El Papa Francisco exhortó anoche en la celebración del Sábado de Gloria, que conmemora la resurrección de Cristo, a no resignarse ni a perder la confianza ante las dificultades.

El Papa Francisco exhortó anoche en la celebración del Sábado de Gloria, que conmemora la resurrección de Cristo, a no resignarse ni a perder la confianza ante las dificultades.
"No nos encerremos en nosotros mismos, no perdamos la confianza, nunca nos resignemos", exhortó el Papa en la homilía de esta liturgia de la luz, en un mensaje que bien puede aplicarse no sólo a la religión sino a cualquier dificultad que el ser humano encuentra en la vida, en particular, en épocas de crisis.
"Los problemas, las preocupaciones de la vida cotidiana tienden a que nos encerremos en nosotros mismos, en la tristeza, en la amargura" y recordó a los incrédulos que no hay que "cerrarse a la novedad", en las "sorpresas de Dios", porque ésta transforma.
Esta ceremonia de la luz, denominada la liturgia de la luz, empezó en el atrio de la fastuosa basílica de San Pedro, totalmente a oscuras, con el Papa y los sacerdotes vestidos de blanco.
Una vez encendido en el atrio de la basílica el cirio pascual, una gran vela que simboliza a Cristo resucitado, y que sirve para alumbrar las velas de los fieles, comenzó la procesión silenciosa del Papa y sus ministros hasta el altar mayor, momento en que se encendieron las luces del templo. "Es la celebración más rica y quizá la más bella" de la Semana Santa, dijo el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.
Este año, esta liturgia, que solía durar tres horas, ha sido reducida por expreso deseo del Papa.
En línea con lo señalado en sus anteriores discursos, sus palabras tuvieron un tono marcadamente evangelizador, en el que insistió en destacar el rol de la mujer en el plan divino y destacó que muchas veces los hombres "tienen miedo a las sorpresas de Dios".
"Este es un mensaje para mi, para ti, querida hermana, querido hermano. Cuántas veces tenemos la necesidad de que el Amor nos diga: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? Los problemas, las preocupaciones de la vida cotidiana tienden a que nos encerremos en nosotros mismos, en la tristeza, en la amargura... y es ahí donde está la muerte. No busquemos ahí a Aquel que vive", dijo el Pontífice.
Mientras la inmensa basílica de San Pedro se encontraba colmada de fieles, en la plaza miles siguieron la misa a través de tres pantallas gigantes, desafiando la tenue pero persistente lluvia que cayó por horas sobre Roma y envueltos en el sonido del carillón vaticano. La celebración dio inicio a las 20.30 hora de Roma (16.30 de Argentina) con la bendición del fuego que representa la Luz de Cristo, y una procesión solemne en silencio y con la basílica en oscuridad absoluta, solo rota por cientos de flashes de cámaras fotográficas.
La misa de Vigilia Pascual es una de las mayores cargas simbólicas de la Semana Santa y del año litúrgico, y en ella Francisco bautizó a cuatro jóvenes de nacionalidad albanesa, italiana, estadounidense y rusa.
Por otra parte, en la liturgia de la Palabra se proclamaron fragmentos del Antiguo y del Nuevo Testamento: así se pudieron escuchar las palabras del Génesis, del libro del Exodo y del libro del profeta Ezequiel, un fragmento de la carta de San Pablo a los Romanos y el Evangelio según San Lucas que relata el descubrimiento del sepulcro vacío por parte de las mujeres y el encuentro con Jesús Resucitado.
Las mujeres, según el Evangelio, fueron las primeras en recibir el anuncio de la resurrección, y al reflexionar sobre ese punto, Francisco dijo que uno "puede imaginar sus sentimientos cuando ellas van a la tumba: la pena porque Jesús les había dejado", pero al encontrar el sepulcro vacio se les "trastorna la vida".
"Ya nada es como antes, no sólo en la vida de aquellas mujeres, sino también en nuestra vida y en la historia de la humanidad. Jesús no ha muerto, ha resucitado, es el viviente", destacó Francisco.
Hoy se celebrará la misa del domingo de Pascuas, que comenzará a las 10.15 (5.15 hora de Argentina) y tendrá algunas simplificaciones de la liturgia pascual.
Plegaria de musulmanes. Musulmanes bengalíes del popular barrio romano de Torpignattara le dedicaron anteayer su plegaria a Francisco, por considerar que el pontífice "desea la convivencia pacifica entre religiones", según sostuvo un joven originario de Bangladesh.
"El gesto del Papa Francisco del jueves, al lavar y besar el pie de una joven musulmana, es una muestra importante de que desea la paz entre las religiones", dijo Hossaim Raham, en la plaza San Pedro poco antes de ingresar a la misa de Vigilia Pascual.
El viernes, al finalizar el Vía Crucis, en su breve alocución Francisco destacó la "amistad" entre católicos y musulmanes.



