Caruso Lombardi, del "no" a Keylor Navas al paraguayo que se dormía porque se comió el gallo

El polémico entrenador y periodista recordó el día que rechazó al arquero de Costa Rica por su baja estatura y analizó su abrupta y agridulce salida de Newell's

07:40 hs - Miércoles 28 de Octubre de 2026

Ricardo Caruso Lombardi transitó un largo camino en el fútbol no sólo como jugador, sino como entrenador hasta que fue "prohibido por Tapia", tal como él mismo lo reconoció. Y en ese andar desde el ascenso hasta la primera división, a la que llegó gracias al respaldo de Diego Maradona, acumuló un sinfín de anécdotas y situaciones que con el paso del tiempo fue relatando con su estilo particular y verborrágico de contarlas. En su camino como conductor no sólo le dijo "no" a Keylor Navas porque era bajo, sino que vivió diferentes situaciones que elevaron su conocimiento como encontrar jugadores en las ligas, hacer debutar a Cristian Ansaldi que no jugaba porque era colorado y hasta recordar el paraguayo que llegaba tarde a las prácticas porque se había comido al gallo que lo despertaba, entre otros tantos momentos vividos y que relató en una charla pata el ciclo "Historias en juego", de La Capital.

-A Keylor Navas no lo quisiste cuando estabas como entrenador de Racing.

-Estaba entre varios videos que me trajeron. Me llegó uno de Costa Rica. Te hablo cuando Keylor tenía 20 años. De por sí no me gustan los arqueros chiquitos. El único chiquito que tuve, que era un monstruo, fue Cristian Campestrini. Era una una anguila saltando, una bestia, un arquero impresionante. A Cristian lo dirigí, pero la mayoría que tuve eran altos. Cuando lo vi en el video y de Costa Rica para Racing no era fácil tampoco. Además, convocarlo por un video era una locura. No van a mostrar cuando le pasa una pelota por debajo de la pierna, van a poner imágenes de cuando la saca de un ángulo. El tema arquero es bravo. Después Keylor la rompió un poquito, ja.

-En Newell's tuvo un buen rendimiento, pero se fue de una manera extraña.

Sí, mal. Es como que lo usó de trampolín. Lo sentí sentí así. Una lástima porque la gente de Newell's se porta bien. Cuando quieren a alguien o te tienen como ídolo, la gente es muy carismática, es como que vos te pegás a ellos. Creo que en Rosario son muy cálidos para el equipo que jueguen. La gente de Central con su sus ídolos es igual, lo mismo que Newell's con los suyos. Me parece a mí que no era la manera de manejar el tema. Debió tener un poco más de tacto y no irse así de esta manera porque la gente quedó muy dolida.

>>Leer más: Caruso Lombardi: "Estoy prohibido para dirigir y no sé por qué Tapia no me quiere"

-En Rosario viviste varias situaciones tragicómicas.

Sí, un poquito de todo. Fueron varias. Me acuerdo cuando Cabrera no me hizo caso en una práctica y lo empecé a correr por la cancha. Lo había llevado yo. "Encima que te traje no querés correr", le dije. Y a Pablo Pérez una vez le pedí por favor que jugara tranquilo porque se le salía la cadena. "Pablo, escuchá, jugá tranquilo". "Sí, Ricardo, quedate tranquilo". "No le pegues a nadie que tenés cuatro amarillos, te necesito para el partido que viene". Al minuto pum, le sacudió a uno. Le pedí al árbitro que la dejara pasar. Al ratito, otra vez y amarilla. Era la manera de jugar, pero para mí era un jugador bárbaro.

Al rescate de un colorado

-A Ansaldi lo hiciste millonario.

-Sí, estaba colgado. No practicaba, estaba sentado en un costadito y pregunté por qué no jugaba. Y era porque es colorado. ¿Qué tiene que ver ser colorado? Lo llamé y cuando lo vi patear me sorprendió. Lo pongo en el equipo de suplentes y la rompió. Entonces lo puse de tres y en un tiro libre se paró para pegarle de derecha. Le dije: ¿no sos zurdo? "No, estoy viendo de qué perfil pegarle". La clavó en un ángulo de derecha. Después pateó con la zurda e igual. Decidí ponerlo entre los titulares y Eduardo López me fue a buscar a las 2 de la mañana y me dijo: "Estás loco. Te echo si lo ponés". Le contesté: "Lo voy a poner y a ese jugador en dos meses lo vendés en diez palos". Discutimos hasta que me dijo que hiciera lo que quisiera. A los quince días llegó una oferta de ocho palos.

>>Leer más: Hugo Balassone: "Newell's tiene poco peso en la AFA y Belloso sería candidato a suceder a Tapia"

-¿Viviste muchas situaciones de ese estilo?

-Quería echar a Vangioni y a Bernardello porque había traído a dos paraguayos. Le dije que a los dos pibes los iba a poner, que iban a ser titulares. Otra vez lo mismo: "Te echo". Hasta que en un momento me dijo que le gustaba hablar de fútbol conmigo. "Vos sabés de fútbol".

-El tema era que te pagara.

-La verdad que en principio no hubo problemas. Y cuando me fui le dije: "Te va a costar la elección". La gente me quería y cantaba a favor mío. Había llevado a Fabbiani, Pillud, Insaurralde. Le dije que con ese equipo íbamos a hacer un desastre y después anduvo muy bien. Un día me llamó a una reunión a las 11 y me dijo: "Algún día te voy a contar, pero te tenés que ir. Había arreglado un nuevo contrato, aunque no estaba firmado. "Vos estás loco, estás enfermo". Lo empecé a putear, me subí a la mesa de la oficina que tenía por calle San Lorenzo, en el bingo. Llegó Gamboa e hizo un campañón. La verdad que me quedé muy caliente. Un día me lo crucé en un hotel en Rosario, charlamos y nunca me dijo qué pasó. Me quedé con esa incógnita.

