Producida e interpretada por Mariana Cabrol, la obra forma parte del ciclo "Un pasaje hasta aquí" y se presentará en octubre
06:05 hs - Viernes 12 de Junio de 2026
“Cuando te enfrentás con la posibilidad real de morir, aparece una lista interminable de cosas que querés hacer. Fue una hermosa sorpresa cómo pude transformar lo peor que me pasó en lo mejor que me pasó. Esta obra que es el sueño de mi vida”, comentó Mariana Cabrol en diálogo con La Capital sobre “Mama Mía, un espectáculo de humor y cáncer”, la obra que protagoniza y llegará a Rosario.
La función se presentará el 16 de octubre en el Teatro del CCPE, en el marco de “Un pasaje hasta aquí”. Se trata de un ciclo teatral integrado por cuatro obras seleccionadas entre más de 250 proyectos provenientes de Córdoba, Entre Ríos, Buenos Aires y Santa Fe, que busca estimular la circulación de producciones teatrales entre diferentes ciudades y acercar al público rosarino propuestas surgidas en otros circuitos del país.
Y si de pasajes se trata, pocos son tan profundos como aquellos que transforman para siempre la forma de mirar la vida. En “Mama Mía, un espectáculo de humor y cáncer”, Cabrol convierte ese tránsito personal en material escénico. A partir de su propio recorrido por un cáncer de mama, construye un espectáculo que encuentra en el humor una forma de romper el silencio alrededor de una realidad atravesada por miedos, prejuicios y tabúes.
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En escena, una mujer espera. O quizás intenta hacerlo. Mientras los químicos avanzan por su cuerpo, su mente abre puertas inesperadas. Entre resonancias, ecógrafos y delirios, Shakespeare se cuela como un visitante improbable y comienza a tomar forma el teatro que siempre soñó hacer. Desde ese universo, Cabrol desmitifica el cáncer de mama sin golpes bajos y con una herramienta tan poderosa como la risa.
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La historia detrás de "Mama Mía"
Escrita, producida e interpretada por la propia Cabrol, “Mama Mía” es una obra contada, literalmente, en primera persona. Con dirección de Julieta Daga y asistencia de dirección, escenografía y técnica de sonido de Tamara Medina, la artista llega desde Córdoba para compartir una historia que le pertenece por completo: ella no solo es la protagonista de la obra, sino también de la vida que allí se narra.
Cuando recibió el diagnóstico de cáncer de mama, la actriz ya llevaba años dedicada al teatro y a la comedia. "Obviamente que el diagnóstico fue un baldazo de agua fría, fue un momento de mucha angustia y de muchos miedos", recordó. Sin embargo, con el paso de los días encontró una herramienta que la había acompañado durante toda su vida: el humor. "Encontré la manera de hacer una denuncia con humor, pero con mucha contundencia", explicó.
"Es un diagnóstico totalmente estigmatizante, que genera mucha tensión en todo el entorno. Yo necesitaba aflojar, y el humor fue la manera en que lo logré", aseguró. Esa misma mirada es la que atraviesa “Mama Mía”, una obra que pone en escena los estigmas, los temores y los momentos más difíciles del tratamiento, sin renunciar nunca a la risa como herramienta para desarmarlos.
Así, en plena pandemia, mientras transitaba estudios, tratamientos y el aislamiento, comenzó a grabar videos que compartía en redes sociales para contar las situaciones que atravesaba durante el proceso oncológico. "Todos estos videos los hice para mí, porque necesitaba expresarme", confesó.
Lo que comenzó como una manera de procesar el dolor y la angustia personal pronto encontró eco en otras personas. Primero fue una forma de acercarse a su familia, que vivía lejos. Después llegaron miles de usuarios y mujeres que se sintieron identificadas con su relato. "Sin imaginarlo, los videos se viralizaron y un montón de mujeres que estaban transitando un cáncer de mama se vieron reflejadas en ellos. Se dieron la oportunidad de reír, de alivianar un poco el peso que tiene la palabra cáncer", señaló.
"Una vez que terminé mi tratamiento, que fue de un año y medio, de poner el cuerpo, sentía que las redes me quedaban cortas, que quería encontrarme con toda esa gente que había generado vínculos virtuales", recordó.
Entonces, combinando su oficio como actriz, el humor que la caracteriza y la experiencia que había atravesado, convocó a la directora Julieta Daga para comenzar a imaginar una obra. "Yo quería encontrarme con la gente, yo quería estar en vivo y no a través de una pantalla", contó.
