"Mi intención era ser futbolista, pero se me dio en el fútbol americano. Ni sabía que existía, ja", sostuvo Martín Gramática en la charla con Ovación desde Tampa, Estados Unidos
14:38 hs - Miércoles 07 de Octubre de 2026
Dicen que Argentina siempre fue bendecida con ilustres personalidades que llevaron el nombre del país a trascender en el mundo. Diego Maradona fue uno de los mejores jugadores del mundo y la posta la tomó nada menos que Lionel Messi. Como si fuera poco, hasta el país estuvo representado con Jorge Bergoglio, quien fue elegido tiempo atrás como el Papa Francisco. Y en un deporte no popular por estas tierras como el fútbol americano en una ocasión tuvo un representante argentino: Martín Gramática, quien se convirtió en el primer y único argentino en ganar un Super Bowl. "Yo quería ser futbolista, pero se me dio en otro deporte", sostuvo en diálogo con Ovación desde Tampa, Florida (Estados Unidos), el expateador -y otro gran admirado de Lionel Messi- que tuvo un amplio recorrido en este deporte después de haber intentado incursionar en el fútbol. Actualmente trabaja en medios comentando partidos, además de llevar adelante proyectos empresariales.
Martín nació en Buenos Aires hace 51 años, pero desde muy chico se mudó a Estados Unidos junto a su familia por cuestiones laborales. Fanático hincha de Boca y admirador de Guillermo Barros Schelotto trató de incursionar en el fútbol, a tal punto que se probó en Necaxa (México). En el club se encontró con Andrés Fassi (actual presidente de Talleres), quien en ese momento era preparador físico y compartió cancha con exjugadores que luego llegaron al máximo nivel. Pero casi de casualidad encontró en el fútbol americano, al que "ni sabía que existía", su futuro y en 2003 ganó el Super Bowl XXXVII con Tampa Bay Buccaneers. De esa manera se convirtió en el único argentino en alcanzar ese logro deportivo y sobresaliendo en un equipo donde lució la camiseta número 7, el número de referencia de Guillermo.
-¿Vos de qué jugabas?
-De delantero, de wing. Me fui a probar a Necaxa, donde estaba Andrés Fassi (presidente de Talleres). Me encantaba el fútbol y era mi meta, ser profesional. En Estados Unidos no había mucho fútbol. En México estuvo con Alex Aguinaga y Ángel Bernuncio, entre otros, tenían unos cracks. Fui a medirme, pero me pidieron de patear en el fútbol americano y se me dio.
-¿Cómo surgió esa posibilidad?
-Vivíamos en un pueblo chico en Florida. Se jugaban a los deportes americanos, al béisbol, básquet y ahí me pidieron en el secundario de jugar al fútbol americano, pero decía siempre que no porque jugaba al fútbol y no quería saber nada con eso. El último año del secundario me dijeron: "No tenemos pateador, te necesitamos". Y dije que sí. Después de la primera práctica nosotros teníamos un restaurante y vino el técnico y dijo: "Este chico es un fenómeno, va a ir a la universidad, va a tener beca y va a ser profesional". Mirando atrás digo que quizás no era tan bueno sino que los otros eran malos porque no tenían pateador. Por eso fue que cambié de deporte, pero sin ninguna intención de seguir con el fútbol americano.
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-Hablaste de becas, ¿los obligan a estudiar o es sólo una manera de captar a un deportista?
-El estudio es carísimo en Estados Unidos, en la universidad. Ahora ha cambiado muco porque casi todo es online. Lo veo con mis hijos y no es nada comparando a lo que hacíamos nosotros de tener que ir a clase, de tener los maestros. Igualmente, respondiendo a tu pregunta se estudia porque tenés que tener un porcentaje de notas para poder jugar. Yo tuve la posibilidad de terminar porque estuve una temporada sin jugar por una lesión y pude terminar la carrera de ciencias sociales.
Un argentino suelto en el fútbol americano
-¿Y cómo era un argentino en el fútbol americano?
