“Salía a recorrer Roma y, cuando detectaba personas en situación de calle, las llevaba al Vaticano”, reveló su autor a La Capital
06:00 hs - Jueves 30 de Abril de 2026
“Aún siendo Papa, Francisco salía sin que nadie se enterara a recorrer Roma; cuando detectaba personas en situación de calle, las llevaba al Vaticano”, relató Gustavo Vera, referente en la lucha contra la trata de personas y trabajo esclavo, al presentar en Rosario el libro “La amistad no se negocia”, una recopilación de gran parte de las 516 cartas que le envió Bergoglio en un intercambio epistolar de 17 años, hasta pocas semanas antes de su muerte. La ocasión reunió a interesados en escuchar de primera mano vivencias de quien se considera uno de los argentinos más importantes de la historia. El texto tuvo dos presentaciones: en la sede de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) el martes, y en el marco del ciclo Encuentro por Francisco, organizado ayer por fuerzas políticas locales en Pellegrini 1733.
Portavoz de la Fundación Alameda y exlegislador porteño, Vera llegó a Rosario junto a Nicolás Del Mastro, después de recorrer distintas geografías del país presentando el libro y una semana antes de hacerlo en la Feria del Libro de Buenos Aires. Dedicado a los que luchan por una sociedad sin esclavos, ni excluidos, el autor va contextualizando las cartas del Papa, a través de 30 capítulos integrados en ocho ejes cuyos títulos dialogan en clave social, espiritual y política. Así, “Un pastor en la periferia de Buenos Aires”, “Discernir en tiempos oscuros”, “Predicar con el ejemplo y servir al pueblo”, “Casa común y ética en acción contra el descarte”, Francisco en camino: guerras, viajes y esperanza”, “Francisco y la Argentina”, y “Francisco cotidiano”, van enhebrando las cartas inéditas que Vera recibía desde Roma.
El texto editado por Autores de Argentina, contiene referencias a las encíclicas, al Evangelio, actualidad internacional y de Argentina, conflictos ambientales, temas ríspidos, como la reforma económica en el Vaticano, sin códigos de omertà, o la famosa frase del Papa “Nunca verás un camión de mudanzas detrás de un cortejo fúnebre”, quien no usaba eufemismo para señalar las injusticias. Además de capítulos enteros sobre la ética social en el ejercicio del poder, fotografías y facsímil de las cartas de puño y letra de Francisco. En todos los casos un hilo conductor: la coherencia.
“La primera llegó una semana después de haber sido elegido Papa, para saludarme por mi cumpleaños”, cuenta Vera a La Capital sobre esa comunicación que lo colmó de asombro. Y dice que lo conoció en 2008 después de leer lo que había predicado sobre los descartados en la Villa 21-24. Vera estaba tratando de visibilizar el padecer de cartoneros y la esclavitud laboral y sexual, y encontró a una “persona de la máxima jerarquía católica, predicando con el ejemplo, poniendo el cuerpo en las situaciones más complicadas; vivía de manera muy sencilla, en un cuartito no tenía personal doméstico ni custodia, usaba colectivo y subte, iba a las villas y todo el tiempo trataba de abrazarse con las personas marginadas”.
A disposición
“Se puso a disposición de nosotros, comenzó a realizar misas públicas, en Constitución, en la puerta de los talleres clandestinos, con los migrantes de La Boca, donde hacía visible la esclavitud y la exclusión”, explica Vera, sobre la génesis de una amistad que nunca se interrumpió: “El Bergoglio que en aquel momento recibía calumnias desde los diarios, no era la persona real que nosotros veíamos en vivo y en directo, y que es el mismo que el mundo vio como Francisco”.
“Francisco trató de llevar hasta el final la parábola del Buen Samaritano, no dejar a nadie herido al costado del camino y ocuparse de los que más sufrían en un sistema basado en el dinero y no en la solidaridad humana”, define. Y destaca una vez más, la coherencia con el Evangelio: “Siendo Papa, eligió vivir en Santa Marta, una especie de pensionado; vivía en la habitación 301, una habitación muy sencilla, almorzaba en el comedor comunitario, había renunciado al setenta por ciento del salario y al resto lo iba donando por ahí, el primer viaje apostólico fue para marcar a fuego la situación de los migrantes”.
“Qué papel jugarían hoy profetas como Jeremías, Oseas, Job, San Pablo y los apóstoles”, era uno de los interrogantes que cruzaban el océano hacia Roma y que respondía Francisco iluminando con la exégesis bíblica.
Francisco y Argentina
¿Por qué el Papa no vino a la Argentina?, preguntó este diario a Vera. “Hay cartas donde manifiesta su esperanza de venir en 2024 o 2025, no vino en los años previos porque consideraba que iba a ser instrumentalizado para un lado u otro de la grieta, y él quería venir para trabajar por la unidad. Pensaba venir al final de su magisterio, para que de alguna manera no opacara su rol de mediador moral mundial; no olvidemos que Francisco paró muchas guerras”, enfatizó.