A partir de improvisaciones y de elementos que ya se habían convertido en cotidianos, como un pie de suero o las batas de friselina utilizadas durante los estudios, comenzaron a construir el universo poético de “Mama Mía”. "Fuimos jugando, improvisando y encontrándole también mucha poesía y mucha metáfora", resumió la actriz sobre el proceso creativo que terminó transformando una experiencia personal en una obra capaz de dialogar, de inspirar y de alivianar a cientos de espectadoras.
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Mucho más que una obra sobre el cáncer
El resultado de aquel proceso creativo es una pieza que invita al público a atravesar, junto a su protagonista, “la montaña rusa emocional que supone un tratamiento oncológico”.
En escena, una mujer espera un estudio, un resultado o una cirugía. Allí sus pensamientos se agolpan, se contradicen y se multiplican. Mientras el tiempo parece suspendido, aparecen los miedos, las esperanzas y también los sueños postergados. Entre esos deseos incluso aparecen los personajes de Shakespeare que la protagonista siempre quiso interpretar, un anhelo que también pertenece a Mariana Cabrol y que atraviesa toda la obra.
"Cuando te enfrentás con la posibilidad real de morir, se te ocurre una lista interminable de cosas que querés hacer antes de que tu vida se termine. Viajar, dejar relaciones tóxicas o trabajos que no te hacen bien, y también representar como actriz esos personajes emblemáticos de Shakespeare", señaló.
En ese juego constante entre ficción y autobiografía, entre la mujer que espera en escena y la actriz que la interpreta, la obra también tiene una sorpresa hacia el final. Una fantasía que Cabrol tenía desde la infancia y que finalmente encontró su lugar sobre el escenario. "Es algo que me acompañó desde niña y que siempre quise hacer. Me di el permitido, el lujo, de hacerlo con esta obra", adelantó, sin revelar demasiado.
Desde su estreno, “Mama Mía” comenzó un recorrido que superó cualquier expectativa. La obra se presentó en distintas provincias argentinas e incluso cruzó la cordillera para llegar a Chile. "Fue una hermosa sorpresa cómo uno puede transformar lo peor que le puede pasar, como fue en mi caso un diagnóstico de cáncer de mama, en lo mejor, que es esta obra", reflexionó. Y agregó: "El diagnóstico no se lo deseo a nadie, pero la transmutación de eso que te pasa fue, creo, mi gran aprendizaje en toda esta experiencia".
Pero más allá de los reconocimientos y los viajes, Cabrol destacó la respuesta de quienes encuentran en la historia algo propio. Personas que atravesaron un cáncer, familiares, amistades y acompañantes que reconocen en la obra emociones difíciles de expresar. Porque si algo aprendió durante su tratamiento fue la importancia de las redes afectivas. "Mi gran red fueron otras mujeres", aseguró.
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Además de su familia, sus amigas y su entonces compañero, encontró sostén en mujeres que habían transitado experiencias similares. "Los médicos te hablan desde la ciencia, pero las mujeres te hablan desde la experiencia de haber puesto el cuerpo. Las mujeres tenemos eso, a pesar de lo que nos quieren hacer creer, que somos envidiosas entre nosotras, tenemos esa hermandad que nos une, y yo lo sentí mucho durante mi tratamiento", explicó.
Ese acompañamiento es justamente uno de los pilares del espectáculo. "La obra propone una sanación colectiva", aseguró. A casi tres años de aquel estreno, la actriz sigue encontrando la confirmación de esa idea en cada función. "Salir de una función y que la gente me diga gracias, que es una obra necesaria, es algo que nunca me había pasado. Mujeres que se permiten llorar en la obra y que nunca durante el tratamiento se lo permitieron", contó.
Para Cabrol, esa respuesta del público demuestra que la experiencia trasciende lo autobiográfico. "Yo siento que no solo yo sané a través de esta obra", afirmó. De hecho, el estreno tuvo para ella un significado especial: fue el momento en que sintió que su tratamiento finalmente había terminado. "Vino mi oncólogo, mi ginecóloga, mi terapeuta, todo mi grupo médico y de salud, y dijimos, bueno, listo, ya está. Terminó mi tratamiento", relató.
Por eso, más que una obra sobre el cáncer, Cabrol la define como una experiencia capaz de transformar a quienes la atraviesan. "De la obra salís modificada. Entrás a verla de una manera y salís de otra. Y eso no ocurre siempre. Que la gente se quede pensando en algo, que genere una reflexión, para nosotras es el éxito más rotundo", confesó.
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