Ingresó en la fase profunda de restauración y mantenimiento técnico en el astillero Fluvimar. Su regreso a la actividad lo posiciona como la primera nave netamente sustentable del país
06:10 hs - Jueves 30 de Abril de 2026
El emblemático Barco Ciudad de Rosario ingresó hace un mes a transitar su proceso de recuperación para volver a la actividad. Y desde hace algunos días ha comenzado una profunda fase de restauración y mantenimiento técnico en el astillero Fluvimar, ubicado sobre la boca del arroyo Saladillo en la zona del El Mangrullo. Este proceso resulta fundamental para que el buque recupere su esplendor y cumpla con los más altos estándares de seguridad y navegación antes de su esperado regreso al río Paraná, en la segunda mitad del año. Lo novedoso será su sistema de propulsión: sus motores y su generador eléctrico funcionarán a biodiésel. Un salto cualitativo que la ubicará como la primera embarcación de estas dimensiones sustentable del país.
Desde comienzos de marzo, el Ciudad de Rosario está en dique seco. Es decir, ingresó en tierra para una transformación profunda que lo pueda regresar a la actividad luego de décadas de historia en las costas rosarinas y las islas entrerrianas. Sus nuevos propietarios (tres jóvenes socios rosarinos a cargo de Hayra SRL) tienen proyectado regresarlo al Paraná para el Día de la Bandera.
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El Ciudad de Rosario cuenta con una superficie de grada de unos 1.500 metros cuadrados con un varadero de 70 metros de largo. Primero se comenzó con el servicio de reparación en el casco, luego de su visto bueno en la inspección técnica que efectúa Prefectura Naval Argentina, y ahora se prepara para su modernización.
Reconversión a biodiésel del barco
El pilar más innovador de este regreso es su transición energética integral. A través de una alianza con Essential Energy Holding, tanto los motores de tracción como el generador eléctrico del barco operarán íntegramente con biodiésel. Este biocombustible se produce a partir del reciclado de materias grasas y aceites vegetales recolectados en restaurantes y frigoríficos, transformando residuos en energía limpia de producción regional.
Lo más trascendente de este cambio es la disminución drástica del impacto ambiental. Según señalaron desde Hayra SRL, el uso de este biocombustible reduce, como mínimo, un 75 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con el gasoil convencional. Con un consumo proyectado de aproximadamente 10 mil litros mensuales en su etapa operativa plena, el Ciudad de Rosario se posicionará como el primer barco netamente sustentable del país.
A partir de ahora, su puesta en valor empezó a estar bajo la supervisión del capitán Andrés Aldao, responsable de la navegación y figura central en la certificación de cada etapa de la obra. Bajo su mando, el equipo técnico realiza una intervención exhaustiva en los componentes críticos.
Estos sectores son los sistemas de fondeo y seguridad. Aquí ya se realizó el pesaje de las anclas y la medición de espesores y longitud de las cadenas para ajustarse estrictamente a los planos de seguridad aprobados por la Prefectura Naval Argentina.
En cuanto al tratamiento del casco y la estructura, los trabajos incluyen la corrección de pandeos y movimientos estructurales en las chapas, además de realizarse mediciones de precisión en el tintero, huelgos y palas del timón para garantizar la estanqueidad total.
Otro frente de trabajo es la alineación y propulsión, con la corrección de la aleta antirrolido y en la alineación milimétrica de las "patas de gallo" con el eje para optimizar el rendimiento de los motores Cummins de 250 HP, eliminando cualquier tipo de vibración.
"Estamos en una etapa de mantenimiento general que abarca desde la flotabilidad y estanqueidad hasta la propulsión y el gobierno. Nuestro objetivo es darle una nueva vida al Ciudad de Rosario, cumpliendo con todas las exigencias de la Prefectura Naval Argentina y las normativas internacionales del convenio Solas (Safety of Life at Sea)", destacó el Capitán Aldao.
Además de las mejoras estructurales, el buque incorporará tecnología de navegación de última generación, incluyendo Plotter con cartas digitales, localización AIS y equipos de comunicación VHF de alta gama.
Apuesta local del Ciudad de Rosario
Mientras tanto, Hayra busca también sacar a flote su estructura de esponsoreo para hacer sustentable el proyecto y motorizar su regreso. Ya se comprometieron tres empresas de larga tradición en la historia de Rosario como patrocinadores: una frigorífica, otra compañía de seguros y un grupo pionero en biocombustibles de primera y segunda generación.
Del Mangrullo a La Fluvial
La puesta a punto del buque emblema es un trámite vital y necesario tras cinco años de inactividad, con el desafío adicional de respetar la identidad de una nave que forma parte de la memoria colectiva de la ciudad. Una vez que finalice su "restyling" en el astillero ubicado en El Mangrullo, deberá nuevamente atravesar otro okey de Prefectura para regresar a su actividad. Superado este trámite, todo estaría dispuesto para amarrar en la Terminal Fluvial y presentarse en sociedad para el acto del 20 de junio al pie del Monumento a la Bandera.
De esta forma, se agrega un nuevo capítulo a la vasta historia del Ciudad de Rosario. Zarpó por primera vez en febrero de 1971. Una década antes, su mentor y pionero, Raúl Oficialdegui, lo había comprado como barco de bandera brasileña en desuso con la idea de desarmarlo y reconstruirlo de cero. Antes de su primera travesía en el río, estuvo entre 1964 y el 71 construyéndose a nuevo en el astillero Riguetti, frente al Gigante de Arroyito, y se consagró como la primera embarcación hecha a nuevo en la ciudad.
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A fines de diciembre y tras cinco décadas en manos de una empresa familiar, los Oficialdegui (apremiados por el efecto de la pandemia y los costos técnicos de su puesta a punto) se decidieron a vender el barco a tres jóvenes socios rosarinos, que ahora le están dando un nuevo reimpulso.
Como antecedente, Fluvimar le realiza al barco las reparaciones y chequeos mecánicos desde 2010, cuando previamente estas tareas se realizaban en Buenos Aires.