Martes 12 de Abril de 2022
Miguel Angel Greci Hazzi llegó a juicio en libertad como “el arquitecto” que hacía construcciones para el clan de Esteban Alvarado y terminó acusado de prestar su nombre para la compra de cuatro propiedades en maniobras de lavado. Este lunes pidió hablar ante los jueces y se despachó con una interminable declaración en la que repasó su red de conexiones sociales, más de veinte años de experiencia laboral y el trato que tuvo con el acusado de liderar un emporio criminal, a quien visitó en cárceles bonaerenses donde estaba preso por robo de autos. “Esteban Alvarado decía que estábamos construyendo una casa de caños y aprovechaba para reírse de nosotros”, contó.
Greci Hazzi, quien no es arquitecto sino técnico constructor y estudió para ser maestro mayor de obras, sostuvo que no dirigió construcciones para Alvarado pero sí para personas de su entorno. Por más de cuatro horas intentó explicar cómo, a pesar de que su empresa estaba en quiebra y él estaba inhibido, adquirió tres lotes en Puerto Roldán y un departamento en Condominios del Alto, frente al shopping Alto Rosario. En ese lugar vivió en 2013 la familia de Alvarado, a quien dijo haber ayudado con la mudanza. Cuando allanaron ese departamento cinco años después estaba viviendo allí un policía que resultó condenado por su contribución a la banda narcocriminal.
Promo
En un monólogo recargado de detalles técnicos sobre su oficio, Greci Hazzi promocionó un método constructivo de su invención, de menor costo que el convencional. Según sus dichos, el sistema no era del agrado del sindicado como líder de la asociación ilícita: “A Esteban Alvarado no le gustaba nada de mi sistema de construcción. Decía que era fachero pero le parecía endeble. Es comprensible. Había mamado las paredes de 30. Nadie acostumbrado al sistema tradicional va a querer una casa construida con durlock y una estructura metálica”.
Este profesional de 49 años, con un historial en el diseño y dirección de obras, llegó al juicio contra el clan Alvarado acusado de haber integrado una asociación ilícita por al menos siete años, entre 2012 y 2019. Los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery le adjudicaron haber prestado su nombre para la compra de propiedades que, luego de un pasamanos, irían a parar a manos de Alvarado en una maniobra de lavado. Pidieron ocho años de prisión para él y tres para su pareja, Damiana Ghirardi, a cuyo nombre fueron inscriptas propiedades y que también transita el juicio en libertad.
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Al “arquitecto” le reprochan haber participado en operaciones de compraventa de los lotes 5, 148 y 150 del barrio Puerto Roldán, además del departamento, dos cocheras y una baulera de Condominios del Alto. Los fiscales aducen que al momento de las transacciones Greci Hazzi “no tenía capacidad económica para adquirir los inmuebles”. Los lotes del barrio cerrado, señalan los fiscales, fueron adquiridos por él y su pareja tres días antes de que lo declararan en quiebra. Consideran que luego Alvarado “les otorgaba apariencia lícita” a esas operaciones “a través de múltiples transferencias en un lapso menor a dos años”.
Con Lucio el prestamista
Greci Hazzi contó que se matriculó en 2003 y en una primera etapa trabajó en una obra pública en la avenida de Circunvalación. Por entonces conoció a Lucio Maldonado, quien “hacía traslados de compresores en una Chevrolet vieja y manejaba un martillo neumático”. Dijo haber mantenido una relación cercana y acudido varias veces a los servicios de este prestamista informal que el 13 de noviembre de 2018 apareció asesinado a tiros en cercanías del casino City Center con un cartel que decía “con la mafia no se jode”. Crimen por el cual Alvarado está acusado como instigador.
