El grupo de raíz folklórica vuelve a la ciudad para presentarse el viernes 5 junto a De un mismo barro y Luna Monti
08:00 hs - Sábado 30 de Mayo de 2026
Duratierra es una banda con más de dos décadas de historia, con raíces en el folklore y la música latinoamericana. Después de la pandemia, movilizaron un cambio de era con una nueva formación. En los últimos años, a fuerza de un sonido versátil y una apuesta sostenida por lo colectivo, llegaron a cada vez más públicos y más escenarios. El próximo fin de semana, darán en Rosario uno de los únicos tres conciertos hasta la salida de su nuevo disco. Será el viernes 5 de junio, a las 21, en el Teatro La Comedia (Mitre 958), junto a De un mismo barro (dúo formado por el rosarino Martín Neri y el riojano Ramiro González), y Luna Monti.
La banda porteña está hoy conformada como un poderoso sexteto: a sus creadores, Micaela Vita (voz), Juan Saraco (guitarra y voces), Nicolás Arroyo (batería, percusión y voces) y Tomás Pagano (bajo), se han sumado Valen Bonetto (guitarras, percusión y voces) y Martín Beckerman (percusión y voces).
En 2024, lanzaron “A los amores”, un álbum entero de folklore argentino grabado en cinta abierta de 16 canales (como históricamente se grababan las producciones del género). Un viaje sonoro por el país que incluye huayno, zamba, gato, chacarera y milonga canción, entre otros géneros. Este trabajo les valió el Premio Gardel en la categoría Mejor Álbum Grupo de Folklore.
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El pasado mes de enero, participaron por tercera vez del Festival de Cosquín. En la noche que Luciana Jury fue abucheada por parte del público por compartir sus posturas políticas contrarias al gobierno nacional, Duratierra también manifiestó su apoyo a la lucha de los jubilados, y la defensa de la Ley de Glaciares. Una afirmación de que el folklore es político, un eco de las voces del pueblo.
Antes de su llegada a Rosario, Micaela Vita conversó con La Capital y habló del presente de la banda, compartió el proceso del nuevo disco y cuestionó la noción de una “revitalización del folklore”.
- Este año tocaron en Cosquín nuevamente, lanzaron “A los amores en vivo”. ¿Cómo están viviendo este presente?
Estamos muy bien, estamos en un momento de mucha creatividad y dedicación a lo que va a ser nuestro nuevo disco. Estamos terminando de grabar un nuevo disco que va a salir este año. Así que super metidos en la música nueva y también celebrando todo lo que va pasando con la huella que deja en el camino la música que venimos haciendo hace tantos años. Como lo que pasó iniciando el año, haciendo ese Cosquín. Nos tocó una noche muy fuerte, llena de disputas y de movimientos que son muy de esta época. Nos tocó una noche pesada y así todo logramos conectar con la gente, la gente logró conectar con nuestra música nueva maestra. Esas cosas te dan la oportunidad de decir "sí, es por acá”. Este es el camino que estamos eligiendo. Así que estamos en este estado de creación, que es un estado particular, es como sumergirse en una viscosa que te mantiene todo el tiempo obsesivamente mirando eso que estás haciendo y relacionándolo con todo lo que vivís en la vida. Y con esta alegría de que la música se siga moviendo y promoviendo encuentros como lo que va a ser esta fecha de Rosario y luego en Córdoba, que nos permiten cruzarnos con artistas que admiramos un montón y con quienes teníamos pendiente cruzarnos en los escenarios. Así que a la espera de lo que va a ser un encuentro que creo que no se va a repetir, que va a ser compartir con la gente de De un Mismo Barro y con Luna. Entregados al camino de la música.
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- ¿Cómo se informan esos procesos el uno al otro? ¿Cómo el vivo influencia la composición y la composición al vivo?
