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Con el rigor del invierno, volvió un viejo problema: los sabañones

Muchos creen que es un problema del pasado. Los dedos de manos y pies se enrojecen y pican ¿Qué los produce realmente? ¿Por qué reaparecieron? El dermatólogo Ramón Fernández Bussy, jefe de la cátedra de Dermatología de la Universidad Nacional de Rosario, devela el misterio.

Miércoles 29 de Junio de 2011

Las puntas de los dedos de manos y pies se enrojecen, arden, pican y hasta se inflaman. En los casos más severos se producen úlceras. No se trata de hongos, ni es contagioso. Tampoco lo padecen sólo las personas mayores. Los sabañones, cuyo nombre científico es perniosis, tienen mala prensa, sin embargo, son una condición más frecuente de que lo se cree y han vuelto, tal vez para quedarse.

Durante mucho tiempo su incidencia fue escasa porque habían desaparecido los inviernos crudos, como los que estamos padeciendo en los últimos años, explicó a LaCapital.com.ar el médico dermatólogo Ramón Fernández Bussy, profesor titular de la cátedra de Dermatología de la UNR.

El especialista comentó que los sabañones se desarrollan “por un vasoconstricción, una respuesta vascular que se observa especialmente en pies, dedos de las manos y orejas como consecuencia de la exposición al frío intenso o la humedad”. Pueden presentarse a partir de los 15 años de edad, y es raro verlos en los niños.

“Se piensa que es un condición del pasado porque no se veían hace tiempo, pero con fríos intensos como los de ahora han reaparecido en personas que tienen cierta predisposición a padecerlos. Realmente son muy molestos y dolorosos y en algunos casos producen lesiones. Por eso, es fundamental que quien los percibe consulte a un médico”, dijo Fernández Bussy.

Hay recetas caseras para mejorarlos o curarlos, como por ejemplo, poner las manos primero en agua fría y luego caliente, una y otra vez, para mejorar la circulación, que es lo que en definitiva está afectado. Pero lo mejor, es ir al médico. “Hay otras enfermedades asociadas a ésta, o que se confunden con los sabañones y que pueden ser severas, por eso, es necesario que un profesional, clínico o dermatólogo, revise a la persona”, enfatizó el médico.

Muchos los sufren en silencio, otros se ríen cuando alguien confiesa con temor: “tengo sabañones”. Lo cierto es que es un problema de salud al que no hay que restarle importancia y que de no controlarse puede generar un malestar insoportable.

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