El gobernador atraviesa una transición estratégica para equilibrar su perfil duro con una gestión de mayor sensibilidad social. Su rol en la pelea de fiscales y camaristas
06:00 hs - Lunes 23 de Marzo de 2026
El gobierno de Santa Fe detectó que es momento de demostrar que no solo puede ser duro en algunos temas delicados, como la seguridad, sino que también puede gestionar con sensibilidad social. Es una transición estratégica a mitad de su segunda gestión en la que suma una cara más dócil a la intransigente que aplica en cuestiones innegociables.
No es un capricho o simple matiz, sino que en la mesa política del gobierno leen una demanda de la sociedad en que lo vulnerable está a flor de piel con la crisis de la microeconomía, con las deudas familiares, y que el tacto puede ser un diferencial, sobre todo ante un gobierno imperturbable en esos temas.
Ser examinado por el electorado solamente como un gobierno estricto no es negocio. Lo dejó en claro el gobernador Maximiliano Pullaro con su discurso, intenso por caso, en la reunión interministerial que se convocó con un sugestivo título: “Decisiones que le cambian la vida a la gente”. Allí presionó e insistió a los funcionarios para que no bajen la guardia. Fue más que una arenga.
Pullaro y lo social
Pero lo interesante en este caso no fue el tono sino lo que propuso. “Podemos mostrar que puede haber un modelo virtuoso, que cuida el peso, que es eficiente a la hora de gestionar, que trabaja mucho, pero que lo hace con mucha sensibilidad, sin abandonar a nadie”.
“Lo hicimos con mucha pero mucha sensibilidad social”, insistió. En el gobierno provincial pasaron en limpio: “Veníamos de posiciones duras y se intenta demostrar el costado humano también”.
El reclamo de la policía pudo ser un click. Durante dos años se llevó al límite a los policías porque la emergencia y la situación crítica en inseguridad lo requería. Hasta se les levantaron vacaciones en ese primer verano. Al margen de los exitosos resultados que dio, se les resbaló que esos efectivos tenían necesidades y no solo de índole material.
Corrigieron en salario, horarios, y otros ítems reclamados. Hasta lanzaron un plan de desendeudamiento para estatales que, asfixiados hasta la cabeza con entidades financieras y prestamistas, ven como a fin de mes le descuentan directamente del recibo de sueldo.
Otro tema en el que repararon fue en el vínculo con los docentes. El desafío del gobierno es desescalar los ánimos con la docencia sin ceder en la metodología que hasta ahora le dio éxito con los paros por más que genere encono. Por eso intenta mostrarse más cercano. Esa es una partida difícil de recuperar.
En la semana Pullaro inauguró la ampliación de un centro comunitario para mujeres y familias en Rosario en el marco del Plan Abre para darle continuidad a la política social.
“Hoy, gobernar en la Argentina es generar empleo”, lanzó Pullaro en Expoagro 2026. No es inocente la frase en este momento en que la angustia por el desempleo crece. Por eso en la ley tributaria 2026 se sumaron beneficios en el empleo y la deducción de impuestos.
Si el gobernador baja línea a los funcionarios para tener más compromiso es porque entiende que hay que ajustar cuestiones y estar preparados porque lo social está entre algodones y seguirá así hasta las elecciones de 2027. De paso se tiene la tropa ordenada por si hay alguno dudando.
El vigilador que había amenazado con prenderse fuego por una deuda salarial y, al recibir una descarga de Taser, sufrió quemaduras gravísimas es un caso dramático para tener en cuenta tanto por la angustia como el tacto para proceder.
Contraste con Nación
Todo el discurso tiene un trasfondo de contraste con la Nación. “Salgamos con mucho orgullo a defender los cambios pero hagámoslo con la firme convicción y con la frente alta que no lo hicimos con la motosierra”. No anduvo con vueltas el gobernador.
“Ante la retracción de Nación, Santa Fe refuerza su sistema de salud con fondos propios”, tituló la gacetilla el gobierno provincial en la semana, haciendo especial énfasis off the record en el complemento circunstancial de causa de esa oración.
“Ante la caída en los recursos que envía Nación, Santa Fe crea un fondo propio para sostener la educación técnica”. De nuevo el mismo comienzo.
El corolario de la sensibilidad y el desmarque con Milei fue el "refuerzo con fondos propios la cobertura de medicamentos para pacientes con cáncer", en "un contexto de recortes, demoras y discontinuidades en la cobertura nacional".
Justicia y seguridad
Parte de este mantenimiento de la gestión se pudo ver en su involucramiento en la discusión entre fiscales del Ministerio Público de la Acusación (MPA) y los camaristas por cuestionamientos de los primeros por el envío de algunas causas de microtráfico a la competencia federal.
La semana cerró con la convocatoria a los camaristas en cuestión del gobernador junto al intendente Pablo Javkin, el ministro de Seguridad y Justicia, Pablo Cococcioni, y el secretario de Vinculación Institucional de Santa Fe, Julián Galdeano. No era de esperarse porque la semana anterior había hecho lo propio con la otra parte y parecía un apoyo incondicional.
Quizás en esta cuestión también Pullaro tiene otra cara y una metamorfosis. "Hoy tuve una buena reunión con los jueces que integran la Cámara Penal de la segunda circunscripción, para afianzar el vínculo y unificar criterios", escribió el gobernador poniéndose por encima de la discusión.
Eso parece ser lo nuevo; quizás en otra pelea se mantenía en la posición inicial. Algo pasó de una semana a la otra, claramente, y es que el tema por lo bajo más que por arriba el tema fue escalando. "Eso no ayuda", opinaron desde el gobierno.
Al parecer las declaraciones incendiarias del fiscal regional de Rosario, Matías Merlo, tomaron más dimensión con los días, sobre todo por que terminó excediendo una disputa de poder y se interpretó como un riesgo a la política de seguridad. " En seguridad no hay que especular. Hay que evitar que impacten los cortocircuitos que vienen desde otros temas", razonó un funcionario para explicar la reunión.
Los jueces se fueron conformes y dijeron que fue un encuentro "maduro" donde "cada uno planteó su punto de vista". "No esperábamos la convocatoria", se sinceraron.
"A nosotros nos queda la tarea de una mejor coordinación con la justicia federal para unificar criterios de actuación en causas en donde puede hacer algún criterio dispar en materia de competencias", dijo un camarista. En definitiva los jueces se llevaron tarea a corregir, el MPA un aviso. La reunión pretendió ser el punto final a la discusión.
Pullaro híbrido
Volviendo al inicio, parece difícil combinar el perfil durísimo como el emprendido para seguridad por el gobierno a uno más sensible. Lo primero le sale más natural que lo segundo, claramente. Pero Pullaro no le escapa a esa dualidad.
Hace pocas semanas en una entrevista con La Nación le preguntaron si se definía como un dirigente de derecha o de izquierda, ya que es uno cuando habla de seguridad y otro cuando plantea su visión sobre la economía y lo social.
"Ni de derecha ni de izquierda. Hago lo que tengo que hacer para que en mi provincia la gente pueda vivir mejor", respondió. Frase protocolar que busca pragmatismo. Quizás sea un nuevo prototipo de dirigente híbrido, no rígido, el que esté moldeando para la nueva época.