De los primeros años recordó que su pareja atendía un negocio de iluminación en Salta y Moreno en sociedad con una actual funcionaria provincial. Dijo que trabajó en iluminación de boliches y se adjudicó haber puesto de moda el piso alisado de hormigón negro en locales bailables. Dirigió una empresa de construcción en seco que tras levantar galpones para una fábrica de refrigeradores y, por un atraso en los pagos, entró en quiebra. El fue inhibido y entonces Maldonado —"una persona que habitaba el mercado financiero de la calle", lo definió— le cambiaba cheques y le cubría el rojo con préstamos usurarios por los que llegó a pagar 40 mil pesos mensuales de interés.
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A través de un conocido “con quien solía tomar café” luego conoció a Jorge Antonio Benegas, condenado a 5 años como organizador de la banda. Este hombre le encargó construir una casa a la altura de la garita 15 de Funes, obra que según dijo se extendió por tres años. Recordó que en un pelotero de zona oeste donde Benegas festejó el cumpleaños de su hija conoció a Alvarado, a quien comenzó a ver más seguido en asados que se hacían en la casa en construcción de Funes.
“La casa de Jorge era el lugar de reunión. Alvarado decía que estábamos construyendo una de casa de caños y aprovechaba para reírse de nosotros”, contó, y tomó distancia del líder al asegurar que en esos encuentros “no se generaron amistades, sí relaciones sociales, laborales y amistosas”. Aunque los fiscales, en base a escuchas, le enrostran un vínculo estrecho con “El Esteban”.
Facilidades
En abril de 2012 Greci Hazzi adquirió “con facilidades” tres lotes en Puerto Roldán. Dijo que entonces el barrio no estaba de moda, que edificaba sobre tierras bajas e inundables. En un terreno más chico, cerca del lago, proyectó una casa de planta baja para su familia. “En los otros dos genero un diseño muy llamativo de casas de dos plantas con piel de vidrio negro, sostenidas sobre siete columnas en V que miran al lago”, evocó. Según los fiscales, las obras eran acordadas con Esteban y a partir de 2015 los lotes fueron transferidos a personas cercanas a la organización.
De su relación con Alvarado, Greci Hazzi enumeró proyectos que le encargó pero no llegaron a concretarse. Dijo que la esposa le encargó el diseño de un tapial con portón para darle seguridad a una casa de Fisherton donde vivieron, el diseño de una viga invertida para un entrepiso en un local de Pellegrini y Rouillón y el techo parabólico de un galpón: “Esos fueron los trabajos que me requirió. Con quien tenía relación fluida era con Jorge. Una vez detienen a Alvarado, lo llevan a Campana. Jorge me pidió que lo acompañara y por supuesto lo hice. Lo fui a visitar dos o tres veces”.
Propiedades
Como él seguía sorteando problemas financieros y “se empezaba a trabar el sueño de finalizar la obra”, en una de esas visitas le planteó sus dificultades a Alvarado y logró que intercediera con los dueños de un corralón para que le saldaran una deuda con un inmueble. Además lo contactó con quienes terminarían adquiriendo los lotes de Puerto Roldán tras la firma de los boletos “en el décimo piso de la Bolsa de Comercio”.
También en octubre de 2012 Greci Hazzi adquirió el departamento de Condominios del Alto. Según dijo, fue luego de que su abogado llegara a un acuerdo con la empresa de refrigeración, que le pagó 1.200.000 pesos. “Decido invertir en un departamento hermoso con vista al río. Hice una inversión de resguardo. Ese departamento se lo alquilé a Esteban Alvarado. Lo ayudé con la mudanza”, confió sobre ese inmueble que inscribió a nombre de su pareja.
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Al allanarlo en noviembre de 2018, en ese departamento encontraron viviendo al comisario Javier Makhat, quien fuera jefe de Drogas Peligrosas de la ex PDI y luego condenado a tres años de prisión por sus aportes al clan. Greci Hazzi dijo que conoció a Makhat, le diseñó un proyecto y asistió a su casamiento. Según los fiscales, ese departamento fue transferido varias veces en un lapso menor a dos años para quedar bajo control de la banda y así “integrar al mercado legal” un bien adquirido con medios ilícitos.