Ovación

El Newell's de Raggio no hizo un buen papel y cayó sin atenuantes ante Central

Insólito: el director técnico leproso mandó órdenes tácticas escritas a Bernardi, que no generaron el efecto deseado. La pregunta del millón fue espontánea. ¿Qué contenía la misteriosa carta?.

Lunes 20 de Octubre de 2014

Raggio no hizo un buen papel, o al menos no lo entendieron. Así fue la rara historia que tuvo su origen en el banco de suplentes de Newell’s y terminó dentro de la cancha. Un escrito que el entrenador leproso les envió a sus jugadores y que terminó leyendo el capitán Lucas Bernardi en el campo de juego en plena disputa del clásico. Toda una rareza. La pregunta del millón fue espontánea. ¿Qué contenía la misteriosa carta? Ni más ni menos que cómo debía ordenarse el equipo tácticamente. Lo paradójico fue que ocurrió a los 25’ del segundo tiempo, con el resultado 0-2 y quedó claro que no generó el efecto deseado. Al contrario, el hecho más curioso de la tarde fue de lo más comentado en las redes sociales.
Cuando los colegas de Fútbol para Todos comenzaron a aludir a un papel que el técnico Raggio le había entregado al arquero suplente Lucas Hoyos, nadie imaginó que la saga terminaría como un capítulo aparte. Es que la Televisión Pública siguió de cerca cada movimiento y registró sin cortes la película hecha papel.



Hoyos lo tomó como si se tratara de una posta y a paso rápido se trasladó hasta detrás del arco que ocupaba Oscar Ustari, a quien le entregó la misiva, para que a su vez hiciera de intermediario para que la indicación escrita llegara enseguida a Bernardi.
El arquero se lo dio al defensor Leandro Fernández, quien miró el papel y se acercó a Bernardi, el destinatario final, quien parado en la cancha posó su mirada un buen rato en la hoja blanca, hasta que el propio árbitro Patricio Loustau se acercó para ordenarle que termine con su lectura.
Los reporteros gráficos apostados detrás del arco rojinegro alcanzaron a fotografiar el papel que captó la atención y el comentario de todos, y allí se pudo apreciar que estaba la distribución del conjunto leproso. Cómo debían organizarse con las variantes que el propio técnico había ordenado. El partido continuó y el afamado papelito terminó afuera de los límites del césped del Gigante, vaya a saber en qué manos.
Lo sorprendente de esto fue que habitualmente los conductores transmiten sus ideas a través de los jugadores que ingresan o con gritos desde el banco, o convocando a uno de los jugadores al banco para avisar la nueva orden. Pero lo del papelito al menos fue original. Un medio de comunicación que sólo usaron los arqueros en definición por penales.

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