Opinión

25 de Diciembre, Rosario y Rosas

Reflexiones, por José Marcos Adjiman. Diciembre de 1851, Rosario tiene 4.000 habitantes. La modesta villa alberga una división del ejército de Rosas al mando del coronel Serrano. En la noche del día 9, el alférez Pacheco se rebela contra sus mandos y se hace cargo de las fuerzas.

Martes 18 de Marzo de 2008

Diciembre de 1851, Rosario tiene 4.000 habitantes. La modesta villa alberga una división del ejército de Rosas al mando del coronel Serrano. En la noche del día 9, el alférez Pacheco se rebela contra sus mandos y se hace cargo de las fuerzas. Hay también otras tropas que responden al poder de Buenos Aires, bajo el mando del coronel Martín Santa Coloma y que se encuentran saliendo de la ciudad. Santa Coloma ha dejado ya su casa, la mejor de la villa, en la calle Santa Fe 790.

El joven alférez le da alcance y en cruenta batalla es derrotado, perdiendo la vida durante la lucha. El fracaso de Pacheco vuelve a la ciudad como un hecho trágico. Pero la suerte ya ha sido definida: Santa Coloma continúa su repliegue a Buenos Aires convocado por Rosas, bajo la presión del Ejército Grande, que el día 24 desembarca en la vecina localidad de Granadero Baigorria, en el paraje denominado "El Espinillo", bajo las órdenes de Urquiza, y quien posteriormente establece su cuartel —según lo cuenta la tradición— en un caserón del barrio Lisandro de la Torre, en la Avenida Alberdi Nº 1040, y la ciudadanía tiene que definirse. Tropas y vecindario se reúnen en un terreno baldío —hueco, como se lo denominaba—, propiedad de un tal Cardoso, ubicado en la entonces calle Mensajerías (Juan Manuel de Rosas), entre las de San Luis y San Juan. La definición es clara y patética: un claro pronunciamiento contra Rosas. Al frente de este movimiento popular se suele ubicar a José Agustín Fernández. Hombres y pertrechos se ponen a disposición de Urquiza

Este es el más nítido antecedente de Caseros, que ocurriría cuarenta días después. Rosario queda, por lo tanto, definitivamente vinculada a la derrota de Rosas y al triunfo de Urquiza.

La Junta de Nomenclatura Municipal rescata el hecho: "Veinticinco de Diciembre". En conmemoración del pronunciamiento del pueblo de Rosario contra la tiranía de Rosas, producido en esa fecha, en 1851, poniendo a disposición del general Urquiza un gran contingente de milicias. El vencedor de Caseros no olvidó aquel oportuno y eficaz apoyo y en su reconocimiento se dirigió al gobernador de Santa Fe, pidiéndole para el Rosario el título de Ciudad, que le fue concedido el 3 de agosto de 1852.

El "hueco de Cardoso" se encontraba en la prolongación al este de la actual Escuela Nacional de Educación Técnica Nº 3, en la calle Buenos Aires. Hubo una glorieta que recordaba el hecho y que hoy no existe. La calle Libertad, que conmemoraba la caída de Rosas, cambió su nomenclatura y se llama Sarmiento. La 25 de Diciembre se denomina Juan Manuel de Rosas. Del alférez Pacheco no hay ni una lápida.

Aceptamos la reivindicación de los forjadores de nuestra historia, pero nos duele la mutilación o pérdida de nuestro pasado. No nos preocupa que una calle de Rosario se llame Balcarce, aunque él haya sido su injusto incendiario; tampoco, que una plazoleta se llame Leonardo Rosales, aunque él bombardeara impunemente a la inerme villa.

Pero nos gustaría seguir viendo a la calle 25 de Diciembre en su justo lugar: frente al "hueco de Cardoso". Ello no obstaría para que otra calle o plaza recuerde a Don Juan Manuel de Rosas en sus hechos positivos. La historia y nuestra ciudad tienen cabida para todos.

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