Viernes 05 de Noviembre de 2021
Michel Campero tenía 18 años cuando en enero de 2014 fue asesinado a balazos en Granadero Baigorria por dos policías, padre e hijo, en un hecho que tardó más de 7 años en llegar a juicio. Este viernes la Justicia condenó a los acusados a 15 años de prisión por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. "Para mí fue tocar el cielo con las manos. Necesitaba que Michel tuviera justicia", dijo Marisabel Bauer, madre de la víctima.
Pasadas las 23.30 del 6 de enero de 2014 el policía Omar Jesús Dal Lago llegó a su casa de Granadero Baigorria a bordo de una moto junto con su pareja y el hijo de ambos. Mientras guardaba la moto, vestido de civil, el hombre fue abordado por dos jóvenes que le robaron la moto. De inmediato Dal Lago le dio aviso a su padre, Omar Guillermo, quien en ese entonces era comisario y jefe de la Brigada de Orden Urbano de Rosario. Se subieron a un auto y comenzaron la búsqueda que se convertiría en una persecución fatal.
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Durante estos casi 8 años lo que sucedió esa noche fue motivo de debates y controversias que determinaron varios retrocesos en la causa. Es que, como suele ser en casos de violencia institucional, hubo desde un principio dos versiones muy contrapuestas sobre un mismo hecho. La primera, que se instaló como oficial al punto de lograr el sobreseimiento de los Dal Lago en diciembre de 2014, fue la policial: un enfrentamiento que concluyó con el asesinato de Michel Campero como consecuencia de un accionar encuadrado en la figura de la legítima defensa.
Los Dal Lago dijeron que, después de buscar a los ladrones y encontrarlos, comenzaron una persecución que incluyó disparos al aire con la intención de intimidar. Que entonces uno de los chicos que iba en moto pudo huir y el otro, Michel Campero, a bordo de la moto robada, chocó de atrás a un colectivo de la línea 103. El relato policial ubicó a Campero poniéndose de pie y disparando a los Dal Lago, iniciando así el supuesto enfrentamiento.
Esta coartada comenzó a derribarse con un dato crucial: el arma hallada junto al cadáver de Campero era de juguete. Por lo cual la investigación pasó a centrarse en dilucidar quién o quiénes, y bajó qué circunstancia, habían efectuado los dos disparos que tenía la víctima: uno en la espalda y otro en un glúteo. Si bien ambos policías en un comienzo fueron imputados por homicidio calificado, en diciembre de 2014 la entonces jueza Alejandra Rodenas los sobreseyó. Después de que la fiscalía apelara la decisión, la Cámara Penal pidió revisar el fallo y tras una serie de idas y vueltas el camarista Alfredo Ivaldi Artacho elevó la causa a juicio oral.
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El juicio
El fiscal de la unidad de violencia institucional, Gonzalo Fernández Bussy, y los abogados querellantes Valentín Hereñú y Ricardo Lamas, del Centro de Asistencia Judicial, solicitaron para el inicio del juicio la pena de prisión perpetua por el delito de homicidio doblemente calificado por el abuso de la función y por el uso de arma de fuego. Al debate fueron citados cerca de 100 testigos, entre ellos los jueces que intervinieron en las instancias previas. Por su parte, ambos policías llegaron al juicio estando en libertad. Incluso la querella y la fiscalía habían pedido la prisión preventiva por la alta pena en expectativa, pero el juez Gonzalo López Quintana rechazó el pedido bajo el argumento de que no había peligrosidad procesal.
Este viernes el tribunal compuesto por los jueces Florentino Malaponte, Rafael Coria y Hebe Marcogliese dictó la condena de 15 años de prisión por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego tanto para Dal Lago padre como hijo. Según adelantó Malaponte en la lectura del fallo, uno de los miembros del tribunal se inclinó por la pena solicitada por la fiscalía y la querella, en la que se consideraba el abuso de la función policial como agravante.
"Tocar el cielo con las manos"
"Para mí fue tocar el cielo con las manos, necesitaba que Michel tuviera justicia. Hubiese querido perpetua para ellos, pero con 15 años para cada uno me alcanza y me conforma", dijo Marisabel Bauer, madre de Michel, luego de la lectura de la sentencia. La mujer recordó los casi 8 años que pasó esperando una condena ejemplar para los asesinos de su hijo. "Llegar hasta acá me costó sentirme muy mal. Yo hasta anoche tuve miedo por la incertidumbre de no saber qué iba a pasar hoy", contó Marisabel. "Para que mi hijo descanse en paz yo necesitaba que Michel tuviera justicia", agregó.
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En estos años la mujer se encontró con otros familiares de víctimas de violencia institucional. Marisabel pasó a ser una presencia firme en movilizaciones como la Marcha Nacional Contra el Gatillo Fácil o en cada convocatoria realizada por movimientos de derechos humanos en el marco de audiencias por otras causas similares. En ese andar encontró compañía tanto como en los abogados del CAJ. Por eso hacía ellos fue el agradecimiento una vez conocida la sentencia: "Esta lucha es mía, de mis abogados y de los chicos, que son como mi familia. Siempre les dije que si llegamos a conseguir justicia sería por ellos".
La posibilidad de apelar
Para Ricardo Lamas, abogado querellante, la condena después de casi 8 años llegó para "ratificar la vigencia del estado de derecho". "Es muy importante que en estos momentos el tribunal decida a conciencia ratificar la obligación de los agentes del Estado de tener su accionar dentro de los límites del estado de derecho", analizó.
Que la causa haya atravesado un sobreseimiento significó para Lamas que con este fallo "vieron lo mismo que se habían negado a ver en el propio sistema de justicia durante años, donde veían una legítima defensa que era evidente que no era tal". "Pudimos, en audiencias orales y públicas, y con mayor transparencia, presentar las mismas pruebas que estaban desde hace 8 años", agregó.
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Lamas destacó que "por unanimidad los jueces concluyeron que sin duda fue un caso de homicidio". En tanto, analizó los pasos a seguir una vez que se conozcan los fundamentos del fallo. "Seguramente va a ser apelado por todas las partes y también por nosotros, lo evaluaremos con los fundamentos. Pero nuestra pretensión era la prisión perpetua porque entendemos que el homicidio fue cometido abusando de la función policial", explicó.