Julieta Zylberberg trae "Carrera de fondo": "Es una obra dolorosa pero con muchísimo humor"

La propuesta, que la actriz protagoniza junto a Gadiel Sztryk, se presenta el domingo 11 de octubre en el Teatro La Comedia

07:00 hs - Sábado 03 de Octubre de 2026

Una mujer logra, por fin, dormir a su bebé de siete meses mientras intenta que su hijo de tres años no se despierte. Entonces, el padre de los niños le pide que hablen y le confiesa que quiere abrir la relación. Meses después, se separan. Así de contundente es la premisa de "Carrera de fondo", la obra teatral protagonizada por Julieta Zylberberg y Gadiel Sztryk que llega a Rosario con una única función.

La cita será el próximo domingo 11 de octubre, a las 20, en el Teatro La Comedia (Mitre 958). Las entradas se pueden adquirir a través de la plataforma 1000Tickets o en boletería. Los suscriptores de la Tarjeta de Beneficios La Capital tienen un 20% de descuento y acceso a sorteos exclusivos.

"Carrera de fondo" parte del libro de ficción publicado en 2024 por la escritora Nadine Lifschitz. Mariana Chaud asumió la adaptación, la dramaturgia y la dirección para llevar esa historia al escenario. En escena, Zylberberg interpreta a Lisa y Sztryk le da vida a Gonzalo, juntos forman una pareja que atraviesa el final de su vínculo y queda obligada a revisar no solo las razones de la ruptura, sino también aquello el amor que los mantiene unidos.

"Carrera de fondo" es una competencia de larga distancia, una maratón, en la que no alcanza con la velocidad. Hace falta administrar la energía, sostener un ritmo y resistir. Quienes se especializan en estas pruebas son los fondistas. En la obra, esa idea se convierte en una metáfora de la vida en pareja y de un final que no ocurre de un día para otro. "Carrera de fondo" es, en ese sentido, "la caja negra de una separación". La obra intenta recoger los pedazos que quedaron desparramados, pero también reconstruir qué había allí antes de que todo se rompiera. Lisa y Gonzalo revisan el amor que tuvieron, el que todavía persiste y ese otro que, aunque siga existiendo, ya no alcanza.

Antes de la llegada de la obra a Rosario, La Capital dialogó con Julieta Zylberberg, que regresa al Teatro La Comedia después de haber presentado en ese mismo escenario su unipersonal "Prima Facie". La actriz habló sobre el desafío de interpretar a Lisa, se refirió a la historia detrás de "Carrera de fondo" y al trabajo con su compañero de escenario.

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- Venís de presentar "Carrera de fondo" en El Picadero, en Buenos Aires, ¿Cómo vivís ese momento de llevar una obra a otra ciudad y qué significa para vos volver a Rosario?

La verdad es que me da alegría, me encanta ir a Rosario. Fui con "Prima Facie" el año pasado y es hermoso poder mover las obras. La verdad es que siempre está todo tan centrado en Buenos Aires. O sea, es una idea que quizás tenemos nosotros, que vivimos acá, pero da como esa sensación. Y, cuando visitamos otros puntos del país que están buenos, es hermoso. Rosario tiene un público muy activo, muy teatrero y eso se siente un montón.

- ¿Qué te pasó cuando leíste por primera vez el texto? ¿Qué fue lo primero que te atrapó y que te interpeló de la historia?

Lo primero que leí fue la novela de Nadine, en la cual está basada la obra, y me la devoré. Es hermosa, graciosa, a la vez dolorosa pero con mucho humor. La obra y la novela hablan de un desamor, del fin de un amor, mezclado con hijos pequeños, con todo lo que se pone en juego, con la ilusión y cómo termina eso. Contado con un humor absoluto. Y después, la adaptación de esta novela, que la hizo Mariana Chaud, está buenísima porque entró el personaje de él. En la novela es una voz, solo la del personaje femenino, como un monólogo, y en la obra entró la voz de él. Eso fue un acierto total porque, además del relato, existen las escenas y los ves en el pasado, en el presente. Teatralmente, la voz de él, suma muchísimo justamente por esto: porque, al estar los dos, se puede ver el presente de ese relato y hacerlo en acción, así cobra mucha más relevancia teatral.

