No hay dudas de que el éxito tiene que ver con logros constantes y esfuerzos. No es un resultado final, éste sería por caso su lógica consecuencia. Un claro ejemplo de esta afirmación es Quimsa, equipo que se consagró campeón de la Liga Nacional de Básquet tras una serie final en la que se impuso con total autoridad frente a un histórico como Boca Juniors. Fueron muchos los atributos que mostró el equipo santiagueño en el rectángulo, pero lo cierto es que estuvo respaldado por un gran trabajo en la planificación, en el armado del plantel y en la toma de decisiones. Porque este título es un nuevo fruto de un proyecto integral que se consolida bajo la figura de un director deportivo, en este caso, del rosarino Diego Fernando Lo Grippo. El ex ala pivot es, si se quiere, el arquitecto del nuevo campeón.
Lo Grippo, quien como jugador debutó profesionalmente en 1996, se retiró en 2019 para asumir como manager en Quimsa, equipo donde jugó durante tres temporadas, de 2010 a 2013. En su palmares, a nivel clubes, salió campeón de la Liga Nacional con Atenas en la temporada 2002-2003 (donde fue el MVP de las finales) y de la Liga de las Américas 2019 con San Lorenzo de Almagro. Ahora, como dirigente, volvió a dar la vuelta olímpica, esta vez con Quimsa, en la décima estrella del club santiagueño en competencias nacionales e internacionales, desde su creación el 13 de agosto de 1989.
- El título, ¿fue un objetivo principal o parte de un objetivo superior?
- Te diría que nuestro objetivo siempre estuvo en estar en los lugares de privilegio, en competir al máximo nivel posible y eso que nos lleve a estar en el prestigio de la Liga Nacional y en las competencias internacionales que hemos tenido. No nos fijamos como objetivo ser campeones, sí crecer día a día y que eso nos posicione en los primeros lugares. Y no me refiero sólo al equipo de básquet, sino a todos los que hacen a Quimsa, aportando desde su lugar su granito de arena con responsabilidad y libertad a la hora de trabajar, porque detrás de los jugadores y los protagonistas que están dentro de la cancha hay una estructura muy grande. Conseguir este logro reconforta y estoy muy orgulloso. El equipo y toda la estructura del club se lo merecía.
- ¿Cómo es la estructura del club?
- La estructura engloba el área médica y kinesiológica, la administración, tesorería e infraestructura. Por eso, la toma de decisiones y la efectiva comunicación entre las partes fue y es fundamental para desarrollar el plan. Se hizo una inversión muy grande en infraestructura para que podamos trabajar con total tranquilidad, siempre apostando al básquet masculino, femenino y a las divisiones formativas. Por eso es clave el acompañamiento que tenemos de los abonados y de los sponsors privados. Todo eso hace que hoy Quimsa sea el equipo de la ciudad y que esté identificado con los santiagueños. También hay que destacar que hay una política provincial de apoyo al deporte. Gerardo Zamora, el gobernador, y nuestro presidente, Gerardo Montenegro apoyan el deporte y el turismo como política de estado. Hay que reconocer que tenemos un respaldo que hace que podamos ser muy competitivos.
- ¿Cómo llegaste a Quimsa? ¿Qué te sedujo para ir para a Santiago?
- Como jugador, en Quimsa jugué tres temporadas y quedó una relación muy cercana con Gerardo Montenegro y la comisión directiva. Eso se extendió después de mi etapa como jugador y siempre estuvo la idea de que el día que yo me retire venga a colaborar con el club, en lo que tiene que ver con la gestión deportiva. Me fui capacitando, me fui a España a estudiar a Sport Coach sobre el final de la carrera y también estudié recursos humanos. Cuando terminé mi carrera hablé con el presidente del club y me ofreció venir para aportar desde mi función y acá estoy.
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Lo Grippo jugó tres temporadas en Quimsa. Una vez que terminó su carrera como jugador, volvió a la Madre de las Ciudades como manager. Hoy es el director deportivo de la institución santiagueña.
Foto: Gentileza. Prensa Quimsa.
- Para llevar adelante un proyecto se necesitan un montón de cosas para poder mantenerlo en el tiempo. ¿Cómo hicieron en el caso de Quimsa?
- Cuando iniciamos el proyecto era a tres o cuatro años. En lo que nos basamos fue en buscar el mejor recurso humano disponible, que todos tengan la misma idea, que todos conozcan el proyecto y lo puedan compartir. Y eso sostenerlo, brindarle confianza y no por un mal resultado cambiar, sino apostar por él. Ir mejorando con el trabajo diario. El club tiene valores que toda persona que trabaja dentro de él lo tiene que conocer, eso te crea identidad y sentido de pertenencia. Un club deportivo no deja de ser las personas que están adentro, esa es la identidad que tiene el club. Este club tiene muchos valores desde su nacimiento, es único a nivel nacional. Es producto de la fusión de tres clubes (N. de la R: Estudiantes Unidos, Santiago Básquetbol Club e Inti Club) que prescindieron de lo más preciado que era su identidad y cedieron su parte para unirse a otros dos para intentar ser el equipo de la ciudad y que el básquet de Santiago del Estero, por su historia y su cultura, pueda resaltar a nivel nacional e internacional.
