Bicentenario

Las fotocopias ganan en la universidad

Las fotocopias son el recurso más utilizado por los alumnos universitarios a la hora de estudiar. Sin embargo, dicen que prefieren leer de los libros, pero que los costos y los plazos para preparar un materia los llevan a usar más los textos fotocopiados.

Sábado 30 de Agosto de 2008

Las fotocopias son el recurso más utilizado por los alumnos universitarios a la hora de estudiar. Sin embargo, dicen que prefieren leer de los libros, pero que los costos y los plazos para preparar un materia los llevan a usar más los textos fotocopiados. Por si fuera poco deben aprender a superar la memorización de contenidos propia de la secundaria y avanzar en la comprensión de los textos de estudio que les impone el nivel superior. ¿Cómo y cuánto saben estudiar los universitarios? Un grupo de estudiantes avanzados de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y la Regional local de la Tecnológica (UTN) dialogó con La Capital sobre sus hábitos de aprendizaje.

Uno de cada dos jóvenes que ingresan a la Universidad abandona sus estudios en primer año. Entre las causas de este desgranamiento, así como el rezago en cumplir con los plazos formales para cursar una carrera, están las dificultades para estudiar una materia, una tarea que requiere de una dinámica y complejidad diferentes a las de la escuela secundaria. Los que logran continuar con sus estudios marcan las diferencias de aprendizaje entre ambos niveles de la enseñanza.

“Es muy fuerte al principio acostumbrarse al cambio de la escuela a la Universidad, porque pasás de preparar un examen en uno o dos días, a sentarte durante meses para preparar un final”, cuenta Sebastián D’Amico, alumno de los últimos años de la carrera de abogacía de la UNR.

“Incluso en estos años hubo materias que las empezás a preparar dos meses antes, o me ha pasado rendirla mal y estar medio año preparándola”, cuenta el joven, quien destaca como positivo el examen de conocimientos generales —con apoyatura en técnicas de estudio— que tuvo que rendir al ingresar. “Fue un envión bastante importante para saber cómo ubicarte a la hora de estudiar, me sirvió para comprender, analizar y desmenuzar textos”.

Sobre este pasaje de la escuela media a la facultad, docentes de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne) detectaron, en un reciente estudio, que el 80 por ciento de los alumnos de los primeros años nunca lee los títulos, y muchos preparan los exámenes pensando en satisfacer al profesor, una práctica habitual en el secundario. Según publica el portal Universia, mientras los ingresantes de la Unne apelan a la memorización de los contenidos, a medida que avanzan en la carrera el aprendizaje se vuelve “más reflexivo y crítico”.

A diferencia de Sebastián, que en los días finales a rendir prefiere “encerrarse a estudiar solo”, Florencia Bottazzi, alumna de quinto año de la Facultad de Ciencia Política, destaca las ventajas de estudiar una materia en grupo: “Cuando son cuestiones super abstractas, a lo mejor entre varios se construye un conocimiento colectivo que te permite acercarte a los contenidos”.

“Creo que cuando uno arranca la facultad viene con el ritmo de la escuela, pero a medida que pasan los años el estudio se complejiza, y además se empiezan a encontrar disconformidades con temas y autores. También los debates internos inciden mucho a la hora de sentarse a estudiar el contenido específico de las materias”, apunta la joven de 23 años.

Biblioteca propia. La presencia de las fotocopias en las facultades es otra de las marcas ineludibles para describir hábitos y métodos de estudio. De hecho un informe del Centro de Administración de Derechos Reprográficos (Cadra), destacó que el 98 por ciento de los estudiantes del nivel superior estudia de fotocopias. También que “el 75 por ciento de los profesores les indica a los estudiantes que vayan al centro de copiado a leer el libro que ellos dejaron”, según remarca la gerenta de la institución, Magdalena Irazoz.

Los datos del informe realizado en 2004 y con plena vigencia según Cadra —hecho en base a encuestas en la UNR y en la UBA— dan cuenta para Irazoz de una práctica instalada en las facultades que “no reconocen al autor y al editor en cuanto al canon que se tiene que pagar por esta copia”, y potencian que los universitarios tengan “una visión fragmentada de los contenidos”.

“Generalmente nosotros nos manejamos mucho con fotocopias, aunque también consulto bastante la biblioteca de mi facultad”, apunta al respecto D’Amico. Bottazzi agrega que si bien el uso de copias de capítulos de libros es lo más común en la mayoría de las carreras, trata cuando puede comprarse los libros para ir haciendo su propia biblioteca, y “además porque se puede tener una visión más completa de un tema”.

En una disciplina distinta a las ciencias sociales, Facundo Vallocchia, de cuarto año de ingeniería química de la UTN, trata en lo posible de estudiar de los libros. “Sé que hay otros chicos que estudian de los apuntes de otros, pero yo prefiero armar mis propios resúmenes, aunque a veces eso me lleve más tiempo”, describe y afirma que su idea es tener sus propios libros: “Pero como están caros uno a veces tiende a quedarse sólo con las fotocopias”.

Al igual que sus pares de la UNR, Facundo realizó durante gran parte de la cursada actividades laborales. Con tiempos acotados para trabajar y estudiar, los alumnos cuentan que durante estos años buscaron distintas estrategias para complementar lo aprendido en clases. Internet es para los tres una opción para acompañar el estudio y de consulta de los temas que deben aprender en las materias. “Cuando puedo, trato de rastrear de cada autor otros textos, su vida o cuál es su posicionamiento”, concluye Bottazzi.

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