El 4 de mayo de 1995, en la ciudad de Miami, tuvo lugar un hito musical: Charly García grabó su MTV Unplugged. Con una formación armada especialmente para la ocasión y un repertorio con arreglos distintivos que nunca más se repitió, se gestó una joya en la discografía del legendario artista. Una que no salió de gira y no tuvo más iteraciones en vivo. Treinta años después, dos de los músicos de aquella banda, Fabián "Zorrito" Von Quintiero y Fernando Samalea, decidieron volver a hacerlo sonar en el espectáculo "Hello!".
Después de quince funciones agotadas en Buenos Aires, y en vísperas del cumpleaños número 75 de Charly, el show que celebra el histórico MTV Unplugged sale por primera vez de territorio porteño y llega a Rosario. Se podrá ver el 21 de octubre próximo, a las 20.30, en Casa Brava (Pichincha 120).
Además de Quintiero y Samalea, ¨Hello! El unplugged¨ tiene también a los hermanos Erica y Ulises Di Salvo, en violín y cello, respectivamente, cuerdas originales de la grabación de 1995. La formación se completa con Emme en voz, Santiago Maurino en guitarra, Matías Mango en piano y Michelle Bliman en saxo
El espectáculo busca recuperar el espíritu creativo de un álbum que marcó a varias generaciones desde la experiencia de quienes formaron parte de su realización. Más que recrear un concierto del pasado, propone volver a encontrarse con esas canciones en un formato vivo, donde la memoria se cruza con nuevas interpretaciones y encuentros entre artistas.
Antes de la presentación en Rosario, el Zorrito Von Quintiero dialogó con La Capital, compartió detalles de la gesta del espectáculo y habló de la vigencia eterna de la obra de García.
¿Cómo surgió la idea de este proyecto?
El "Unplugged" es un disco que grabamos hace treinta años, que surgió de un show de televisión. Nunca salió de gira, tuvo esa rareza para mí, que fue un disco que nunca se presentó en vivo tal cual era. A finales de la década del 80, Charly tenía una sala de ensayo que él llamaba La Fábrica de Sueños, en el barrio de Chacarita. Una casa que compró para ensayar, grabar y pasar tiempo. Con el tiempo la vendió y hace un par de años alguien la alquiló para poner un bar de música en vivo. Lo llamó La Fábrica En Vivo y hoy es un referente de la música en vivo, de tamaño boutique, en Buenos Aires. Nosotros ensayamos la última parte del Unplugged ahí, en 1995. Cuando vimos que el lugar estaba para tocar, estaba lindo, y tenía la historia que tenía, a Samalea y a mí se nos ocurrió empezar a tocar el Unplugged. Llamamos a las cuerdas originales, los hermanos Di Salvo. Llamamos también a unos musicazos como Matías Mango en piano y Santiago Maurino en la guitarra, a Michelle Bilman la agregamos saxo, y llamamos a Emme para que cante. Emme, quien hoy es por ejemplo la cantante de la gira de Fito Páez. Empezamos con un primer show que se agotó en dos minutos, el segundo también y el tercero también. La gente lo festejó tanto y recibimos tanta buena onda con esto, que hicimos quince funciones a la sala llena. Llegaba el mes de octubre y llegaba el cumpleaños de Charly que en los últimos años siempre se celebra en la Semana García, y nos propusieron llevarlo al Teatro Coliseo como parte de los festejos. Así que lo estamos haciendo a escala teatro por primera vez. También nos propusieron llevarlo a otra ciudad, y elegimos Rosario.
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¿Por qué?
Porque es una ciudad a la que fuimos muchas veces con Charly a tocar, sabemos que es una ciudad rockera en serio, que es muy fan y aprecia mucho la cultura del rock argentino, una ciudad que dio mucho al rock argentino también. Y elegimos Casa Brava para estar cerca de la gente, como si fuera La Fábrica En Vivo en Buenos Aires pero un poquito más grande. Queremos que se llene, que rebalse de alegría. Es miércoles, un día que es un poco off de la agenda, que en general no se cruza con otras cosas, para darle comodidad a la gente y que no se lo pierda. Esperemos que sea la primera de muchas veces que podamos ir a tocar allá.
El regreso de un disco histórico
¿Cómo fue el proceso más estrictamente musical para buscar reconstruir ese sonido, esos arreglos?
