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Tini de Bucourt: "Ser linda puede ser una trampa letal"

Mientras crece el culto a la imagen, la ex modelo propone fortalecer lo espiritual para estar y sentirse bellas

Domingo 16 de Marzo de 2014

El culto a la imagen llegó para quedarse. Tanto, que "la perfección" se transformó en un objetivo a cumplir. Y casi todas las mujeres quedan, en algún momento de su vida, atrapadas en esa ficción.

En un contexto en el que "lo que se ve" está sobrevalorado, donde hay cada vez más ofertas para estar lindas, delgadas e impecables, empieza a crecer, paralelamente, la angustia por lo que no se logra, por lo que falta, o porque se descubre que eso que finalmente se alcanzó no puede esconder ni las insatisfacciones, ni los temores, ni las inseguridades ni la pena.

Atentos a esta situación, son los propios asesores de imagen, los profesionales vinculados a la estética, los consultores de belleza, los que están prestando atención a otras cuestiones para que sus clientas encuentren un poco de satisfacción.

Una de las pioneras en proponer un cambio y tratar de entender a la belleza desde otro lugar fue la ex modelo Tini de Bucourt que decidió ofrecer talleres de "actitud" para "educar" a las mujeres en esto de aceptar y potenciar la propia imagen a partir del reconocimiento del propio cuerpo y el registro de los aspectos positivos que cada una tiene, haciendo hincapié en aspectos más vinculados a lo espiritual que a lo material.

En diálogo con La Capital, Tini, que trabajó para los mejores diseñadores del mundo, que fue aplaudida y venerada por ser indiscutiblemente linda, cuenta con absoluta convicción que aquellos tiempos en los que sobresalía por sus características físicas fueron una trampa enorme. "Necesité del aplauso y de la mirada externa para que mi alma lastimada pudiera sentirse querida". No reniega del pasado, pero ahora que lo observa con la tranquilidad que le dan los años (63, que no duda un minuto en mencionar), con el aprendizaje que le dejaron tantas vivencias y después de haberse enfrentado a los avatares de la vida, está convencida de que la adicción a la mirada y la aprobación de los otros es algo que hay que combatir, con esfuerzo y acciones, y siempre desde adentro.

"Ser linda es una trampa letal", arroja sin vueltas. "Amé mi profesión, pero fue un gran disfraz. Claro que me ayudó a soportar algunas cosas, a sobreponerme de ciertas soledades, pero perdí mucha energía en complacer a los demás; hace tiempo que elegí vivir de otra manera, y ayudar a los demás a hacerlo", dice.

Los talleres que Tini da en Buenos Aires y en el interior del país (vino varias veces a Rosario) en forma grupal o individual, o las charlas que ofrece, se llenan de mujeres de todas las edades que buscan un cambio. "No hay belleza posible que se logre sin el coraje de enfrentarnos a lo que nos duele, nos molesta, sin la valentía de vernos tal como somos", explica, y agrega que "no son pocas las jóvenes, señoras, que tal vez piensan que vienen a buscar un look distinto y se encuentran con que lo fundamental pasa por otro lado, y que en todo caso, la mejora o el equilibrio que se logra en la imagen son producto de otros cambios más profundos".

"Veo mucha gente opaca, triste, rígida. Me doy cuenta en un segundo por el modo en el que se paran, como se expresan, por los colores que eligen o cómo llevan el cabello. Enseguida les marco dos o tres cosas y empiezan a tener un registro diferente de ellas mismas", comenta.

Tini, que está mucho más pendiente de lo que se siente y de lo esencial (lo que no quita que siga gustando de la moda, de los objetos lindos, de la ropa) afirma que "hay demasiado esfuerzo puesto en lo que yo llamo el baúl —los cosméticos, el vestuario— que es el maravilloso lugar en el que falsamente creemos". La ex modelo insiste en que "está bien que todo eso te acompañe, pero ¡por favor! que no sea el lugar central de tu vida".

Ella asegura que "no hay lindos ni feos", pero sí "mujeres u hombres que brillan y mujeres u hombres que están apagados". ¿Cómo acercase a esa luminosidad que embellece el alma y el cuerpo? "Yo tengo la fórmula (dice con energía): que encuentres qué te gusta hacer en la vida ¡y que te pongas a hacerlo!".

Talento y esfuerzo. "Creo que cada ser humano tiene una misión y un talento, pero es muy cómodo no ponerse a buscarlo. Es trabajoso, porque eso no se compra, ni se copia, ni se puede operar. Es un laburo personal que te dará una gratificación de por vida". ¿Será que muchos no se atreven a develar ese misterio? "Es que sacar a la luz implica cambios, darse cuenta de que a lo mejor no tenemos un trabajo que nos satisface, que el rol que ocupamos en la familia no nos hace bien, que la pareja que sostenemos hace años no nos hace felices; pero por eso pongo tanto énfasis en la actitud y trabajo eso en mis talleres porque primero es darse cuenta y después ponerse en movimiento".

No hay reglas, ni manuales para todas, y eso es lo interesante, plantea: "Siempre digo en mis charlas que no se trata de tener una profesión envidiable o un trabajo de película. Si elegís y deseás ser ama de casa, entonces sé la mejor, la más alegre... se puede ser una madre espectacular, una abuela espectacular si una es coherente entre lo que siente y lo que expresa, y eso, sin dudas, se traduce luego en el afuera", reflexiona.

Tini trae a la charla una frase de la escritora Rosa Montero: "Tu verdadera obra de arte aparece cuando te animás a transmutar el dolor en luz".

"Creo poderosamente que cada persona, cada mujer, es una obra de arte, y lo digo convencida. Pero lo más interesante es que no hay que inventar nada, porque eso ya está en una, sólo hay que poder sacarlo".

Crítica de los excesos, del cotillón que afea a las mujeres, de una cultura que promueve la compra compulsiva y nos hace creer que el verdadero placer está en llenar placares, Tini, que vivió años en la India y se nutrió del yoga, la antigimnasia y el aprendizaje de los movimientos conscientes, señala que "la verdadera belleza es silenciosa y amiga de lo simple", que la armonía es sinónimo de elegancia y que no hay nada más hermoso que "descubrir nuestro verdadero potencial, y ponerlo en marcha".

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