó y marcó con remate corto al palo derecho” y a los 60’ para el 3-0 cuando “empalmó un centro de Patricio Hernández desde la derecha”.
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“Hablé con Menotti y me pidió que en la selección no juegue como lo hago en Boca. César quiere que aquí yo sea el que tome la manija del equipo, que me retrase para arrancar desde atrás. Me dijo que yo tengo que ser el conductor”, explicó Maradona su función con la camiseta argentina. Y diferenció que “en Boca, Marzolini me pide que juegue más adelantado, de punta, y el tendrá sus razones para ponerme en ese puesto. Yo no me siento incómodo en ninguno de los dos, porque Silvio prefiere que Brinsidi sea el que se retrase. Menotti pide que aquí juegue de diez-diez”.
La pelea de Boca por el título era con el Ferro de Carlos Timoteo Griguol, a que recibió el 2 de agosto y le ganó 1-0 con gol de Perotti a los 81' luego que “desde prácticamente la mitad de la cancha Maradona levantó la cabeza, observó el pique de Perotti a espaldas de Gómez y hacia allí fue su medido pase en profundidad. Un zurdazo que el puntero recibió sin dificultades para dejar a Cuper en el camino y tocar ante la salida del golero Barisio. Miles de gargantas estallaron en el grito de gol. Boca había dependido de ese instante y ese instante llegó a solo 9 minutos del final. Maradona había iluminado con su talento la opacidad del partido. Con su talento puso a su equipo en los umbrales de la obtención del anhelado título”, se escribió en las páginas de La Capital.
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El 5 se fue a Mendoza con la selección argentina y marcó el tercer gol del 4-0 a Godoy Cruz con un violento disparo desde afuera del área. Fue el último amistoso previo a una gira por España e Italia programada para cuando terminara el torneo.
Y al volver al torneo local, por la 33ª fecha, en Rosario, Boca venía por el título pero solo se llevó una derrota y asegurarse de mínima un desempate con Ferro. El día del partido La Capital tituló: “El fútbol hoy está de fiesta”, y el que celebró fue el canalla.
A los 54’ Jorge García de tiro libre marcó el tanto de la victoria. Era especialista en este tipo de remates. Y confiaba: “Hacía mucho tiempo que no se me daba el gol. Fue la revancha del que le convertí a Gatti el año pasado y me anularon”, contó el Chiquilín.
El 10 tuvo la chance de empatar y asegurar el título. Fue a los 77' después de un penal cometido por Juan Carlos Ghielmetti a Perotti. Maradona se paró frente al arquero Daniel Carnevali, remató y la pelota se estrelló en el travesaño.
“Fue el día más triste de mi vida”, dijo Diego y ese fue el título en La Capital. Y en las líneas siguientes se escribió: “Con una lágrima en su rostro, dijo: «Fue el día más triste de mi vida, quiero estar solo, eso es lo que deseo. No me explico cómo pude errar ese penal, le pegué muy abajo y se fue alto. Mi intención era colocarla al rastrón, pero Dios no quiso. El empate de Ferro (3-3 local con Huracán, dejó las posiciones 49 y 47 puntos, cuando el triunfo valía 2 puntos y no 3 como ahora) no me interesa, nosotros veníamos para ser campeones en Rosario y yo tuve la desgracia de privarle a esa gran hinchada de la alegría que aguardaba»”.
Para dar una idea de lo recaudado, que fue un total de 2.012.580.000 pesos, las entradas generales costaban 17.000 pesos, los socios abonaban 10.000, un adicional a tribuna de socio con entrada 60.000, la platea socio 60.000 y no socios 150.000, siempre con entrada incluida. Boca solicitó 4.000 populares y 1.000 plateas, llegaron más de 100 ómnibus y el plantel concentró en San Nicolás. Según se consignó el público ascendió a 36.464 personas.
El gran día: “Campeón”
El punto que le faltaba, Boca lo consiguió en la última fecha en La Bombonera con un 1-1 frente a Racing. Ese 15 de agosto que quedó en la historia grande de Maradona, también fue protagonista principal. “A los 42' un pase de Brindisi a Diego, por el teórico callejón del ocho, lo dejó solo para enfrentar a Vivalda, lo hizo pasar de largo y obligó al arquero a derribarlo para evitar el gol”, se escribió. Penal y esta vez la pelota llegó a la red para el 1 a 0 que fue igualado a los 88' (Omar Pedro Roldán) pero que no impidió que el equipo xeneize del 10 gritara campeón y que en las páginas de La Capital se titulara: “Una nueva estrella alumbra a Boca”.