Está igual. Logramos acercarnos mucho pero sobre todo a la vibra, a la cosa que brota y que va más allá de quién esté en el escenario. Porque la obra de Charly permite de alguna manera la omnipresencia de García, porque él está por encima de todo y aparece en música, aunque no esté físicamente. La verdad que suena re lindo. Hoy en día, suena distinto al ruido que hay. Es una cosa muy agradable, cero aburrida. Es ir a ver un lindo espectáculo de música en vivo, que tiene un trasfondo muy fuerte, porque es obra de Charly, y un disco muy celebrado por la audiencia García. Es un disco que la gente escucha de que empieza a que termina. Es una pieza de colección. Es un disco para ponerlo en casa y meterse ahí adentro como si te lo estuvieran tocando en el living.
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Toda la obra de García tiene un arraigo afectivo muy grande en la gente, pero el “Unplugged” en particular, quizás porque nunca sonó en vivo, tiene algo especial. La gente se sabe hasta lo que dice Charly al presentar las canciones, los furcios. ¿Qué vieron en el público en el momento de volver a hacer sonar en vivo esos temas?
Vimos placer. Vimos lágrimas también. A cada uno le pega como le pega. Pero vimos mucha alegría, porque es un rato de otra cosa. Es algo muy particular, es re lindo para tocarlo. Encima nosotros estuvimos ahí, no es algo que pedimos prestado. Si bien no está más Gabriela (Epumer), por razones de fuerza natural, y Charly ha decidido dejar de tocar y no está en el escenario, nosotros lo hacemos con mucha alegría y con mucha gratitud hacia el jefe, hacia la música nacional, hacia la cultura del rock argentino. Mucha gratitud con todo lo que hemos vivido y disfrutado. Es increíble porque siento que esto hace bien. Yo no sé si es grande, si es chiquito, si es para muchos, si es para pocos, pero hace bien. Esta mañana se me acercó alguien en la calle y me preguntó si me podía dar un abrazo, por las alegrías. Y yo le dije: “¿A mí? Yo soy como vos, a mí también me hace bien esto”. Celebro poder seguir tocando. Nos interesa que la gente la pase realmente bien, porque hay tanto desánimo por lo que pasa en el país y en el mundo. Es una época de mucha involución en muchos aspectos y esto es como un rato de bienestar. Es tocar lo que sabemos y celebrar un tesoro cultural como es la obra de Charly, que es parte de una cultura más grande, que es la cultura de rock argentino. Esta es la parte que nosotros podemos ejecutar y hacerle a la audiencia de la manera más cálida posible.
La obra de Charly claramente es eterna, pero también es muy lindo ver cómo las nuevas generaciones, los adolescentes, están abrazando muchísimo la música de García.
Y así va a seguir siendo. Nosotros, yo, estamos muy interesados en que la gente joven pueda ver aunque sea algo parecido a lo que fue originalmente, porque la vibra sigue estando. Quizás cambia la escenografía, cambian los que están sobre el escenario por distintas cuestiones, pero la vibra se ha mantenido y se va mantener. Esto es para los que lo vieron, para los que nunca lo vieron, es para todos. Acá son todos bienvenidos. Tal es así que nosotros el viernes que viene vamos a celebrar el cumpleaños de Charly tocando este espectáculo, como una ofrenda a los que vendrán: vamos a ir a una escuela pública primaria a tocar este espectáculo. Era algo que queríamos hacer para seguir ese legado. Para que, como me pasó a mí o como le pasó a Samalea cuando descubrimos esto siendo jovencísimos, pasamos a otro plano. Estamos muy entusiasmados de celebrar el cumpleaños de Charly así, de una forma muy novedosa y que quizás siente un precedente para que en el futuro otros artistas hagan algo así. Porque la verdad es bárbaro ir a tocar con los pibes.
Después de tantos años con la música, ¿qué te sorprende todavía?
Te digo la verdad, todavía no perdí la ilusión de tocar. El lunes, cuando vaya hacia el teatro, voy a estar haciendo algo que me gusta mucho y que siempre me gustó, que es tocar la obra de alguien tan importante, tan querido y tan admirado por mí y por la gente. Voy a ir como a mis primeros recitales: nada es de taquito, nada está asegurado, todavía tenemos que conquistar almas y refrescar a otras. Tenemos que evangelizar todavía, convocar a los más chicos, acariciar a los más grandes, abrazarlos. Así que la ilusión y las ganas todavía las tengo. Y también me sorprende poder ir a Rosario con esto, y me alegra por mí, por mis compañeros, por ustedes, los que van a ir. Hay mucho vínculo, mucho abrazo musical, fraternal. Nosotros los queremos mucho a ustedes porque siempre nos hicieron sentir bien, nos trataron con mucho afecto y nos trataron como locales. Eso es un honor muy grande como porteño que te traten de local en Rosario. Hoy también me sorprende esta posibilidad, y la agradezco mucho.