POLICIALES

El hombre asesinado en barrio Belgrano era un taxista muy querido en la zona

Los vecinos aseguran que "lo confundieron con otro" y que "fue por una bronca de la cuadra" ligada al narcomenudeo

Viernes 27 de Agosto de 2021

A David Contreras le decía “Cachete”, tenía 33 años y una hija. Trabajaba como taxista y según cuentan en lo profundo de barrio Belgrano era “un laburante de todo el día que no se metía con nadie”. Ayer, poco antes de las 15, tomaba una cerveza en un quiosquito de Pampa al 7500, a metros del cruce con Nicaragua, cuando llegaron tres jóvenes en dos motos y sin bajarse de los rodados empezaron a disparar con un arma. Algunos proyectiles perforaron la puerta de una casa vecina al comercio y seis tiros fueron letales para Cachete: cuatro lo alcanzaron en el tórax, uno en la cadera derecha y otro en el muslo derecho. “Es una bronca de uno que le dicen «Gordo» con otros tipos de acá por el tema drogas. Pero Cachete era un gran tipo y la familia es muy querida en el barrio. Lo confundieron con otro o tiraron por tirar. Nunca lo vamos a saber”, dijo un vecino y amigo de la familia.

Habían pasado las 14.30 cuando Contreras dejó su turno a bordo del taxi y fue a comprar algo para comer y tomar al quiosco del barrio. “Vos que vas a saber en ese caso si pasa un gil y te va a disparar”, dijo un amigo de Cachete que llegó hasta el lugar.

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Las motos son conocidas en la zona y los que dispararon también dicen los vecinos, aunque nadie los menciona. Sólo hablan de “ese «Gordo» gil. ¿Quién otro va a ser?”, cuando se preguntan por lo sucedido y dicen la frase nunca esperada: “Lo mataron a Cachete”. Al enterarse, una mujer que traía a su hijo de la escuela respondió: “No....la p...”. Y pasó frente al quiosco con el terror a simple vista, mirando el lugar como quien mira a los ojos a un fantasma.

Contreras no era muy alto y los vecinos suponen que “lo confundieron con otro o tiraron para hacerse los malos. Lo cierto es que el quilombo es de la cuadra pero no con él”, vivía a la vuelta de donde lo mataron y tenía una dirección en los Fonavi Supercemento, de Forest al 7500.

Otra mujer, muy allegada a Cachete, dijo saber “donde guardan los fierros los que lo mataron”, pero luego hizo silencio. De pronto talleristas, changarines, albañiles y trabajadores de todos los oficios menores y amas de casa que venden “cosas para acercar un peso” se acercaron al lugar del crimen y terminaron incorporando términos como “balaceras”, “fierros”, “motos” o frases como “¿Que va a ser? Lo mataron por drogas y la policía no hace nada, o por ahí sería mejor que ni aparecieran para hacer el show.”

Una vez que los disparos sonaron frente al quiosco los vecinos llevaron a Cachete al Policlínico San Martín y desde allí una ambulancia del Sies lo derivó al Heca. Allí Contreras fue ingresado de manera urgente al quirófano, donde falleció pasadas las 16.45 del jueves.

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Cinco mujeres se abrazaban desesperadas en la puerta del Heca; eran la madre y las hermanas de Cachete junto a unas amigas de la familia. Camila, hermana de la víctima, le dijo a La Capital que todo fue “por una bronca del barrio, de la cuadra. Por eso pasan y tiran. No sabemos quienes fueron pero no era para él”. Tras ello su voz se cortó por las lágrimas y la trunca esperanza de volver a a ver a Cachete. “No estaba casado pero tenía una hija, era un buen loco”, agregó.

A la hora de buscar móviles es ineludible mirar hacia el Fonavi Supercemento, ubicado a cinco cuadras del crimen. En ese complejo Fonavi convive la venta de drogas y el círculo de violencia que protege a los mercados ilícitos con los trabajadores que hace años caminan sus cuadras. En una crónica de 2020 Nadia, una vecina de ese barrio, contó a La Capital: “Hoy la calle está ganada por pibes que se disputan el territorio entre ellos. No hay quién los pare. Pensá que un soldadito gana entre 60 y 70 mil pesos, ¿Cómo competimos desde la vecinal con talleres de electricidad si la tienen más fácil trabajando para un narco?” En aquel momento y según dicen en la actualidad, varios departamentos de los monoblocks estaban copados por bandas dedicadas al narcomenudeo.

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