La solidez defensiva tiene a la Lepra a un paso de la clasificación, pero la falta de juego y puntería le exigen una mejora para el cierre y para lo que puede venir
06:10 hs - Lunes 26 de Octubre de 2026
Un último esfuerzo le queda hacer a Newell’s para meterse en la fase final. El mismo sacrificio con el que, justamente, se instaló y se sostiene en zona de clasificación. Propia de un equipo fuerte en defensa, la base sobre la cual acumuló esta cantidad de puntos que lo tienen cerca de la clasificación. El 0 a 0 con San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro el fin de semana fue una nueva muestra de lo que es capaz, con un empate con gusto a victoria, por lo que estaba en juego ante un rival directo.
Pero si la sensación de triunfo no se reflejó en el resultado, los motivos son los de costumbre: la falta de volumen ofensivo. Una cuestión a corregir pronto, con vistas a las dos fechas que restan para la finalización de la primera fase del Clausura, así se asegura el ingreso a los octavos de final sin sobresaltos.
Pero fundamentalmente debe mejorar para la etapa decisiva del torneo, si es que accede a ella como todo hace presuponer. En partidos de eliminación directa, se le complicará avanzar si la anemia del ataque perdura.
Newell's, con el peor promedio de remates
Hasta previo al inicio de la 13ª fecha, el promedio de remates de Newell’s era 10,3 de promedio por partido (6,2 de tiros efectivos al arco), el más bajo de los 15 equipos de la zona A.
En los últimos partidos intentó un poco más, aunque no para revertir una tendencia que se gestó con más jugadas que juego, por más acciones individuales que por construcción colectiva.
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De todos modos, más allá de los mayores intentos en las fechas recientes, mantiene la cuota baja de gol. Su goleador, Matías Coccaro (5 tantos), no la mete desde el clásico. Lleva 6 partidos sin festejos. Quizás por una merma física, a causa de una lesión crónica, haya perdido velocidad en la resolución. Le pasó ante San Lorenzo. Demoró el tiro de frente al arco y lo trabaron.
Solari, autor de 2 goles en el torneo, también dispuso de una ocasión clara frente al Ciclón, tras una mala salida del arquero Devecchi, y la finalizó con un toque sin convicción que dio en Amor. Tampoco está fino para la definición, al igual que Guch y el propio Mazzantti, desequilibrante como ninguno en el ataque rojinegro pero que intentó tres veces al arco del Ciclón y no la embocó.
La elaboración de juego es la gran deuda
Los problemas en la definición no le restan trascendencia al inconveniente mayor, que pasa por el circuito de ataque. La falta de juego del conjunto de Kudelka lo condiciona para llegar al gol. Cada avance demanda esfuerzo por la poca claridad con la que ataca. Los toques son imprecisos y no junta pases. Las gambetas son infrecuentes. Los centros no llevan dirección. El sábado, Montero, Solari y Russo se repitieron en envíos que no tomaron altura.
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Los juveniles del club sobre los que se esperaba que construyeran juego contra el equipo de Rubén Insua tuvieron un nivel bajo. Guch se mantuvo en esa meseta de rendimiento improductiva. No gambeteó y las entregas fueron imprecisas.
La ilusión de que Gomez Mattar repitiera la actuación del partido anterior, con gol incluido, se fue apagando a medida que transcurrió el partido en el Nuevo Gasómetro. Participó poco y fueron escasos los pases que dio hacia adelante, esos mismos que se requerían para ganar en prolijidad en cada avance. Esto explica que Kudelka lo haya sacado en el entretiempo.
¿Por qué Kudelka metió a Montero?
Lo que cuesta comprender es que el entrenador eligiera a Alejo Montero para reemplazarlo. Si bien el entrenador dijo que el futbolista jugó alguna vez en la mitad de la cancha, lo concreto es que en la Lepra siempre fue marcador de punta. Por lo tanto, ocupó un puesto donde hacia tiempo que no jugaba y que además le demandó un gran despliegue tras casi un año inactivo por lesión
Para reforzar la contención ante los creativos Guill y Farias, puede entenderse la decisión, aunque el beneficio parece dudoso. Porque con su ingreso el equipo perdió buen pie. Y si el interés era obstruir mejor, ¿por qué se quedó en el banco casi hasta el final Lucas Gómez, que si es un volante central?
La falta de fútbol de Newell’s también pasó por las intenciones y determinaciones. Alan Soñora, apto para la circulación, siguió todas alternativas desde el banco. Lo mismo David Sotelo, de características parecidas, aunque en su caso las oportunidades en las que le tocó ingresar le costó influir.
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El orden que consiguió Newell’s lo transformó en un conjunto confiable y competitivo. Alcanza con hacer un poco de memoria y acordarse que hacia fines de febrero, cuando asumió Kudelka, la Lepra perdía con cualquiera, podía ser goleado y el descenso causaba temor.
La consistencia defensiva fue el gran acierto del entrenador, y se convirtió en el principal sostén para hacer realidad ahora el sueño de la clasificación. Pero conformarse es insuficiente.
Una evolución del ataque le brindará a la Lepra mejores herramientas para cerrar la clasificación y disputar de igual a igual la fase final, en partidos a todo o nada. Hace un año y medio, un plantel sin figuras como el que tenía Platense se consagraba, bajo la conducción de la misma dupla de Orsi y Gómez que después llegó al Parque con los resultados ya conocidos. Por qué no la Lepra puede soñar con llegar lejos si corrige el ataque.
