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Aumenta la ansiedad y hallan restos de radiación en agua y alimentos

Japón esperaba ayer que el reabastecimiento de energía a un devastado reactor nuclear ayudara a resolver la peor crisis atómica en 25 años, desatada por un terremoto y posterior tsunami que dejó más de 21 mil personas muertas o desaparecidas.

Lunes 21 de Marzo de 2011

Japón esperaba ayer que el reabastecimiento de energía a un devastado reactor nuclear ayudara a resolver la peor crisis atómica en 25 años, desatada por un terremoto y posterior tsunami que dejó más de 21 mil personas muertas o desaparecidas.

Los japoneses, que enfrentan su momento más difícil desde la Segunda Guerra Mundial, están conmocionados por la batalla que se libra para evitar la mortal radiación en los seis reactores de la planta Fukushima, además de la creciente cifra de muertos a causa del desastre del 11 de marzo.

Se estima que la tercera mayor economía del planeta sufrió daños por 250 mil millones de dólares, con ciudades completas desaparecidas en la región de la costa noreste.

En Fukushima, unos 300 ingenieros luchan dentro de la zona de peligro por salvar la planta homónima de seis reactores nucleares, en la peor crisis nuclear mundial desde Chernobyl, hace 25 años.

Mientras lanzaban agua de mar al complejo costero para que las varillas de combustible no se sobrecalienten, sus esperanzas de una solución más permanente dependen de la conexión de cables de electricidad para reactivar las bombas de agua de los seis reactores.

Los trabajadores, que encaran altos niveles de radiación pese a que visten trajes sellados con fuertes cintas adhesivas, lograron conectar cables de electricidad a los reactores número 2 y número 5.

El operador de la planta, Tokyo Electric Power Company, espera extender la electricidad al reactor número 1, que está conectado por un cable al reactor 2, para posteriormente probar los sistemas hoy.

La agencia de supervisión atómica de ONU en Viena dijo que hubo desarrollos positivos en las últimas 24 horas, pero que la situación en general seguía siendo seria. Si las bombas no logran ser reiniciadas, se necesitarán medidas drásticas y extensas, como enterrar la planta en arena y concreto. Incluso si la situación es contenida, los casos de vegetales, polvo y agua contaminados seguirán elevando los temores, pese a que funcionarios japoneses insisten en que los niveles no son peligrosos.

El gobierno prohibió la venta de leche cruda proveniente de Fukushima y la espinaca de cualquier zona cercana, añadiendo que podría anunciar nuevas restricciones.

Graham Andrew, funcionario de la Agencia Internacional de Energía Atómica (Iaea), dijo que los niveles de radiación en grandes ciudades japonesas no han cambiado y permanecían debajo de niveles peligrosos.

Andrew agregó que la Iaea pudo confirmar que en algunas áreas cerca de la planta se ha detectado yodo radioactivo en vegetales frescos y que la radioactividad no ha contaminado alimentos fuera del país.

Se hallaron pequeñas trazas de yodo radiactivo en Tokio, 240 kilómetros al sur de la planta. Muchos extranjeros y residentes abandonaron la capital.

Las cifras oficiales de muertos y desaparecidos subieron ayer a 8.450 y 12.931 respectivamente, aunque ambas podrían subir dramáticamente, ya que la policía cree que más de 15 mil personas murieron debido al doble desastre en la prefectura de Miyagi, una de las cuatro que recibieron la mayor parte del daño del tsunami.

El terremoto de magnitud 9 y posterior tsunami de 10 metros de alto dejó a más de 350 mil personas sin hogar. Hay escasez de alimentos, agua, medicina y combustible en algunas zonas y las bajas temperaturas del invierno japonés complican más aún la situación.

Cerca de 243 mil hogares en el norte siguen sin tener electricidad y al menos un millón carecen de agua corriente.

Mientras los japoneses se han enfocado en la operación de rescate en vez de las recriminaciones, la prensa plantea dudas sobre la actuación del gobierno nipón. (Reuters, AP y Télam)

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