Es como un traslado de información. Siempre el escenario y encontrarse con la gente es recordar lo importante. Es una brújula. Para nosotros el contacto con la gente, con esta comunidad que se genera alrededor de la música que hacemos, es la parte fundamental. Es todo el tiempo recordar que para esa gente es para la que cantamos. Entonces, ir y venir entre conciertos y crear tiene sus desafíos. La verdad es que este año, hasta sacar el disco, vamos a hacer muy poquitos conciertos. Hicimos uno en Buenos Aires hace unas semanas, vamos a tocar en Rosario y en Córdoba y son solo esos tres conciertos hasta que salga el disco. Una vez que salga, iniciaremos esa gira nacional como hicimos con “A los amores”. Pero creo que se trata de no perder el contacto con la gente, porque a veces el estudio es un espacio muy íntimo, de un trabajo de la banda hacia dentro, donde uno amasa canciones durante mucho tiempo, quizás a un año o más. Y el proceso es de nosotros con nosotros. Entonces, volver al concierto y escuchar a la gente cantando las canciones, y volver nosotros a vincularnos con nuestro propio repertorio anterior, siempre nos trae mucha emoción y alegría. Es como decir: "Ay, qué lindo que hicimos esto, qué bueno que estas canciones hicieron su camino y nos acercaron a tanta gente”. Es todo eso al mismo tiempo.
- Hace un tiempo pasa algo muy potente en sus conciertos. La gente los toma como un lugar de encuentro, donde conectar con algo luminoso. ¿Cómo y cuándo empezaron a percibir esto, y cómo lo incorporaron, con la gestión de expectativas que eso conlleva?
El camino se torció con el disco “Cría”. Esa fue la primera vez que pasamos de una esfera de amigos y de familia que venían a los conciertos y que cantaban las canciones porque nos querían, a la esfera de salir a tocar y no conocer a nadie y que de repente la gente estuviera cantando las canciones. Esa conciencia de esa comunidad cultural artística nos hizo cambiar la forma de hacer música. A partir de ahí, algo cambió, porque tuvimos por primera vez la idea de estar creando para alguien que estaba ahí porque algo le pasaba con la música. Ahí aparece la conciencia de la música, de la banda como un ente mucho más grande que las individualidades que somos. Por supuesto que con eso aparece una idea de cierta responsabilidad, porque formamos parte de la música que eligen para sus días. Eso es una enorme emoción, inexplicable a cada paso, y al mismo tiempo es querer darles lo mejor. Si vas a elegir nuestra música para tus días vamos a hacer la mejor música que nos salga para que tus días sean los mejores posibles. Nos dimos cuenta que, a través de lo que hacemos, estábamos encontrando gente que estaba sintiendo parecido o pensando un mundo similar, y eligiendo nuestras canciones para transitar la vida. Desde ese momento, como esto que llamamos la trinchera o la turba de Duratierra, pasó a ser una parte cocreadora de lo que hacemos. Es hermoso cómo en cada concierto eso se refrenda y en cada a cada nuevo encuentro con la gente confirmamos que somos una comunidad. Y eso siempre es potente, cuando nos juntamos alrededor de algo que nos importa, sea lo que sea. Sea la militancia, sea un taller de crochet, sea la música, lo que importa es juntarnos alrededor de algo que nos apasiona y sentirnos parte de algo más grande que la vida individual.
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La "revitalización" del folklore
- Hace un tiempo circula la idea de que el folklore atraviesa una suerte de “revitalización”. Si bien siempre fue la música popular por excelencia, es como si hubiera una etapa de nueva popularidad. ¿Cómo ven esto ustedes?
Me pasan cosas simultáneas. Por una parte, creo que hay cierto relato de que el folklore no estaba vivo y que ahora está reviviendo, que me parece que no es real. El folklore siempre estuvo vivo con sus diferentes expresiones. Hay gente componiendo música alucinante en todas partes de este país, dedicando su vida a proyectos culturales folklóricos. Entonces, ese relato yo creo que viene más a partir de una mirada quizás de la industria o del mercado, que tiene que ver con que empezaron a aparecer algunos referentes y centrado esencialmente en la figura de Milo, que están dándole una visibilidad y una posibilidad de llenar estadios a un tipo de folklore, a una mirada del folklore que está acercando a muchísima gente. Eso está buenísimo y creo que hay que celebrarlo, porque mucha gente joven y de determinados espacios sociales y culturales que quizás no conocía o no se sentía movilizada por el folklore, a partir de que un gran ídolo como Milo, empiezan a escuchar folklore y a emocionarse con una zamba y una chacarera. Para mí eso es algo a celebrar siempre.
