Condenaron a una joven por un crimen al voleo filmado en el barrio Ludueña

Magalí Blasco aceptó una pena de 12 años de prisión como cómplice de la banda de Fran Riquelme en el plan que terminó con la vida de Leonardo Rodríguez

17:48 hs - Sábado 23 de Mayo de 2026

Tres años después del crimen de un abañil en el barrio Ludueña, la Fiscalía Regional de Rosario confirmó este viernes la primera condena por el caso. La joven que grabó en video el ataque a tiros al voleo aceptó su responsabilidad penal mediante un juicio abreviado.

Magalí Blasco recibió una pena de 12 años de prisión efectiva por su colaboración con el asesino de Leonardo "Nano" Rodríguez (45), acribillado el 16 de abril de 2023 en la zona oeste. Se trata de uno de los homicidios atribuidos a Francisco "Fran" Riquelme, líder de una de las principales organizaciones narcocriminales de la ciudad.

El juez Mariano Aliau homologó el procedimiento el último jueves, cuando la defensa de la muchacha de 24 años y el Ministerio Público de la Acusación (MPA) propusieron una sentencia por su participación secundaria en la balacera que también le provocó lesiones a otro hombre de 33 años.

¿Cómo fue el crimen de Leonardo Rodríguez?

El albañil fallecido y Hernán O. fueron atacados un domingo a las 4 de la mañana mientras iban caminando por Teniente Agneta hacia el norte. Antes de llegar a las vías del ferrocarril, un delincuente en motocicleta frenó y abrió fuego a mansalva contra ellos con una pistola calibre 9 milímetros.

Nano murió en el acto como consecuencia de los disparos. La persona que iba con él, en cambio, consiguió escapar hacia un pasillo cercano. Fuentes oficiales precisaron que tenía lesiones en el hombro y izquierdo y la rodilla derecha.

>> Leer más: La oscuridad del sistema carcelario y el interrogante que persiste tras el juicio a Fran Riquelme

La evidencia recabada por el MPA desde entonces indica que el tirador mató a Rodríguez al azar. Meses después de este episodio, Riquelme fue imputado como instigador del homicidio desde la cárcel de Piñero. De acuerdo a la evidencia recabada, el preso ofreció una recompensa para los autores materiales y utilizó a un intermediario fuera de la prisión.

La orden de Fran no sólo era disparar al voleo en ese paso a nivel del barrio Ludueña. Además, el recluso pidió que dejaran un cartel con un mensaje mafioso tras el homicidio, algo que finalmente ocurrió.

Un ataque a tiros a la madrugada

En julio de 2023, los fiscales Gastón Ávila y Ademar Bianchini imputaron al jefe de la banda narco y a otras cuatro personas vinculadas al caso. Una semana antes, la Justicia había dictado la prisión preventiva de Blasco bajo la figura de homicidio calificado por ser cometido por precio o promesa remuneratoria y agravado por la utilización de un arma de fuego. En esta instancia también le atribuyeron el mismo delito en grado de tentativa. Entonces fue considerada partícipe primaria, pero la condena finalmente se dictó por una colaboración secundaria.

Los investigadores creen que Riquelme ordenó el asesinato en el marco de la disputa por el control de la venta de drogas en Ludueña y Empalme Graneros. El MPA estableció que era el líder de una célula de la organización comandada por Esteban Lindor Alvarado. Su rival era la banda de Matías César, Julián Aguirre y Mauro Gerez, asociada a Los Monos.

El objetivo principal del crimen era dejar un mensaje cerca de un búnker de la competencia. Según fuentes vinculadas al MPA, encargado de transmitir las órdenes desde Piñero fue Alexis David “Paisa" Álvarez. Este último se encargó de conseguir el arma con la que Eric E. disparó nueve veces aquella madrugada. Los fiscales descubrieron que el supuesto autor material trabajaba en una fábrica de plásticos y actuaba como sicario en su tiempo libre. En esta ocasión, la joven condenada lo acompañó a bordo de la moto con el fin de filmar el ataque.

De manera totalmente azarosa, el cuerpo de Rodríguez se convirtió en el sobre de una carta mafiosa. El albañil trabajaba de lunes a viernes en Cañada de Gómez, según le contaron sus padres a La Capital poco después del asesinato. Por entonces compartía la casa con ellos y con su hermano. "No tenía problemas con nadie ni lo habían amenazado”, enfatizó su mamá Estela mientras comenzaba la investigación.