-Tuve la suerte de venir de chico, entonces me acostumbré al estilo de vida de Estados Unidos. Festejaba los goles de campo como un gol y muchos decían que este chico está loco. El americano es muy frío por eso yo llamaba la atención.
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-¿Al mate se lo inculcaste vos a tus hijos, en tu familia?
-Un poco sí, pero lo vieron a Messi. Siempre digo: "Gracias, Messi" porque los hizo más argentinos. Hasta mi señora que es americana también lo toma. Argentina está siempre presente en mi casa. Lo único que no me perdono es que no pude festejar el título con la bandera argentina. Me la olvidé en el hotel.
-Te voy a preguntar algo que quizás sea raro: ¿alguna vez viviste una situación de reclamo de pago como sucede en Argentina?
-No, acá todo es muy ordenado. En su momento los martes retirábamos el cheque. Uno ya sabía que ese día estaba el pago. Un club tiene dueños, no es que tenemos un presidente que se roba todo y lo deja fundido. Acá si se funde el equipo se funde el dueño, así que por eso lo cuidan y lo protegen. Por ese lado el deporte es muy ordenado. En las ligas menores puede pasar, pero no en las que tienen estructuras profesionales.
-¿Tuviste alguna lesión importante cuando jugaste? Porque los muchachos son bastantes grandes, ja.
-No, pero sí tuve lesiones que fueron musculares. Tuve tres operaciones de aductores y lesiones de sobrecarga. Esto porque pateaba entre 50 y 100 tiros libres por día. lemas así de de aductor y rodilla por el uso de la pierna. Me rompieron la nariz en un tacle y las costillas, porque al pateador como en mi caso te pasan por arriba.
-Durante muchos años hubo estudios y reclamos de mayor seguridad con los cascos por los golpes en la cabeza. Muchos cuando se retiraban terminaban con problemas neurológicos.
-Sí, igual con los cascos actuales también es complicado porque el choque es el equivalente a un accidente de auto por los golpes que se dan en el cuello, en la cabeza... El casco que utilizaba hace 20 años lo inflaban con un inflador. Por más que te pongas casco el golpe lo sentís. Igual pasa a pesar de usar el cinturón de seguridad cuando chocás en un auto. Los jugadores son más grandes, más rápidos, más fuertes, entonces los golpes son muy fuertes. Muchos compañeros cuando nos juntamos los ves que no pueden ni caminar por las rodillas, por la espalda o por los golpes recibidos. Uno tuvo tres operaciones en el cuello, así que el pobre está hecho pelota. Cuando sos joven te creés invencible. Me infiltré decena de veces en el aductor y ahora si pateo un tiro al arco al otro día estoy con lágrimas del dolor.
Messi y Di María, nombres que trascienden
-El clásico más pasional del mundo se dice que es Newell's y Central. ¿Conocés algo de los clubes?
-Y sí, hay dos cracks referentes: uno es Messi y después está Di María. En mi casa el televisor está con un partido de fútbol y sé que es un clásico muy lindo. Eso es lo que acá no entienden, la pasión. En el Mundial se dieron cuenta.
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-Tuviste la chance de conocer a Messi.
-Es un tipo realmente increíble. Por todo lo que es y ha logrado es muy humilde y familiar. Tuve la chance de conocerlo por intermedio de Mascherano. Lo quería saludar y sacarnos alguna foto, pero hablamos veinte minutos y nunca nos sentimos apurados. Te demuestra el tipazo que es. La gente que se lo encuentra en un semáforo lo saluda, le tiran camiseta, la firma, la devuelve. ¿Quién hace eso? Acá un un deportista de elite no te hace eso.
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-Hasta las personalidades más famosas de Hollywood se deslumbran.
-Eso te demuestra lo grande que es. Lo que generó acá fue impresionante y todavía sigue generando. Gracias a Messi estamos viendo la MLS.
-Vos sabés que en Rosario la expectativa desde siempre es que juegue en Newell's.
-Sería lindo. Por el calendario de la MLS tiene ese tiempo libre y muchas veces se habló de esa chance. Quizás puede ser que el año que viene se dé la chance. Sería un lindo regalo para él también, que la gente lo pueda ovacionar con la camiseta de donde salió.