Al mismo tiempo, debo decir que tiene que ver con lo que la industria hace. Desde siempre la industria espectaculariza todo y lo transforma en un relato muy extraño por lo menos para nosotros, entre los cuales está que el folklore ahora está vivo o revivió gracias a esto. Yo creo que eso no está bueno seguirlo como una narrativa porque primero que no es real y segundo porque vuelve a abonar la idea de lo individual, de un éxito individual, de lo exitista. Por supuesto que celebro lo que Milo está haciendo porque me parece maravilloso y creo que es muy genuino de su parte, y creo que hay muchas capas de lectura en lo que le está está proponiendo que son muy valiosas, pero al mismo tiempo considero que esto tiene que ser un camino colectivo. Ojalá que la difusión que Milo está teniendo, así como otros artistas jóvenes que van llegando al folklore y se van emocionando como nos emocionamos nosotros hace tantos años, también abra las puertas para otra gente. Eso sería maravilloso, que de verdad esto se pueda irradiar a un montón de otras experiencias y no quede individualizado en un éxito personal y en un relato meritocrático de un artista. Ese es el peligro de la industria, que la industria genera eso. Venimos de los Gardel y se observa mucho eso, cómo la industria agarra un recorrido muy genuino y lo explota hasta hacerlo estallar. Vuelve la idea de una persona tan joven teniendo un éxito magnánimo, y para mí ese relato tiene un lado medio peligroso. Pero ojalá que el éxito haga que mucha más gente se acerque al folklore y descubra todo lo que hay en el folklore desde siempre, todas las expresiones, incluida la nuestra como banda, que han dedicado su vida a esta forma de mirar la música y de abonar la cultura popular.
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- ¿Qué se puede contar del proceso del disco nuevo? Será sucesor de "A los amores", que tuvo una búsqueda estética muy clara.
Puedo contar que es un disco que podríamos llamar folklórico también. Creo que combina un poco ciertas búsquedas de “A los amores” con otra parte de nuestro camino que había quedado un poquito de lado. Me parece que junta cosas de nuestro recorrido. Creo que la gente lo va a celebrar y abrazar. Eso espero de todo corazón. También quiero que nos que nos sorprenda a nosotros mismos, porque hay cosas de la propia creación que uno puede ver y otras que felizmente no. Son parte de un misterio y uno va descubriendo la obra y la obra la va descubriendo a uno, y cuando la obra llega a la gente se transforma en otra cosa. Así que veremos también qué sucede cuando eso pase. Pero sí puedo decir que sigue caminando por esto que llamamos folklore.
- ¿Qué les pasa con estos shows en Rosario y en Córdoba, las dos fechas compartidas con otros artistas?
La verdad es que nos encanta, porque nos encanta juntarnos con otros artistas y proponerle a la gente una experiencia historia más diversa. A pesar de que andamos por rumbos similares y creo que eso nos reúne tanto con Luna como con Ramiro y Martín, me parece que la gente va a poder tener una experiencia con distintas miradas. Eso es maravilloso. Y fundamentalmente, lo que más nos gusta siempre que nos movemos es poder juntarnos con artistas que admiramos. Y en los cruces en los camarines, en las charlas, en los mates, vemos qué cosa artística proponemos conjuntamente. Ahí está lo más rico de los encuentros. Y también en escuchar y disfrutar de las propuestas de ellos. Ser público un rato de gente maravillosa. Y nosotros apostamos siempre a lo colectivo. Por eso tenemos una banda, por eso elegimos este proyecto. Entonces, todo lo que en este presente tan individualista nos hace estar con otres, nos trae alegría y confirma el camino.
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- Llevás mucho tiempo con la música, ¿qué te sorprende todavía?
La gente. Me sorprende a dónde va a parar la música en la vida de las personas. Me sorprende la cantidad de versiones, de gente cantando, de gente eligiendo esta música. Ayer nos llegó del Mariano Acosta, que es una escuela de Buenos Aires, que eligieron “A los amores” para el acto del 25 de mayo y había una cantidad de niñes de primaria cantando “A los amores” con una pasión demoledora. Eso no deja de sorprendernos nunca y emocionarnos. Al mismo tiempo, la propia música nos sorprende, cómo a cada paso siempre tiene algo nuevo para para ofrecer y regalarnos, así que sentimos muchísimo amor por la música que hacemos y ese amor nos vuelve siempre.