Moris en Rosario: "Tenía ganas del salir del caos de Buenos Aires y todas sus problemáticas"

El entrañable y mítico músico argentino tuvo una breve pero intensa estadía en la ciudad que incluyó grabaciones nuevas, visita a Fito Páez, y proyectos a futuro.

06:30 hs - Lunes 06 de Abril de 2026

“Ya te contaré después qué sensaciones he tenido”, es una de las primeras oraciones que responde Moris sobre su estadía en Rosario en el mes de marzo. ¿Cómo que Moris estuvo viviendo más de dos semanas en Rosario? La cosa comenzó así: a él lo nombraban visitante distinguido y su hijo, Antonio Birabent, tocaba en el bar El Cairo. Moris tenía ganas de viajar y todo coincidió: “Qué mejor momento que salir con mi hijo, a quien también le hicieron una entrega de visitante ilustre. Además, yo tenía ganas de salir un poco del caos de Buenos Aires con todas tus problemáticas. Así que para mí fue un alivio lindo”.

Moris dice un montón de cosas que dejan secuela en el pensamiento. Todo el tiempo canta o recita cosas que escribió él u otra persona. Moris es arte andando. Moris es elegancia. Una elegancia que mantiene aún si no la está pasando bien: durante su estadía también sufrió una descompensación, pero aun en un sanatorio, nunca perdió la elegancia. En apenas unos días se repuso y volvió a Buenos Aires y a sus proyectos inmediatos y no tanto.

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Moris llegó a la ciudad para participar como invitado en el show que su hijo Antonio Birabent dio el 7 de marzo en Rosario en El Cairo

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- Moris, viniste por una distinción y al show de Antonio pero te quedaste varios días más y, ¿grabaste un tema?

Sí, grabé un tema en los estudios Penny Lane. Encontré un estudio de una grandísima calidad técnica, pero por sobre todo he encontrado en Rosario un pueblo limpio, sano, bien dispuesto, con un mundo interesante. La gente está con alegría, cosa que en este mundo hoy no es fácil, porque el ser humano está apretado, ¿no es cierto? Por muchas cuestiones: económicas, sociales, sexuales. Así que tengo una impresión muy buena de la ciudad. Es más, compuse una canción sobre Rosario. Dice: “Las campanas de Rosario serán siempre el escenario de mi eterna juventud”. Con eso ya te digo todo. Se me ocurrió porque estaba en el hotel, y escuché las campanas de la Catedral, y dije: ¿hace cuánto que no escucho en Buenos Aires una campana? Y me hizo retrotraer a España, que se escuchan muchas campanas, y a cómo el ser humano de las grandes ciudades se ha olvidado que existe la campana, que existe la mañana, y está obnubilado, a ver si la tecnología le arregla su vida. Y la tecnología no le va a arreglar su vida. Su vida solamente se arreglará el día que él mire el cielo, mire la naturaleza. Ahí está su vida.

- ¿La canción que grabaste acá es una canción nueva?

No, es una canción que yo traje de hace tiempo. Porque bueno, te voy a contar. Yo estoy hace muchos años en Sony. Entonces, les llevé el proyecto de grabar tangos, tangos famosos. Así que ellos están trabajando para lanzar el disco mío de tangos. Tangos por supuesto antiguos, pero hechos modernamente. Con electrónica, que no significa que sea una máquina que haga pla, pla, pla. No, utilizando electrónica en el sentido de los violines electrónicos, las cuerdas electrónicas. En realidad, yo creo que las canciones de tango no se pueden golpear. Hay que tratarlas con mucho cuidado. Porque las melodías son extraordinariamente difíciles. La poesía es altísima. Así que estoy muy contento. Ellos también están contentos, porque saben que el tango tiene una enorme aceptación en el mundo entero. Bueno, así que ese es mí proyecto. Después tengo otros, pero ese es el fundamental.

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- La canción que grabaste en Rosario, ¿no forma parte de ese proyecto?

No, no, forma parte de mis canciones. Yo sigo haciendo canciones. Pero curiosamente la canción que grabé en Rosario se llama “Olor a Tango”. Mirá lo que son las casualidades. Dice: “Tango, olor a tango, me gusta y me gusta la ciudad”. Bueno, de cómo las cosas se van. Hay fuerzas que te van guiando hacia un lado. Y si vos estás atento, vas para ese lado y te dejas empujar.

El encuentro entre Moris y Fito Páez

- Mientras estabas en Rosario, coincidió con que Fito Páez realizó una serie de conciertos y lo fuiste a ver y subiste al escenario. ¿Qué sentiste con esa ovación que te dio la gente?

