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Histórico: despegó la primera misión de la Nasa y SpaceX

Estados Unidos volvió a colocar astronautas en el espacio lanzados desde su territorio. Está previsto que lleguen hoy a la Estación Espacial (EEI).

Domingo 31 de Mayo de 2020

Una nave espacial construida por la compañía SpaceX del empresario norteamericano Elon Musk se alejó retumbando de la Tierra ayer con dos estadounidenses a bordo, marcando el inicio de una nueva era de los viajes espaciales comerciales y permitiendo a Estados Unidos enviar astronautas desde su territorio por primera vez en casi una década.

   Doug Hurley y Bob Behnken, de la Nasa, despegaron a bordo de una cápsula Dragon color blanco y negro con forma de bala montada en un cohete Falcon 9, despegando a las 3:22 de la tarde (16,22 de Argentina) desde la misma base de lanzamiento utilizada para enviar a las tripulaciones de Apollo a la Luna hace medio siglo. Minutos después, ingresaron en órbita.

   “Encendamos esta vela”, dijo Hurley poco antes de la ignición, utilizando las palabras que pronunció Alan Shepard en el primer vuelo espacial estadounidense tripulado por humanos, en 1961.

   Está programado que los dos astronautas lleguen hoy a la Estación Espacial Internacional (EEI), que se localiza a unos 435 kilómetros sobre la Tierra, para sumarse a tres miembros de la tripulación que de antemano se encuentran allá. Después de una estadía de hasta cuatro meses, regresarán a la Tierra en un amerizaje, algo que no ocurre desde la década de 1970.

   La misión se desarrolló en medio de la pesadumbre del brote del coronavirus, que ha cobrado la vida de más de 100 mil estadounidenses, y los disturbios raciales en Estados Unidos a raíz de la muerte de George Floyd, un hombre de raza negra esposado que murió a manos de la policía de Minneapolis. Funcionarios de la NASA, entre otros, tenían la esperanza de que el vuelo levantara el ánimo de los estadounidenses.

   “Quizás haya una oportunidad aquí para que Estados Unidos haga una pausa, mire hacia arriba y disfrute de un momento brillante y resplandeciente de esperanza sobre cómo se ve el futuro, de que Estados Unidos puede hacer cosas extraordinarias incluso en momentos difíciles”, dijo el administrador de la Nasa, Jim Bridenstine, antes del lanzamiento.

En medio de un ruido ensordecedor y una humareda, Estados Unidos volvió a hacer historia ayer. Se trata de la misión tripulada más peligrosa y de alto nivel confiada por la Nasa a una empresa privada y el posible inicio de una era de vuelos comerciales al más allá.

   El clima no era solo monitoreado sobre el Kennedy Space Center de Florida sino que también se tuvo en cuenta cómo estaba en el Atlántico, donde debía caer la cápsula en caso de emergencia. Apenas siete minutos antes de la hora señalada se dio la luz verde para el lanzamiento.

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   En medio de una enorme expectativa, el ascenso se produjo sin complicaciones hasta los 200 kilómetros de altura cuando los propulsores de la nave entraron en funcionamiento. Doce minutos después del despegue, la cápsula Crew Dragon se separó completamente de la segunda parte del cohete Falcon 9 y puso rumbo a la Estación Espacial Internacional, donde debería llegar 19 horas después del lanzamiento, y donde los astronautas pasarán entre seis y dieciséis semanas realizando investigaciones técnicas y científicas antes de volver a la Tierra. A las 16.35, la cápsula ya estaba en órbita sin problemas.

   Luego de que se separara la cápsula con los astronautas, el cohete Falcon 9 aterrizó en la plataforma “Por Supuesto Todavía Te Quiero” en el océano Atlántico.

   Bob Behnken, de 49 años, y Doug Harley, de 53, son los primeros en partir desde Estados Unidos desde 2011, ya que desde los frustrados lanzamientos de los transbordadores los estadounidenses debían volar desde territorio ruso y con cohetes Soyuz de ese país.

Los astronautas se habían despedido de sus esposas e hijos y habían llegado al cohete a bordo de un automóvil eléctrico de la firma del multimillonario emprendedor Musk, el dueño de Tesla y el sistema de pago Pay Pal, cuyo sueño es hoy tener las llaves del espacio para poder llevar pasajeros a una nueva dimensión, si es posible hasta la Luna y Marte. Es la primera vez que la Nasa, aunque financió parte del proyecto, no controla el espectáculo porque la misión está a cargo de SpaceX, la empresa fundada por Musk en 2002.

El presidente Donald Trump estuvo en el lanzamiento. Para EE.UU el lanzamiento es un motivo de orgullo. Desde el fracaso de los transbordadores espaciales (tras dos accidentes mortales, el del Challenger en 1986 y el del Columbia en 2003), el país recurrió a los cohetes rusos para viajar al espacio con el costo de 90 millones de dólares cada viaje.

   La gran novedad ahora es que la Nasa lanzó hombres al espacio de la mano de una compañía privada, lo que puede dar inicio a la era de los vuelos comerciales al espacio.

“Es increíble”, dijo Trump al presenciar el lanzamiento

El presidente Donald Trump, presente en el lanzamiento, se convirtió así en el tercer mandatario en observar la salida de un vuelo tripulado, después de Richard Nixon y Bill Clinton. “Es increíble”, afirmó el mandatario norteamericano desde el Centro Espacial Kennedy en la costa este de Florida, a donde arribó poco antes a bordo del Air Force One, acompañado por su vice, Mike Pence.

   Segundos después del despegue, pidió “apagar la música” y “escuchar el poder de la máquina”. “Verdadera genialidad, nadie hace esto como nosotros. Es una gran nave, una hermosura. Cuando ves una estela así es increíble”, dijo.

   Trump afirmó estar “orgulloso de la gente de la Nasa, los que trabajaron de forma pública y privada”. También mostró su apoyo al excéntrico empresario Elon Musk, fundador de Space X. “Es uno de nuestros grandes cerebros”, señaló.

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