La banda platense, en plena ola de expansión con alcance global, se presenta este viernes en el Bioceres Arena de Rosario
06:30 hs - Miércoles 20 de Mayo de 2026
Peces Raros es una banda que fusiona tradición y futuro: un proyecto que hace más de una década combina el formato canción con el lenguaje de las máquinas. Dichos por ellos mismos, “música electrónica asediada por el fantasma del rock”. Con su último álbum, “Artificial”, hicieron una gira que pasó por icónicos recintos porteños como Mandarine Park, el Luna Park y el Estadio Obras, además de recorrer Estados Unidos y Europa. Mientras trabajan en material nuevo, se presentan este viernes 22 en el Bioceres Arena (Córdoba 3475) de Rosario, en una fecha que tendrá a Rebuke como artista invitado, a Tato Seco el opening, y Saavedra Funk en el warm up.
Integrada por Lucio Consolo y Marco Viera, la banda nació en la ciudad de La Plata en 2014. En los últimos años, dieron un salto de crecimiento que los llevó a subirse a los escenarios más importantes de distintos circuitos en todo el mundo. Tras doce años de trayectoria y cinco discos de estudio, atraviesan un vertiginoso ascenso internacional, recorriendo nuevos escenarios y consolidando audiencias alrededor del mundo. En septiembre, se van a presentar en Ibiza junto a Nick Warren, uno de los DJ y productores más reconocidos a nivel global, quien además participó de la línea de remixes “Desconfiguración, Vol. 4”.
A su vez, son profetas en su tierra. En 2025, ganaron el premio Gardel a Mejor Álbum de Electrónica por Artificial y convocaron a 12000 personas en el Mandarine Park (uno de los espacios más icónicos de la electrónica en Argentina). Los Peces Raros hacen del show en vivo la plataforma predilecta para desplegar todas sus virtudes: la organicidad de los instrumentos en vivo se mezcla con las texturas digitales, en compañía de una puesta visual y escénica impactante. No sólo redefinen los límites entre géneros musicales, sino también entre recital y fiesta.
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Antes de su llegada a Rosario, donde se presentarán en formato full banda, Lucio y Marco hablaron en exclusiva con La Capital. En la charla, dieron detalles sobre el presente de la banda y el nuevo disco que tienen entre manos.
- ¿Cómo están viviendo el presente de la banda, después de una gira muy extensa con “Artificial”?
Marco: No hay dudas de que disfrutamos mucho del presente y lo vivimos con mucho trabajo diario. La verdad que nos costó mucho tiempo llegar a donde estamos hoy. El proyecto arrancó en 2014, hace doce años ya. Por ende sentimos un privilegio y una responsabilidad también de hacer lo mejor posible en esta instancia. Por eso ensayamos mucho, permanentemente. Ahora estamos trabajando en un disco nuevo, que nos tiene muy entusiasmados, así que estamos 24/7 trabajando demos y canciones. Y siempre trabajamos mucho sobre el show en vivo, porque es una pata importante del proyecto que nos mantiene en constante desarrollo y mejora en todos los aspectos. Es una mezcla de disfrutar y trabajar como locos.
- ¿Cómo van equilibrando el trabajo entre ensayos y gira para dar espacio y tiempo para la composición?
Lucio: Por un lado, tenemos ensayos diarios donde vamos trabajando todo lo relativo a los shows en vivo. Muchas veces ese trabajo cotidiano es algo que también alimenta la música que vamos a hacer. La sala es un lugar de laboratorio para nosotros, donde aparecen ideas que después pueden ir a un disco o una maqueta. Para este disco en particular, viendo que era difícil encontrar momentos de tranquilidad para componer y para imaginar la arquitectura de un disco, nos fuimos al sur. Agarramos todos los equipos y nos fuimos a una cabaña en Villa La Angostura. Estuvimos unos quince días maquetando, haciendo música. Vino muy bien para el proceso del disco porque es verdad que entre los shows en vivo y los ensayos y las actividades satelitales, cuesta encontrar momentos de serenidad para enfocarse en una sola cosa. Y para nosotros el disco es algo estamental. En cada disco buscamos una vuelta de página, ir a un lugar nuevo, poner a jugar algo que antes no jugaba, y para eso sí o sí necesitás tiempo y espacio.
