cementerio

Baigorria vuelve a abrir el cementerio para ver, reconocer y reflexionar sobre su historia

El viernes se realizará una recorrida virtual por el Redentor, donde también están las "tumbas de los rufianes". Y en el medio, otras pandemias. La experiencia no es presencial

Jueves 11 de Marzo de 2021

Los cementerios han sido y son, en grandes ciudades del mundo y en localidades no tan cosmopolitas, objeto de atracción, curiosidad y, sobre todo, de indagación histórica. En algunas, esto ocurre fundamentalmente porque allí se encuentran enterradas (o inhumadas) personalidades de la política, la literatura, la música, el arte, la filosofía y el deporte. En otros, por ser testigos mudos de las secuelas trágicas que dejaron alguna vez episodios bélicos, catástrofes naturales o grandes epidemias, de los que la humanidad está plagada.

Muchas necrópolis se convirtieron en verdaderos centros turísticos, e inspiraron piezas artísticas y literarias. No hay que ir muy lejos. Basta recordar “Historias ocultas en la Recoleta”, de María Rosa Lojo. La misma que con un particular estilo narrativo, y a partir de una minuciosa investigación histórica de Roberto Elissalde, recorre anécdotas, muchas de ellas desconocidas, de quienes descansan en el cementerio más famoso y emblemático de Buenos Aires.

Pero hay otros sitios, más cercanos aún, y menos famosos, que llaman la atención por haber estado relacionados con la vida, padecimientos, circunstancias que rodearon a comunidades en general, y a colectividades en particular, que hicieron historia en la Región.

Uno de ellos es el cementerio de Granadero Baigorria, en el que no sólo descansan personalidades de la ciudad limítrofe con Rosario, sino que prácticamente esconde, como prueba oculta de una práctica que quiso olvidarse, al llamado “cementerio de los rufianes”. O, como se lo conoció durante mucho tiempo, el de “las prostitutas polacas”, aunque muchas mujeres que ejercieron el trabajo sexual fueron de otras latitudes, y seguramente ninguna repose en ese sitio.

Y no sólo eso. El cementerio Redentor fue también el último lugar para centenares de muertos a causa de la epidemia de cólera que azotó a la Región durante el siglo XIX. Algo que pocos saben, y que tiene que ver también con que sea un predio tan grande.

Todos estos elementos, sumados a la particular atracción que genera una visita vespertina o nocturna a un lugar sagrado, constituyen los condimentos fundamentales del recorrido virtual que se realizará este viernes.

Recorrida virtual

Tal cual lo promociona la Subsecretaría de Cultura del municipio, a actividad se llevará a cabo este viernes, a partir de las 19, cuando las puertas del Redentor permanecerán abiertas durante la noche para la realización de una recorrida virtual que “te dejará sin aliento”. Importante saberlo: no es presencial.

La recorrida estará a cargo de Mariana Rossi, docente de la localidad, quien será la encargada de ponerle voz a las cronologías. Y el objetivo es, justamente, ése, el de revalorizar procesos históricos que de una u otra manera marcaron a la comunidad, la región y hasta al país.

El recorrido por el predio de Orsetti 1300 podrá seguirse en tiempo real, por la plataforma Instagram del municipio. Pero luego quedará plasmada en un video que podrá verse en la misma red, en Facebook y en YouTube.

“En rigor, es una recorrida más bien cultural e histórica, Vamos a tocar temas que tienen que ver con la vida y el recorrido cronológico de la ciudad, y también tocaremos temas que llamarán la atención de quienes vayan siguiendo el paseo” señala la subsecretaria de Cultura, Eliana Trivisonno. Y abunda: “La parte más fuerte, imaginamos, será la de la recorrida por el sector en el que se levanta el cementerio hebreo, por todo lo que significó el rufianismo en la ciudad. No hay que olvidar que hasta hace no mucho tiempo una plaza llevó el nombre de un conocido proxeneta del lugar”.

Para la funcionaria, “el contar de dónde venimos es una forma de identificarnos, de no volver a cometer errores, pero además es una forma de que mucha gente sepa cosas que realmente desconocía, y dentro de la misma ciudad. Historias que se esconden, justamente, en los cementerios, que a pesar de su silencio sepulcral, tienen cosas para decirnos. Hay que saber escucharlas”.

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La necrópolis de la Unión Hebraica tiene 144 tumbas, en su mayoría de rufianes y madamas.

La necrópolis de la Unión Hebraica tiene 144 tumbas, en su mayoría de rufianes y madamas.

Trivisonno define a la docente Rossi como una “apasionada por el tema y que viene trabajando”, y revela que en la recorrida, como corresponde, “habrá un toque de suspenso, que se le pone a estas historias”.

Por lo que cuenta, “en el Redentor hay muchas cosas que la comunidad desconoce, hay cuerpos que reposan allí y que son de personalidades contemporáneas, más las otras, desconocidas, o directamente vueltas a enterrar por el olvido”.

A su juicio, “las batallas son culturales, y conocer nuestras raíces, nuestra historia como pueblo, es indispensable para la construcción de la comunidad”.