En realidad, yo lo visité en el camerino y me recibió con una alegría bárbara. En un momento le dije: “mirá, me encanta Rosario, volvería”. Me dice: “volvé, yo te consigo el apartamento, la comida, todo. Vení, vení”. Después él se fue, entró al escenario. Y en un momento se puso a cantar “El Oso” a piano. Yo estaba en un costado, viéndolo. Y cuando terminó, yo entré y lo saludé. Le apoyé las manos en el brazo. Nos levantamos y la gente, claro, pensó que era todo un montaje. Pero no era un montaje. Yo entré espontáneamente. Encontré en él una persona muy cálida, muy trabajadora, con una humildad bárbara y una técnica de piano increíble. Nunca había visto a alguien tocando el piano de una forma tan personal. La verdad es que es un gran músico, con una sensibilidad muy grande, gran compositor, yo lo admiro mucho. Creo que es un valor muy importante estar así. En toda Centroamérica, en Miami, en España, ven a un artista sincero, pero con condiciones. Porque no solamente la sinceridad hace falta, también que demuestres que tenés una calidad musical, ¿no?

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- Deduzco que, por lo que te dijo Fito y por lo bien que la pasaste en Rosario, vas a volver.

Sí, porque hemos montado una organización que se llama Fundación Moris. A mí se me ocurrió una frase que es Latinos Unidos. Queremos montar un espectáculo para ayudar a los discapacitados y niños de todas partes del mundo y por supuesto de Argentina. Incluso hablamos con el Secretario de Cultura local a quién le gustó mucho la idea y preguntó qué hacía falta, si un teatro. Pero yo estoy retirado de hacer los vivos y la realidad es que mi idea es filmar, hacer cine. Entonces me gustaría filmar ese concierto y distribuirlo por Centroamérica, por Estados Unidos, España, todos los países de habla española. Así que estamos en un proyecto que es mucho más que “bueno, hagamos un show” y viene la gente. A mí ya me parece una cosa obvia. Yo quiero hacer cosas que trasciendan el tiempo.

- Qué curioso que lo quieras hacer en Rosario.

Hace muchos años que pienso que tiene que haber alguna cosa que una a la gente, porque la gente está muy desunida, está unida al celular y desunida a la vida. No tengo nada contra el celular, porque yo estoy hablando por el celular. Pero observo mucho que hay como una avidez muy grande, pensando que, si hurgas mucho, mucho, mucho, mucho y corres mucho, mucho, habrá algún punto que te ayudará a salir de tu problema. Es difícil, ¿no? Es difícil. Salir de problemas significa que tienes que poner voz e intención. Una noche me desperté y dije Latinos Unidos. Y dije: “claro, es perfecta la frase, me parece a mí”. Porque la gente diría: ¿cómo Estados Unidos? Sí, bueno, Estamos Unidos, estamos bien. Entonces dice la canción: “Latinos unidos por la paz. Latinos unidos por la libertad”. Y creo que en todo Centroamérica va a calar, porque es una frase corta pero sentida, llega mucho más que a lo mejor una canción muy larga insultando a los yankees, diciendo fuera, go yankees. Con eso no hacemos nada. Lo importante es que nosotros, la gente de esta parte de América, podamos mostrarle al mundo nuestra forma de ser. Y yo creo que el mundo lo va a apreciar.

Embed - Moris - Mi Querido Amigo Pipo (Official Audio)

- Mucha gente te vio en bares de Rosario, tomando un café y escribiendo. Es una escena que se puede imaginar de Moris en cualquier parte del mundo.

Sí, hay una canción mía que dice: “Entro a un bar esos de antes, y miro el mundo pasar” (N de la R: se refiere a “Mi querido amigo Pipo”). Ahora no escribo tanto, porque yo escribo muchísimo. Lo que pasa es que escribo de noche. Me levanto a las 5 de la mañana, donde “el músculo duerme y la ambición descansa”, dice el tango (N de la R: se refiere a “Silencio”). A esa hora encontrás una paz muy grande. Además, hoy escribir en un bar, es ver, que me perdone Buenos Aires, la miseria y el dolor que embarga el pueblo. Entonces, ya no hay mucho que hablar. Y me parece que criticar y estar en contra de las cosas malas no sirve para nada; hay que estar a favor de las cosas buenas, porque digamos que cuando alguien lucha contra algo, a veces ese algo se hace más fuerte. Mejor dejar eso y buscar dónde vos estás más fácil, ¿no? Si tu novia no te quiere, bueno, dejala tranquila, no la apures, andá a tomarte un café.