Fue asesinado en noviembre de 2019 durante un partido tras una emboscada y dos balazos en la nuca por parte de un sicario
18:06 hs - Viernes 08 de Mayo de 2026
El delincuente Claudio "Morocho" Mansilla ganó su fama en junio de 2021 tras la fuga de ocho presos de la cárcel de Piñero, hazaña que lo mantuvo en libertad por un año hasta que fue recapturado. Pero mucho tiempo antes ya se había convertido en un criminal de peso en el barrio Santa Lucía, donde a pesar de estar preso mantuvo su poder al mando de grupos dedicados al narcomenudeo. Estuvo detrás de varios homicidios por los que ya fue condenado a prisión perpetua, pero ahora se le suma una nueva acusación por un crimen por el cual será juzgado nuevamente con un pedido de pena máxima.
El nuevo juicio que afrontará Mansilla, iniciado este viernes, es por el asesinato de Sergio Rubén Giménez, ocurrido en noviembre de 2019. La víctima era hermano de Felipe "Tartita" Giménez, delincuente enfrentado con el grupo del Morocho, pero ajeno al conflicto de fondo. De hecho, estaba haciendo de juez de línea en un torneo barrial cuando un sicario lo emboscó y le pegó dos balazos en la nuca.
Tiempo después fue otro hermano, Fabio Giménez, el que volvió a enfrentarse con Mansilla. Y en esa trama se inscribe otro asesinato, ocurrido en agosto de 2022, que dio cuenta de la violencia extrema sin límites que atravesó a Rosario. Catalina Aquino, madre de los Giménez, fue acribillada en su casa del barrio Santa Lucía nada más que por su relación con una familia aniquilada en la trama narcocriminal. Su asesinato se ejecutó dos horas después de que cayera preso el autor material del crimen de Sergio Rubén Giménez.
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Un pedido del Morocho Mansilla
La tarde del domingo 24 de noviembre de 2019, en la cancha de Pujato al 8000, entre Tarragona y Sánchez de Loria (barrio Hostal del Sol), se jugaba la segunda jornada de un torneo de fútbol barrial. La canchita era, además, la plaza del barrio, por lo que a la par de los partidos había vecinos tomando mates y pasando el día. La organización corría por cuenta de “Los Chaque”, equipo del barrio Stella Maris en el que jugaba Sergio Rubén Giménez.
Según la información que consta en la causa, alrededor de las 16, Emanuel Olmedo y un pibe apodado “Lauti” llegaron escondidos en un camión de color blanco a las inmediaciones de la canchita. Como el equipo de Giménez era organizador de la jornada, no disputaban partidos, y a él le había tocado hacer de juez de línea. Durante casi toda la jornada, Giménez estuvo sobre el lateral de la cancha que da a Gardelli (paralela a Newbery), pero minutos antes de que lo atacaran se cruzó hacia calle Pujato.
Los agresores deambularon alrededor de media hora, mientras se jugaban partidos del torneo, hasta que Olmedo se acercó a Giménez, le apoyó una pistola en la nuca y gatilló al menos dos veces. Giménez cayó fulminado. Olmedo llevaba puesta una camiseta alternativa de Rosario Central, de color amarilla, aunque se reconocía como hincha de Newell's.
“Nosotros estábamos atrás de uno de los arcos, a casi 100 metros de donde estaba Rubén y a eso de las 16, aproximadamente, se escucharon dos disparos. Derecho donde yo estaba hay una cortada, y veo que salen dos corriendo, para el lado de calle Baigorria. Yo sólo los veo salir corriendo por esa cortada pero no puedo decirte cómo eran, nada. Ahí empezaron a gritar «es Rubén, es Rubén», todos lo conocían ahí. Fuimos corriendo y ya estaba muerto”, comentó una testigo.
Pedidos de prisión perpetua
La investigación la comenzó la fiscal Georgina Pairola pero llegó a juicio con su par Paula Barros, actualmente en la Unidad Especializada de Violencias Altamente Lesivas. Son cuatro los acusados, que de acuerdo a la acusación tuvieron distintos roles pero todos en el marco de un crimen premeditado y con promesa remuneratoria. Por ese motivo, la Fiscalía pidió la pena de prisión perpetua para los cuatro.
A Morocho Mansilla, hoy de 43 años, se le atribuyó la instigación del homicidio. La hipótesis que se debatirá en juicio es que ideó el plan criminal y lo ordenó bajo la promesa de entregar 10 mil pesos a los autores del crimen. El sindicado como autor material del ataque es Emanuel Damián Olmedo, quien participó del hecho con otro hombre que tiene pedido de captura.
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En tanto, Ezequiel "Colo" Romero fue quien asistió a los sicarios trasladándolos hacia el lugar del hecho. Mientras que Damián Nahuel Córdoba fue quien, por orden del Morocho Mansilla, efectuó el pago de 10 mil pesos a Olmedo. El tribunal que decidirá la condena está compuesto por los jueces Mariano Aliau, Nicolás Vico Gimena y Eleonora Verón.
Un viejo conflicto
La línea de tiempo de la disputa entre los Giménez y el “Morocho” Mansilla y su gente está marcada por balaceras y asesinatos. Las batallas dominadas por el odio entre las partes comenzaron el 17 de marzo de 2014 cuando Tartita Giménez, junto a Miguel Ángel “Rulo” Giupponi, atacaron a balazos a una familia e hirieron a uno de sus integrantes. Las víctimas eran allegados a Julio César Pereyra, un hombre baleado días más tarde y que 15 meses después, el 23 de mayo de 2015, sería asesinado a balazos en el interior de su auto en el pasaje 1756 al 2200, en cercanías de Circunvalación y 27 de Febrero, barrio Santa Lucía. Tartita Giménez y Rulo Giupponi firmaron procesos abreviados por hechos vinculados a ataques contra Pereyra, pero no por su asesinato. Giupponi fue ejecutado el 13 de febrero de 2021 en el barrio El Fachinal, de Pérez.
El 2 de agosto de 2019 la casa de Catalina Aquino, en Misiones al 2100, fue atacada a balazos. La mujer testificó y reconoció entre los tiradores a varios integrantes de la banda del Morocho Mansilla. Por este ataque, Alfredo “Edu” Salva Céliz asumió una condena en proceso abreviado a 7 años de prisión. En el mismo expediente fue acusado Maximiliano “Maxi” o “Menor” González, mano derecha de Mansilla y en los últimos meses imputado como instigador de uno de los homicidios contra trabajadores ocurridos en marzo de 2024.
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Tres días después del ataque a la casa de Aquino, llegó el vuelto. Una balacera contra una vivienda en pasaje Serén al 7700, en inmediaciones del barrio 7 de Septiembre, se cobró la vida de Jazmín Sol Delgado y dejó heridos a Carlos "Carita" Gómez y a Salva Céliz. Este último era pareja de la chica asesinada. A partir de este asesinato, comenzó un golpe por golpe donde ya no importaba si el objetivo era el buscado. Se pegaba por proximidad o por vínculo familiar, como ocurrió con Sergio Rubén Giménez y más tarde con su madre Catalina Aquino.