- Una de las características que tuvo el equipo, sobre todo en las finales, fue su excelente condición física.
- Cuando se planificó la temporada y la confección de plantilla al principio de la esta temporada que finalizó, lo que se buscó fue alargar el equipo y tener diez u once jugadores que puedan estar listos. Las competencias se fueron modificando y hoy se requiere de una exigencia física importante para evitar el desgaste. Antes se jugaba mucho menos y también se viajaba menos. Pero eso fue mutando y cada día exige más, al punto que nosotros hemos tenido giras que jugamos siete partidos en catorce días. Para sortear eso necesitás tener una plantilla larga y reparto de minutos para que todos se sientan importantes. Una de las cualidades que tuvo este equipo fue sobreponerse a adversidades. En el deporte, y más los argentinos, somos exitistas y cuando no se consigue el logro máximo parece que no sirve nada de lo que se hizo. Pero eso se aprende cuando te toca perder.
- ¿Cómo analizás tu gestión?
- Yo siempre evalúo que nos tocó ganar y perder. Desde que estoy en el club, con un año de pandemia en el medio, en cuatro años se jugaron ocho finales y hemos ganado cuatro de ellas. En el medio hemos perdido una Intercontinental, dos finales de Liga y una de Súper 20. En todo lo que hemos competido hemos tenido la posibilidad de ganarlo, hemos perdido, pero lo importante es llegar y estar ahí, en ese lugar de privilegio y ser competitivos. La competencia nos irá posicionando en el lugar que nos corresponda. Y después hay que ver las circunstancias, quizás tenés dos o tres lesionados en un momento donde no deberían estarlo y tomás esa temporada como perdida, cuando en realidad no fue así. Muchas veces uno no logra lo que merece y eso te frustra y hace tomar otro camino, pero en el común de los procesos uno termina logrando lo que merece. Eso hay que entenderlo y tenerlo bien en claro, porque si no empezás a cambiar. Hay que evaluar el proceso completo, que el árbol no te tiene que tapar el bosque. Insisto, ganar el campeonato en sí no es lo más importante, sino vivir todo el proceso y el poder superarse día a día. Venimos de logros importantes, pero también de perder dos finales. Por eso todos tienen que estar respaldando el proceso. A veces uno es un poco exitista, si uno no sale campeón no sirve, pero esto es caerse y volverse a levantar, intentarlo otra vez. Eso es lo que vale: la historia, el recorrido y ver crecer el club todos los días. Esa es nuestra forma de trabajo y es lo que a mí me deja feliz y satisfecho de esta etapa porque se están haciendo las cosas sabiendo que si hacemos la cosas bien el porcentaje de conseguir el éxito será más alto.
- ¿Cómo definirías al club Quimsa?
- Como un club que permanentemente quiere superarse y tiene en claro qué quiere.
- ¿Lo de la siesta santiagueña es un mito o es una realidad?
- Es una realidad. Y uno se acostumbra a ese estilo de vida. Acá hace mucho calor por lo que el horario de la siesta es el momento para descansar, lo que hace que se haga más extensa la noche. Las actividades empiezan después de las seis porque es muy difícil en el horario de la siesta realizar cualquier actividad.
- ¿Extrañas a Rosario?
- Rosario es mi ciudad, ahí están mi familia y mis amigos. Quizás ahora con las actividades que tengo se me complica un poco más, pero siempre estoy en contacto y cuando puedo voy a visitarlos. En toda mi carrera no veía la hora de terminar el último partido para ir a Rosario y poder disfrutar de la ciudad y de todo lo que significa mi tierra. Me duele mucho que siendo una ciudad tan pujante viva esa situación de inseguridad que uno ve a la distancia. Ojalá se pueda revertir y que podamos vivir en un ámbito de paz y tranquilidad.
- Los números del campeón
- En la fase regular, Quimsa cosechó 28 triunfos y 10 derrotas (74% de eficacia), con sólo dos derrotas en el Estadio Ciudad de Santiago. En los playoffs, en tanto, fueron diez victorias y una sola derrota, terminando invicto de visitantes con cuatro partidos ganados en la misma cantidad de presentaciones. En la definición Quimsa derrotó sucesivamente a Oberá 3-0 (cuartos de final), Gimnasia de Comodoro Rivadavia 3-0 (semifinales) y a Boca Juniors 4-1 (finales). El récord general fue de 38 partidos ganados y 11 perdidos. Como local ganó 23 veces y perdió tres, mientras que como visitante se impuso 15 veces y cayó en ocho oportunidades.