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- ¿Qué hay de novedoso entonces en el proceso de este nuevo disco, respecto de los anteriores?
Marco: Este disco nuevo tiene para nosotros una gran particularidad en el proceso que, si bien tenemos ese trabajo previo de maqueteo en home studio, lo vamos a grabar de otra manera. Vamos a grabar más instrumento tocado, va a haber instrumentistas invitados, aportando una interpretación diferente. Va a haber mucha más organicidad en el audio en ese sentido, dialogando con la maquinaria con la que contamos siempre. Pero va a tener una gran pata de toque orgánico. Otra particularidad es que va a estar grabado íntegramente en un lapso de tiempo que para nosotros es corto. Nosotros no estamos acostumbrados a trabajar con una ventana tan marcada de tiempo, en general a los discos los hacemos con mucho margen. Nos han tomado entre un año y año y medio. Esta vez, con los demos ya hechos, la grabación va a estar contenida en unos cuarenta días. También vamos a grabar afuera, que es algo que nunca hicimos. Así que es todo muy novedoso para nosotros y eso nos tiene muy expectantes de cómo eso va a tener un correlato en el sonido, el audio, y la energía del disco.
- Algo muy interesante de Peces es que siempre le han dado mucho tiempo a los procesos, más allá de las tendencias o exigencias de la industria o el mercado. ¿De qué manera sienten que ese recorrido se traduce en el presente de la banda?
Lucio: Yo creo que en retrospectiva, esa postura que adoptamos, si bien tal vez algunas cosas podrían haber sido con otras velocidades, también nos evitó algunas curvas que tienen que ver con estar demasiado pendientes de una tendencia. A veces, desarrollar una idea propia toma un tiempo que no tiene que ver con el tiempo que se presupone que debe tomar. Si bien estamos pendientes de lo que está pasando y somos super respectivos del entorno musical y el presente sonoro, nos permitió quedarnos en lo que nosotros entendíamos que era nuestro lugar y no desplazarnos de una forma poco virtuosa. Eso nos permitió construir una identidad que al día de hoy celebramos mucho.
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Sintonizar el dial para el descubrimiento
- Un elemento muy importante, sobre todo para quienes se vinculan con el lenguaje de la electrónica, es escuchar mucha música. ¿Qué estrategias tienen para descubrir artistas o sonidos cuando todo está tan mediado por algoritmos?
Marco: Hay una problemática ahí y cada uno va encontrando sus herramientas para sortearla. A mí durante un tiempo me costó, pero hay que hacer un ejercicio muy conciente de salir a buscar por fuera de lo que te ofrecen todo el tiempo. Eso si estás usando plataformas. A nosotros, por nuestra humilde práctica de DJs, nos interesa el scouteo de música electrónica. Es un ejercicio muy propio del DJ el de encontrar música no tan conocida porque ahí hay un valor, te da un diferencial a la hora de hacer un set. Estamos acostumbrados a encontrar sellos nuevos, sonidos que todavía no encontraron lugar de explosión. Tenemos muy naturalizado ese proceso y hay plataformas que son más amables para ese fin, como Soundcloud. Hay que buscar y una ventana te abre la ventana siguiente y así se va abriendo la maleza de internet. Es un entramado fabuloso. Tenemos esa herramienta pero también tratamos, dentro de lo posible, de escuchar en vivo. Hace poco fuimos a escuchar a Eric Prydz, a quien nunca habíamos visto en vivo. Fue refrescante escuchar a alguien que tiene un sonido tan propio y que no está tan lejos de lo que sucede hoy en día, sino en un diálogo saludable con el sonido de hoy. Con mucha personalidad, con una propuesta muy clara. A mí me resultó muy lindo escuchar a alguien tan plantado en la suya, que a fin de cuentas es a lo que nosotros aspiramos también, a tener nuestra propuesta particular y al mismo tiempo estar en contacto con lo que está pasando y sonando en el mundo.
- Con cada gira han podido ir sumando nuevas ciudades, nuevos países. ¿Cómo sienten que esa expansión territorial influye en la propuesta?
