Argentina y Uruguay a todo o nada
Esta noche, alrededor de las 21 de Argentina, ya nada será igual para Diego Maradona y la
selección argentina. Es que a esa hora, minutos más o minutos menos, la suerte del equipo nacional
estará echada. Atrás habrá quedado el encuentro ante Uruguay, el más trascendente de los últimos
cuatro años para el fútbol argentino. Y nada será como antes. Para bien o para mal. Muchas cosas
habrán cambiado.
14 de octubre 2009 · 01:00hs
Esta noche, alrededor de las 21 de Argentina, ya nada será igual para Diego Maradona y la selección argentina. Es que a esa hora, minutos más o minutos menos, la suerte del equipo nacional estará echada. Atrás habrá quedado el encuentro ante Uruguay, el más trascendente de los últimos cuatro años para el fútbol argentino. Y nada será como antes. Para bien o para mal. Muchas cosas habrán cambiado. O mejor dicho una sola: se sabrá si Argentina logra la clasificación a Sudáfrica 2010, o si deberá atravesar por el tortuoso repechaje. No tanto por el rival en cuestión —hoy sería Honduras— sino por lo angustioso que eso implica. O en su defecto, el peor escenario: quedar eliminado del Mundial.
Por todo esto es que Argentina está ante una situación límite. Una instancia tan apremiante que el túnel de 90 minutos que atravesará desde las 19 en el mítico estadio Centenario devolverá un escenario rigurosamente diferente. Es que la selección transita un derrotero imaginado por muy pocos: la posibilidad cierta de quedarse fuera del Mundial. Una circunstancia que hasta hace muy poco no entraba en los cálculos facilistas de la mayoría, para quienes esas cosas sólo les suceden a los demás.
Sin embargo, la realidad entrega una mirada diferente. Mucho más cruel, que deja en evidencia la verdadera situación de muchas cosas. No sólo de las que pasan dentro del campo de juego, donde los jugadores muestran un nivel muy por debajo del que exhiben en sus clubes, sino también del otro lado de la línea de cal. Donde la figura de Diego, devenido en un ser mucho más terrenal y al que como técnico le competen las generales de la ley, debe encausar un proceso que viene a los tumbos y en franca decadencia y darle a esta selección una identidad, una línea de juego, algo que no logró en las eliminatorias, a excepción del debut del Diez como DT ante Venezuela (4 a 0).
Cómo será de compleja la ecuación que pese a estar en una situación apremiante, la noticia positiva es que la clasificación al Mundial depende de sí misma, a diferencia de lo que sucedía en la previa contra los peruanos.
Claro que para eso deberá ponerse a prueba ante un rival con el que es preferible no encontrarse en momentos coyunturales como el actual. Más por historia que por pergaminos recientes. Aún así, este Uruguay que tenía un pie afuera del Mundial, de pronto se encontró con un triunfo casi impensado en la altura de Quito y llega con un espaldarazo anímico muy importante, sabiendo que está a un triunfo de Sudáfrica.
Pero, como casi siempre, gran parte de la historia estará en manos de lo que haga Argentina. Un equipo que hasta ahora sembró más dudas que certezas y que debe varias respuestas. Tantas que a lo mejor ante un desafío de esta magnitud puede asomar el temple en su real dimensión.
Parada brava y desafío de máxima exigencia, sobre todo si el equipo no da las respuestas que debe. l