El Xlab Rosario, dependiente del Instituto Max Planck, realizó una charla con estudiantes para aportar fundamentos científicos al fútbol
06:05 hs - Jueves 11 de Junio de 2026
Una reconocida campaña publicitaria decía que hay cosas que el dinero no puede comprar y que para todo lo demás existía una tarjeta. Algo así ocurre con el fútbol y la pasión que enciende en los argentinos, donde aún resulta difícil de explicar la apilada monumental de Diego Maradona a los ingleses en Mundial de México 86. Para todo lo demás está la ciencia, que cada vez encuentra más evidencias fehacientes para ponerlas al servicio del fútbol, una pasión de multitudes catalogada por Dante Panzeri como "dinámica de lo impensado".
Rosario cuenta con la posibilidad de brindar ciencia al servicio de la comunidad y al alcance de todos. Por eso ayer por la mañana a alumnos y alumnas de cuarto año de la escuela de ciencias sociales de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) se reunieron en las instalaciones del Xlab Rosario, dependiente del Instituto Max Planck de Rosario (MPLBioR), donde el director del establecimiento, Claudio Fernández Outón, brindó una charla enriquecedora para dar muestras de que el fútbol también posee ciencia.
Fútbol y ciencia, dos pasiones atravesadas por el Mundial
Fernández Outón bajó los conceptos a tierra para explicar fundamentos y mitos que giran en torno a este deporte, tales como que "el goleador que viene de racha tiene que jugar sí o sí", "los partidos se ganan con la camiseta", "dos cabezazos en el área es gol", "los penales son una lotería" y "la pelota en la altura no dobla".
Bajo el tópico "Fútbol-ciencia: la ciencia sale a la cancha", Fernández Outón aseguró que "la ciencia puede ganar mundiales dentro de las probabilidades estadísticas basadas en evidencia científica". Y que lo más importante es que se puede abordar la ciencia desde el fútbol, "que no está tabulado como ocurre en otros deportes".
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"El 87 por ciento de los jugadores consultados considera que si un goleador viene en racha tiene que jugar, más allá de que pueda estar lesionado. Sin embargo, estudios realizados en doce goleadores al cabo de 800 partidos arrojaron resultados antiintuitivos. Es decir, determinaron que la probabilidad de acierto es la misma así haya marcados goles o no en los encuentros anteriores", reveló el científico para sorpresa de los estudiantes.
También postuló respecto a la diferencia de la clase de goles a lo largo de 30 años. "¿Ustedes saben qué es el efecto Magnus?", les preguntó a los presentes para explicar que se trata, ni más ni menos, del famoso chanfle tan particular en el brasileño Roberto Carlos, quien osaba de una zurda demoledora para ensayar parábolas tan potentes que se tornaban inatajables para los arqueros rivales en tiros libres.
La pelota no dobla
En ese marco expuso la notoria y considerable diferencia entre el peso de una pelota de tiento de los años 30 (un peso aproximado de un kilo) y las esferas termoselladas de la actualidad, con apenas 260 gramos. Allí radica ese efecto de trayectoria, que tuvo un quiebre en el Mundial de Alemania 2006 hasta la actualidad y que permite ese viboreo incontrolable para los arqueros.
Por supuesto que no faltó la explicación científica de la frase inaugurada por Daniel Passarella: "La pelota (en la altura) no dobla". Y científicamente es cierto. Fernández Outón lo explicó de la siguiente manera: "La pelota no cambia su trayectoria producto de la densidad del aire, que es muy inferior con respecto al llano. De modo que la explicación es meramente ambiental tanto en La Paz (Bolivia) como en Quito (Ecuador)".
Entre mitos y apreciaciones científicas, el cientista aseguró que "hay un mito que gira en torno al ácido láctico como resultado de ese esfuerzo físico y muscular. Hoy sabemos que esa sustancia se elimina entre los 30 y 60 minutos y que el dolor viene por otra causa".
Entonces mencionó el método de recuperación que se utiliza en la actualidad, basado en inmersiones de agua con hielo en bloques aproximados de 8 minutos, de acuerdo a cada técnica. Ante la pregunta del doctor y docente, varios chicos y chicas se animaron a responder que ese proceso "estimula la circulación sanguínea" y que "desinflama los músculos". Efectivamente los chicos estaban en lo cierto.
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Por eso Fernández Outón explicó: "Los baños de agua con hielo poseen un efecto analgésico para poder recuperar un músculo que se atrofia ante la ruptura de tejidos fibrilares, razón por la cual se inflama. Y por otra parte permite regular la presión arterial para promover la irrigación sanguínea y poder recuperar los tejidos de manera óptima".
La "lotería" (neurociencia) de los penales
"¿Por qué el arquero se arroja cuando ejecutan un penal?", preguntó el director del Max Planck. Una de las chicas presentes aseguró que era para "abarcar más espacio debajo" de los tres palos, a lo que el cientista aprobó.
Inmediatamente repuso que las estadísticas científicas indican que un 35 por ciento de las ejecuciones van hacia la derecha, un misma proporción a la izquierda y el 30 por ciento restante van hacia el medio. "Si el arquero se queda parado en el centro del arco tiene mayor posibilidad de efectividad en lugar de tirarse. Sin embargo, en el 94 por ciento de casos el arquero se arroja hacia un costado y en el 6 por ciento se queda parado en el centro", precisó.
Para ello expuso que a una velocidad entre 90 y 104 kilómetros, la pelota tarda 3,5 décimas de segundo en recorrer los once metros que separan el punto penal de la línea de meta. "Prácticamente, el arquero no tiene chances de atajar el penal si la pelota va adentro del arco, pero si el ejecutor patea a colocar, aumentan las chances de atajarlo", indicó en alusión a los estudios que se realizan en planteles profesionales.
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Abundó en que si ese arquero no atraviesa una situación de estrés propia de un resultado deportivo adverso, es capaz de atajar uno de cada cinco penales, es decir, un 20 por ciento. "Cuando uno analiza los penales ejecutados entre 1982 y 2010, las estadísticas dicen otra cosa: si el arquero no tiene necesidad imperiosa de atajarlo, en el 50 por ciento de los casos se arroja hacia la derecha y la otra mitad de las veces hacia la izquierda", comentó.
Sin embargo aclaró que ante una situación bajo presión, el arquero tiende a arrojarse hacia la derecha en el 80 por ciento de los casos. "El ejecutante, si cuenta con esos datos, sabe que tiene un alto porcentaje de convertir el penal porque sabe que estadísticamente el arquero se jugará por la derecha. Eso se estudia, sobre todo en Inglaterra, Alemania y Francia, porque le damos el comando de nuestras habilidades al impulso instintivo, lo que se conoce como el sesgo biológico del cerebro humano, que se conoce como orientación hacia la derecha", fundamentó.
El Mundial de fútbol está a poco de comenzar y la ciencia también se prepara para salir a la cancha. Pero todos pudieron coincidir que como afirma un pasaje de la película argentina "El relato de sus ojos", hay algo que no se puede cambiar ni comprar: la pasión por este deporte donde el futuro llegó hace rato.