La ciudad

Vecinos temen que la "Casa de Urquiza", en avenida Alberdi, sea demolida

La mansión se encuentra a la venta. En el lote se puede construir un edificio de diez pisos. El lugar fue declarado como patrimonio histórico

Viernes 03 de Marzo de 2017

La publicación de la venta de la mansión de avenida Alberdi al 1000 bis, conocida como "Casa de Urquiza", puso en alerta a los vecinos de Arroyito que desde hace tiempo piden convertir el lugar en un complejo histórico cultural. La construcción, con varios años de abandono encima, fue declarada patrimonio histórico y de interés cultural de la ciudad. Sin embargo, en el mercado inmobiliario la propiedad se ofrece para la demolición y la construcción de un edificio.

La casona de avenida Alberdi 1038 bis está vacía desde hace más de seis años, cuando la Municipalidad clausuró un boliche que acumulaba una catarata de denuncias por disturbios y ruidos molestos. Por entonces, la fachada colonial lucía completamente pintada de negro. Actualmente, el mismo color se adivina detrás del vallado que cubre la edificación.

Hace algunas semanas, la publicación de la venta puso en alerta a los vecinos y a los grupos que defienden el patrimonio urbano. Según averiguaron, la propiedad se ofrece para demoler con una tasación de 800 mil dólares. En el lote, de unos 12 metros de frente y 33 de fondo, se puede construir un edificio de hasta 10 pisos.

"Para nosotros, la venta de la mansión es casi una condena a la demolición", señala Diego Ruesca, vecino del lugar y uno de los impulsores de varias iniciativas para convertir el lugar en un centro cultural. "Nosotros proponíamos recuperar la mansión y que el Estado se haga cargo de un centro de actividades culturales, pero estamos como desahuciados", se lamenta.

Con historia

El 3 de junio de 2010, el Concejo Municipal aprobó un proyecto para declarar "patrimonio histórico y de interés cultural de la ciudad" al edificio de Alberdi 1038 bis "considerando que representa un testimonio arquitectónico e histórico de nuestra historia como ciudad, y por el significativo valor cultural de dicho inmueble".

La iniciativa contemplaba además que el Programa Municipal de Preservación del Patrimonio Urbano se encargue de recuperar la fachada original del edificio y que el municipio, la provincia e instituciones del barrio concreten allí "un espacio cultural, museo o espacio recreativo".

Según las consideraciones de la ordenanza, los relatos transmitidos oralmente indican que el General San Martín y sus soldados acamparon en el lugar en 1813, rumbo a la épica batalla de San Lorenzo. Y, en el año 1851, mientras el Ejército Grande acampaba en la isla El Espinillo, Justo José de Urquiza buscó alojamiento a una legua y media de Rosario, en inmediaciones del arroyo Ludueña, posiblemente en esa propiedad.

Urquiza fue, además, uno de los primeros propietarios de las tierras del actual barrio de Arroyito, según lo señala una escritura fechada el 24 de Febrero de 1866. Pero, de acuerdo a la norma, "la relación entre Urquiza y el barrio no quedaría solo en eso, ya que son muchos los vecinos que señalan a la casa como residencia del general en sus campañas contra Rosas".

En 2013 las ordenanza para proteger la casona fue derogada, pero el programa de preservación y rehabilitación del patrimonio del municipio y la Facultad de Arquitectura de la UNR incluyeron a la "Casa de Urquiza" en el catálogo de edificios a proteger, "considerando que representa un testimonio arquitectónico e histórico de nuestras historia como ciudad, y por el significativo valor cultural".

Durante mucho tiempo, la construcción fue conocida también como "la casa de los fantasmas" ya que sus vecinos aseguraban que dentro de la mansión se oían ruidos de cadenas y gritos. De acuerdo a los relatos que reúne Rafael Ielpi en su libro "Rosario, del 900 a la década infame", esa situación llegó incluso a que la casona permaneciera durante mucho tiempo desocupada "por los presuntos ruidos de cadenas que según los vecinos se escuchaban en su interior, que motivaron la reticencia para habitarla", describe.

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