"Bermúdez me mintió más que en el truco"

-Después se venían las elecciones.

-Claro. Le dije: "Las vas a perder". Él estaba confiado y cuando sucedió lo llamé para recordarle. A partir de ahí no cobré nunca más. Llegaron todos esos fantasmas que desfilaron por el club, mentirosos, una manga de mentirosos, chantas, de todo. El último fue Bermúdez, quien me cagó a mentiras, pero más que en el truco me mintió. Y los otros ni te cuento. Riccobelli, Lorente, eran una fábrica de mentiras. Terminé cobrando 2 pesos con 20. Dijeron que estaba todo escrito en una servilleta, que Bermúdez armó en una pizzería. Terminé cobrando -ponele- 300 mil pesos de 800.000.

-Sos un tipo con muchas anécdotas y que relataste en muchas ocasiones. ¿Cuál es la que considerás que está en la cima, la top?

-A mí me gusta mucho la de Diego Maradona, el día que lo cargué en un asado. Él hizo mucho por mí porque hizo que dirigiera en primera, en Argentinos Juniors. Un día me llamaron para un asado en una quinta y cuando llegué el médico me dijo que le hablara para que no comiera mucho ni tomara porque se había hecho el cinturón gástrico. Era peligroso porque lo que tomara le hacía mal. Entonces le tiré: "Qué suerte tuviste vos en el fútbol. Chiquitito, no tenías derecha, no cabeceabas. Como vos había millones". Empezó a ponerse loco y me dijo: "¿Vos me estás cargando o me estás hablando en serio?". "Vos no sabías hacer jueguito con una chapita", le dije y el resto arengaba. Entró como un caballo y me dijo: "Escuchame una cosa, ya me hiciste recalentar la p... que te p...". "Ah, no te gusta que te digan la verdad. Tenés menos cintura que un pollo. Ahí se metió la ensalada en la boca y me dice "para no escupirte". Cuando pusieron la carne en la mesa ya no sabía que más decirle y fui por más. "Pelé era mejor que vos". Ahí voló la fuente de carne y tuve que salir corriendo. Estuve escondido un rato hasta que lo convencí de que lo estaba jodiendo.

>>Leer más: Sergio Almirón: "Me arrepiento de haber estado en una comisión directiva de Newell's"

-Era intenso Diego con algunas cosas.

-Ese día se le ocurrió a las 4 de la mañana que quería cohetes. Y tuvieron que ir a buscar y le trajeron una batería de pirotecnia. No era Navidad todavía, faltaban unos días y los vecinos puteando. Era un lindo personaje el gordo, maravilloso. Conmigo hizo algo que no lo hace un amigo del alma. No era su amigo, pero conmigo se portó excelente. Lo lloré mucho cuando falleció.

-Siempre se destaca que encontraste jugadores en distintos lugares y que los llevaste a trascender a nivel profesional. Uno de ellos es Martín Morel, al que descubriste en Sportivo Las Parejas.

-Él es de Chabás. Lo vi en el torneo Argentino. Cuando vino a Tigre fue una risa. "¿En qué grupo tocabas?", le dije. Y me mira y me dice: "¿Por qué?". Tenía piercing por todos lados, los pelos parados, teñido. "¿Sabés con la pelota?", le pregunté. Pateó dos tiros libres, la rompió toda y a los veinte días empezó la pretemporada junto a otros que llegaron, como Nico Torres (Gimnasia de Entre Ríos), Telechea (Santa María de Tandil), el Flaco Pereyra. La verdad que encontré muchos futbolistas.

-¿Te sentiste reconocido con esos que le diste la oportunidad de trascender?

-El jugador hace su vida también. No va a estar dándote las gracias de por vida. tampoco. Cuando te ven te saudan, con algunos hablo por teléfono. Con el tiempo vas perdiendo el contacto.

>>Leer más: De ser campeón, dar vueltas olímpicas y jugar Mundiales a despuntar el vicio en el fútbol amateur

El mejor jugador que descubrió

-¿Cuál fue el mejor que descubriste?

-El Chino Luna, que la rompió en Tigre; Mariano Isco, que terminó jugando en Italia; Román Martínez, y el mismo Campestrini. Pero te puedo nombrar muchos más que hicieron una buena carrera.

-Tuviste a un jugador que llegaba tarde a las prácticas por un motivo particular.

-Ese quedó en la historia. Un paraguayo, que siempre llegaba con la práctica empezada. "Decime por qué llegás tarde". Y me contestó: "Llego tarde porque tengo hambre". Pensé que estaba loco, que tenía que ver eso con llegar tarde a los entrenamientos. "Además no tengo plata". Le contesté: "Eso no tiene nada que ver, pedí un vale y listo. Hablaba con los dirigentes para solucionar el tema. El muchacho vivía en el campo, era muy humilde y entonces me contó lo que le pasaba. "Ricardo, tenía hambre y me comí al gallo". "¿Y cuál es el problema?". Y remató: "Me comí el gallo que me despertaba a las 6 de la mañana". "Bueno, bol..., te voy a dar un cucú de madera y no te lo vayas a comer porque te vas a quedar atragantado, ja". Hace un par de años el paraguayo me llamó y me dijo: "Hijo de p..., cómo te reís conmigo". Pero le aclaré que jamás lo nombré, ja.