El Canalla fue amo y señor en la igualdad sin goles ante Corinthians y mereció mejor suerte ante un Timao que demostró no ser un cuco
15:14 hs - Viernes 14 de Agosto de 2026
En cruces de ida y vuelta, ganar de local lo es todo. Central no pudo lograrlo, pero dejó la sensación de que, más allá de las dificultades que encontrará en San Pablo, la serie es totalmente ganable. Lo clarificó la despedida que el hincha le brindó a sus jugadores tras el 0 a 0 ante Corinthians, entendiendo que el equipo había hecho los méritos suficientes como para merecer el triunfo en este choque de ida de los octavos de final de la Libertadores. Lo cierto es que no pudo ser y ahora será ir en busca de la patriada en Brasil.
¿Qué fue lo mejor de Central? La forma en la que afrontó el partido. Con el ímpetu que la situación ameritaba. ¿Lo peor? No poder marcar la diferencia en un partido que mereció algo más que el empate, pero en el que no pudo ni siquiera sacar provecho del hombre de más que tuvo durante más de 20 minutos.
Para ganar siempre el mejor aliado es el fútbol, pero este tipo de partidos coperos tienen un plus, el del ímpetu. Y Central salió decidido a demostrar que al menos en ese rubro tenía muy en claro cómo afrontar el partido. Es que desde que la pelota se puso en movimiento el Canalla fue una máquina de ir hacia adelante, de presionar lo más alto que se pudiera.
Encima Corinthians en ese arranque demostró ser un equipo que tomaba riesgos en la salida, muchas veces al filo del error.
Leer más: Jorge Almirón: "La llave está abierta y vamos a jugar de la misma manera allá"
Central impuso condiciones, le faltó más fútbol
Todo eso hizo que hasta los 20 prácticamente el partido se jugara más en campo del Timao. El Canalla imponía condiciones. Pero la cuenta pendiente era agregarle algo más de fútbol. Porque un remate de Campaz desde lejos que el arquero Hugo Souza despejó con los puños contra el palo derecho había sido lo único del equipo de Almirón.
Pese a que Di María se recostaba generalmente por derecha, el juego iba mayormente por izquierda, a los pies de Campaz. Muchas veces abusando del pelotazo frontal. Porque nunca en el primer tiempo el Canalla salió jugando desde el fondo. Cada salida desde el arco fue un bochazo de Ledesma allá arriba, para que Copetti se debatiera cuerpo a cuerpo con los lungos defensores de Corinthians.
De a poco la fricción fue creciendo, de un lado y del otro, pero Central mantenía muy a raya a un Corinthians que proponía poco y nada. Tal es así que la primera aproximación del Timao fue una media vuelta de Kaio César, desde fuera del área, tras un error en la salida de Pizarro.
Leer más: Marco Ruben, tras su regreso a las canchas contra Corinthians: "Sólo nos faltó el gol"
Matonte revisó y no sancionó penal
Pero, lo dicho, Di María nunca pudo ser ni conductor ni generador. Sí estuvo involucrado en esa jugada en la que Cantizano penetró, sacó el remate como pudo y la pelota dio en la mano de Gabriel Paulista. Córner, pero al toque el llamado del VAR. Matonte fue a verla, pero consideró que no era penal.
Y en ese cóctel de emociones y de adrenalina, la lucha por encima del juego. De un lado y del otro. Corinthians se arrimó con un cabezazo de Bidu que dio dos veces en el travesaño y eso fue todo. El resto, enjundia, demasiada pierna fuerte, un par de amarillas para cada lado y un primer tiempo que se fue con el aval de los hinchas que en esos tibios aplausos reconocieron al menos la entrega.
Afuera Pizarro, adentro Navarro. Pero la radiografía del partido no cambió. Es más, se profundizó. Central extendió ese ímpetu y las ganas de quererse llevar a Corinthians por delante. Tuvo el desnivel a los 3’, pero el remate de Campaz encontró un desvío en un defensor. ¿La postal? Central metiendo y arrinconando, el Timao refugiado en su campo, arriesgando la nada misma.
Leer más: Ángel Di María: "Fuimos superiores a Corinthians durante los 90 minutos"
Dominio canalla, pero sin profundidad
Ibarra se hizo hacía dueño absoluto del medio y la pelota era del Canalla, pero la claridad en los metros finales no aparecía. Un cabezazo de Campaz (centro de Di María) dio en el techo del arco.
Todo se acentuó a los 70’, con la expulsión de Allan, aunque eso también expuso las limitaciones de Central en esos metros finales que siempre le fueron esquivos. Porque en medio de ese dominio casi abrumador desde la tenencia el Canalla careció de ideas y, por ende, de situaciones claras.
Eso no invalidó en la sensación que, de haber habido un ganador, debió ser el equipo de Almirón. Pudo lograrlo con ese zurdazo tremendo que metió Di María y que Hugo Souza mandó al córner. Pero no, no hubo caso.
Ni siquiera con esa ventaja de jugar con uno más el Canalla logró su cometido. Tampoco quedó la sensación de que todo está perdido. Porque allá será difícil, pero acá, en el Gigante, demostró que es posible.