El gobierno provincial se desmarca del ajuste severo sin desarrollo que propone el presidente Javier Milei. De compartir a diferenciarse
Martes 27 de Agosto de 2024
El gobernador Maximiliano Pullaro profundiza la diferenciación con el ajuste del Estado del gobierno de Javier Milei, una política que supo aplicar en Santa Fe en sintonía con el libertario, pero que fue mutando una vez conseguidos los resultados financieros. Ahora utiliza el concepto para desmarcarse del gobierno nacional.
“El ahorro no es un fin en sí mismo, es para fortalecer el sistema productivo y cumplir con el contrato social con cada santafesino”, dijo el gobernador en su discurso en la Bolsa de Comercio de Rosario previo al que dio el presidente.
El ajuste nacional sostenido empieza a complicar a Santa Fe en aspectos más allá de lo financiero. La decisión de cortar las transferencias directas las pudo suplir o tolerar de alguna manera, pero el corte de obligaciones del Estado Nacional se siente. El claro ejemplo es el abandono del mantenimiento de rutas nacionales en territorio santafesino, situación que genera tensión.
“Lo nuestro es en contraste con un Estado ausente. Ambos nos parecemos en que queremos el orden, el equilibrio y no aumentar la carga al sector privado. Pero nosotros somos un gobierno que opera tomando la acción, no se retira”, sostuvo sin rodeos una fuente del gobierno provincial. La retórica de barrer con gastos innecesarios del Estado puede ser atractiva, pero puede terminar siendo una mancha venenosa si no se le da una utilidad de desarrollo y sobre todo si queda anclada en la recesión.
Maximiliano Pullaro y la eficiencia
Básicamente, lo que sostiene el gobernador santafesino es que el objetivo principal de su gestión era acomodar los números para invertir, distinto a quedarse con plata en la caja solo para que cierre el Excel. “No es solo ajuste en la República Argentina, es eficiencia y control, es orden en los recursos del Estado”, soltó.
Sutil diferencia de la narrativa pullarista que le permite enlazar con lo productivo. Como contó La Capital, hace pocas semanas en el Coloquio de Idea, reveló que el superávit que tuvo se iba a invertir crediticiamente para desarrollar el sector privado, productivo y la seguridad. "Milei quiere equilibrio fiscal con ajuste, yo con industria y campo", suelta cada tanto.
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El gobierno explicó ante el establishment que sostiene que el primer ajuste fue el político, un ajuste moral. Posteriormente se llevó control sobre el ejercicio de las diferentes áreas del Estado que nos ayudó a tener un superávit que pagó la deuda flotante y se empezó a invertir en programas para fortalecer el desarrollo productivo, mejorar la seguridad y la educación.
El ministro de Economía, Pablo Olivares, también hace la salvedad de diferencia ajuste y eficiencia. “Hemos puesto el foco no en ajustar, que significa bajar el gasto bajando prestaciones. Eficiencia es mantener las prestaciones a un menor costo o, con la misma cantidad de recursos, mejorar prestaciones”, sostuvo. Claramente la disputa que emprende desde Iapos con las prestadoras de medicina privada va en ese sentido.
“No tenemos el superávit en la cabeza sino la posibilidad de mantener un equilibrio a lo largo del tiempo”, agregó durante una entrevista con el programa radial La Banda Cambiaria sobre la elaboración del Presupuesto 2025.
Equilibrio político
Claro que la distancia que toma del gobierno nacional es con equilibrio, sin ponerse de sombrero el vínculo con Nación ni a la figura de Milei que sigue en altos niveles de aprobación y en cierto punto comparte electorado con Unidos. De hecho, el pullarismo justifica la distancia en el cuidado de los intereses santafesinos.
La primera señal de distancia en este sentido la mostró a fines mayo en Córdoba, durante la reunión de la Mesa de Seguridad de la Región Centro. “No vamos a salir adelante solo con ajustes ni con un país que solamente está mirando la macroeconomía”. En aquel momento sonó a una frase picante, pero sin mucho contexto.
Ahora la situación cambió. La recesión no afloja y empieza a dar la impresión que el superávit no tiene gusto a nada porque la inflación bajó, sí, pero el consumo no levanta y la actividad no para de caer. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) registró que la producción manufacturera de las Pymes cayó 17,8% anualizado al último mes de julio. Incluso las perspectivas de que aquel ajuste haya sido en vano crecen y nadie quiere quedar pegado a una salvajada.