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- En la sinopsis, la propuesta de abrir la pareja aparece como el punto de inflexión de la historia. Pero "Carrera de fondo" también se presenta como la “caja negra” de una separación ¿Qué hay dentro de esa caja negra en la historia de Lisa y Gonzalo?

Es un poco engañoso eso. Quizás, de entrada, se puede leer como una obra sobre las nuevas formas de amor, sobre si abrir o no abrir la pareja, y no es eso. Lo doloroso, tanto para la obra como para el personaje de ella, está en lo desafortunado del momento en que aparece ese planteo. Podría haber sido cualquier otra excusa, podría haber sido “tengo ganas de irme de viaje”. En realidad, lo que él estaba diciendo era “se terminó”. Y se terminó ahora, justo cuando estás amamantando un bebé y tenés otro de dos años. Por eso, en este caso, la idea de abrir la pareja funciona casi como un sinónimo de cobardía. No aparece como algo aventurero, como un deseo genuino de explorar nuevas formas de amar, sino como una manera de esquivar el dolor. Y eso vuelve mucho más rica y compleja la historia, porque habla de cómo cada uno transita ese dolor. Es dolorosa la situación para los dos, aunque de maneras diferentes. Habla de cómo uno deja de amar y de cómo el otro tiene que aceptar que dejó de ser amado.

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Dos obras, una misma actriz

-Durante buena parte del año hiciste "Carrera de fondo" y "Prima Facie" en paralelo y hasta compartieron el mismo escenario. ¿Cómo fue convivir con dos obras tan diferentes, con dos mundos y dos exigencias actorales tan distintas?

Si, hice todo el año "Carrera de Fondo" en paralelo con "Prima Facie", en El Picadero. Era graciosa la sensación de sentir que jueves y viernes hacía "Carrera de Fondo" y sábado hacía "Prima Facie", en la misma sala porque parecían salas diferentes, se veían como teatros diferentes. Al principio pensaba: “¿Cómo voy a hacer con las dos obras?”. Me voy a confundir, encima, en el mismo escenario”. Y no pasó eso. Era como otro espacio, como que el espacio se bautiza con lo que está sucediendo.

- "Carrera de fondo" es una obra que se basa en el vínculo de dos personas y vos justamente venías de hacer un unipersonal. ¿Cómo fue construir esa relación con Gadiel?

Fue bárbaro. Él es un actorazo, pero además nos hicimos muy amigos muy rápidamente, fue muy fácil. Es divino trabajar con gente fácil, como yo me considero fácil también para trabajar en ese sentido, como que a lo nuestro, con diversión, ajustados también, cada uno haciendo dos mil cosas. Los dos habíamos trabajado ya antes con Mariana, entonces también era como un triángulo fácil de gestionar. Nos entendíamos profesional y humanamente mucho. Tanto él como yo somos dos actores bien activos, no atados a un relato ajeno, sino que siempre aportamos. Claramente, se termina de armar ese hecho mágico teatral con la suma de las voces. El libro es bastante autobiográfico, después es agarrado por Mariana, y después es agarrado por nosotros. Lo que sucede termina siendo una absoluta ficción. Porque cuando ya está revisado por tres personas diferentes, opinado por tres personas diferentes, pasa a ser eso, una ficción.

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- Más allá de cada una de las obras ¿qué es lo que más te moviliza de subirte al escenario y encontrarte con el público?

En las obras de teatro pasa algo muy extraño, que es que una obra durante los ensayos es una cosa y, en el momento en el que tiene contacto con el público, se transforma en otra obra de teatro. Es como muy difícil de predecir qué momentos serán los hits de la obra, muy difícil saber qué conmueve al otro, y ahí ves la suma de los ojos y de las sensibilidades que nunca se pueden prever. Además, en el teatro hay algo muy increíble que de alguna manera tácita, sin mencionarlo, hay un público, que pueden ser 100, 200, 300 personas y, curiosamente, se ponen todas de acuerdo. O sea, hay funciones muy silenciosas, funciones que se ríen, que decís: “Bueno, somos capocómicos”; funciones que la gente llora, funciones que comentan. Y eso es re loco, pasa algo que es bien energético, que es que se arma un diálogo silencioso entre el público. Son 200 personas que no se conocen entre sí y se sincronizan.

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