El más grande

Hay un dato del que poco se conoce, y que seguramente se verá reflejado en la recorrida. El cementerio Redentor de Granadero Baigorria es, si no el más, uno de los más grandes de la región, al menos del cordón industrial y portuario que se extiende al norte de Rosario.

Esto tiene más de una explicación. Esta necrópolis, que fue habilitada en el siglo XIX pero recién pasó a manos de la comuna en el XX, fue el destino final de muchísimas personas afectadas por el cólera durante los mil novecientos. Se calcula que 420 personas murieron como resultado de esta epidemia en Rosario a mediados del siglo XIX, una cifra más que considerable para una ciudad que entonces contaba con 20 mil habitantes. Después fue peor, entre 1886 y 1887, los muertos en Rosario por cólera ascendieron a 1.156.

Por otra parte, el norte de Rosario no tenía cementerios, de modo que el camposanto inaugurado por Lisandro Paganini también fue un gran negocio, hasta que pasó a manos del Estado.

Este dato, uno de los tantos que se conocerán en la recorrida, también fue aportado por Rossi, quien tendrá seguramente mucho más para contar. Y tiene que ver con lo expuesto al principio de esta nota.

La recorrida podrá seguirse a través de Instagram (@munibaigorria) y a través de Rosario Paranormal. Ver #CulturaGB y #Baigorria.

Una nueva convocatoria

La del viernes será una nueva apuesta del municipio para conocer la historia oculta en sus cementerios. El sábado 19 de octubre de 2019 las autoridades hicieron una convocatoria presencial a visitar el cementerio de la Zwi Migdal, con una asistencia que superó todas las expectativas: los organizadores llegaron a anotar e identificar a 147 visitantes, pero hubo más de 200 personas que recorrieron los estrechos pasillos del Cementerio Redentor.

En aquella oportunidad, y tal cual lo consignó este diario en su edición del 20 de octubre, la ocasión fue propicia para la reflexión y el debate sobre las primeras décadas del siglo XX, la trata de personas para la explotación sexual, y la inmigración de mujeres que llegaron, engañadas algunas, a sabiendas otras, a trabajar a los burdeles de Rosario y luego de Baigorria.

Después vino la pandemia, y las convocatorias para cualquier actividad grupal se fueron restringiendo. Por supuesto, las visitas al Redentor fueron una de ellas.

Los “impuros”

Pero en aquella ocasión, los visitantes supieron que a comienzos de la década del 30, y rechazados por su propia colectividad por "impuros" (una forma de condena social), los rufianes de la Zwi Migdal (organización dedicada a la "trata de blancas", como se decía) comenzaron a trasladar la actividad a Pueblo Paganini, hoy Baigorria. Se instalaron en el barrio San Fernando, adonde compraron grandes terrenos y fundaron dos burdeles, los que más tarde serían cerrados y convertidos en conventillos.

Se supo que en 1933 solicitaron a la Comisión de Fomento de Paganini la autorización para establecer un cementerio de culto judío en un terreno que también adquirieron, cerca del cementerio comunal, que se había fundado en 1889 en terrenos de Lisandro Paganini.

El cementerio israelita se fundó desde una organización denominada Unión Hebraica, que es la que lo identifica. Es que eran los judíos expulsados de su comunidad, sobre todo rufianes y madamas.

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El cementerio fue visitado por última vez el 19 de octubre de 2019. Después vino la pandemia.

El cementerio fue visitado por última vez el 19 de octubre de 2019. Después vino la pandemia.

Hay algunas teorías encontradas respecto de este tema. Están quienes afirman que la Zwi Migdal había ya había desaparecido y que esto fue algo distinto, extemporáneo a la organización delictiva; otros, aseguran que fue un apéndice del rufianismo rosarino, y que hubo un traslado geográfico. De eso tendrá mucho para decir la docente encargada de la recorrida.

Lo cierto es que el lugar tiene 144 personas enterradas, pero no hay registro de que entre ellas haya prostitutas que ejercían en los burdeles del lugar. "Si en vida habían recibido todo el mal trato, menos se iban a preocupar por trasladarlas a un lugar sagrado", comentó Rossi en su momento.

Un lugar “único”

El predio, que tiene un acceso por una calle lateral pero al que se puede llegar desde adentro mismo del Redentor, está dividido por una hilera de cipreses, en un sector son mayoritariamente hombres y en el otro mujeres.

El cementerio es único, porque es una necrópolis exclusiva para impuros, y como tal fue concebido. El predio actual es más pequeño de lo que había sido en su origen, ya que una parte fue cedida al municipio de Baigorria a cambio del mantenimiento.

Tras el enterramiento de Pedro Flum, fallecido a los 67 años el 9 de marzo de 1971, se decidió que no habría más tumbas, y la necrópolis se cerró al público. Desde entonces, el cementerio de los rufianes es un misterio poco conocido en la región, que sólo se ha abierto en contadas ocasiones con fines pedagógicos. Ese 19 de octubre de 2019, en medio del furor de la novela “Argentina, tierra de amor y venganza”, la gente pudo volver sobre ese segmento de la historia tan triste como atrayente.

Pero esto ya fue contado. Ahora, seguramente, habrá más cosas para saber, en una recorrida nocturna que, por supuesto, le dará otro condimento a la narración.

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