La charla entre Sandra Villarruel y los integrantes del panel de Intrusos venía bastante acalorada, ya que la vedette de "Cuatro colas y un funeral" demostró en el piso cómo debía ser una caminata durante un streaptease. Lo que nadie se esperaba era que ¿deschavara? con tanta liviandad las crudas consecuencias de la soledad de Jorge Rial.
Invitada al programa para aclarar su relación con Alfio Basile, actual director técnico de Racing, Sandra aseguró que hace 12 años tuvo un romance con el Coco y que ahora mantienen una amistad con derecho a roce.
Aseguró que entre ellos "hay mucha piel, la idea es vernos, divertirnos, encontrarnos las veces que querramos y el día que estamos juntos, ir a dormir juntos", precisó.
La ex gatita de Porcel estuvo también en Intrusos, donde improvisó un striptease hot. "Vos tenés que estar haciendo el amor con cada pisada", comentó, ante lo que Rial le preguntó si así suele hacerlo con Basile. "Si, pero el Coco no me deja terminar. Al paso número dos ya me arranca toda la ropa", enfatizó Sandra.
Aclaró que el DT es "un hombre muy fogoso" y que eso es, justamente, lo que más la seduce de él. "A mí me gustan los caballeros y él es muy caballero, muy atento. Son muchas cosas. Ya me iría a otro terreno que todos imaginan...", apuntó, sugerente.
Luego de confesar que Basile no tendría paciencia para un baile erótico, ya que le arrancaría impulsivamente la lencería, se despachó con frescura con el comentario a Rial.
Jorge expresó su fastidio al aire por el espamento que hizo la producción del programa para pedirle que mande un corte comercial. Entonces, la ex gatita de Jorge Porcel lanzó sin anestesia: "¡Te ponés a pelear con todo el mundo! Necesitás sexo vos también...". Los panelistas, el locutor y la gente detrás de cámara, estalló en un sonoro: "¡Noooooo!". A lo que, algo avergonzado, Rial bromeó: "¿Tanto se nota?". Y con total sinceridad y en medio de carcajadas, la morocha se sinceró: "¡Sí!".
El gracioso comentario surgió en momentos en que el conductor atraviesa una severa crisis matrimonial que lo mantiene separado de su esposa, Silvia D’Auro.