Lucio: Siempre que estamos de gira estamos conociendo bandas, yendo a festivales, teniendo experiencias musicales que no forman parte de nuestro habitat cotidiano. Hace poco estuvimos en Berlín, en clubs de techno donde nunca habíamos ido. Así nos pasa todo el tiempo, de estar en contacto con movidas particulares de cada país, cada ciudad. Cada lugar tiene su rasgo distintivo. Más allá de que haya ciudades que se parecen a otras ciudades por la globalización, la realidad es que hay distintos undergounds y experiencias con la audiencia. No sabés de qué manera se traduce algo de todo eso en lo que vos hacés, pero de alguna manera termina apareciendo, en conceptos nuevos, ideas nuevas. Es depende cómo tenés el dial: si estás buscando una frecuencia, probablemente aparezca.
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- El show en vivo es una apuesta fuerte histórica de la banda. ¿Cómo van trabajando la puesta para que esté a la altura de lo que la gente espera de un show de ustedes?
Marco: Al estar tanto tiempo de gira, ves cosas nuevas permanentemente. Tenemos la suerte de compartir escenarios con artistas que tienen shows excepcionales, de los mejores del mundo. Ahí aprendés un montón. Cuando vemos algo que está bien hecho, tratamos de pensar cómo sería una versión nuestra de eso. No se trata de repetirlo, sino de adaptarlo. El show en vivo es el lugar donde sentimos que más se representa el proyecto, más que en las grabaciones o redes o cualquier representación. Es donde más energía ponemos. Estamos todo el tiempo buscando el próximo paso. Después de cada show grande que sale bien, hacemos un balance. Tenemos mucha capacidad de observar lo que sentimos que no salió tan bien y tratar de mejorar. Es un proceso que nos divierte, nos entusiasma. Es un camino infinito y está buenísimo que así sea.
- Tienen cinco discos, un sexto en camino, y mucho vivo encima. ¿Cómo van trabajando el repertorio para que sea representativo de ese recorrido y a la vez dé cuenta del presente de la banda?
Lucio: La audiencia nos va marcando un camino. Hay canciones que la gente se apropia y esperan que estén en el show en vivo. Esas son las que sabemos que tienen que estar. Después hay otra serie de canciones que creemos que pueden estar y otras que a veces incorporamos y a veces sacamos. Son muchos discos, son muchas canciones. A veces hay shows en particular donde sentimos que una canción puede garpar en relación a lo que espera la gente. Por ejemplo, cuando vamos a México, donde la audiencia es un poco más rockera, elegimos tocar canciones que no tocamos hoy en Argentina, donde tenemos una audiencia mayoritariamente de música electrónica. En nuestra última gira por México cerramos el show con “Antes de llegar” y “Durango”, dos canciones de nuestro segundo disco que no tocamos hace un montón. Y las tocamos a la vieja escuela, full rock and roll. Acá en Argentina solemos cerrar con “Kamikaze” e “Infieles” que son dos canciones que esán un mood mucho más situado en la lógica de fiesta o club. Así vamos tomando decisiones. Después hay otros lugares, como los festivales, donde sabemos que estamos tocando para mucha gente que no nos conoce. Entonces ahí las decisiones no sólo tienen que ver con el repertorio sino con las transiciones, que son más breve, más directas, más agresivas. Todos esos son indicios, vectores que a nosotros nos permiten ir ordenando qué hacer para cada show. Parte de ensayar todo el tiempo tiene que ver con eso, con que saes que no tiene nada que ver hacer un show al aire libre a las tres de la mañana que tocar en un festival a las ocho de la noche. Y tenemos que estar preparados para todo. Entonces vamos jugando y armando un rompecabezas para cada show.
- Después de tanto tiempo con este proyecto, ¿qué les sorprende todavía?
Marco: Uno podría pensar que después de tanto tiempo, el trabajo se puede volver un poco agotador. Las giras, los ensayos. Y a mí personalmente cada vez me entusiasma más. Está lejos de mermar el entusiasmo inicial, que era un entusiasmo muy romántico. Estudiábamos Bellas Artes, estábamos descubriendo universos musicales totalmente novedosos. Si bien esas revoluciones estéticas ya no nos pasan de la misma manera, seguimos encontrando puntos de devolución que son muy entusiasmantes y hacen que el trabajo permanente también sea un placer, un goce.