Quieren usar IA y cámaras para multar a quienes tiren basura ilegalmente

Un proyecto en el Concejo busca reforzar el control sobre el arrojo irregular de residuos mediante el sistema de videovigilancia e inteligencia artificial. Suben sanciones económicas e introducen agravantes por ensuciar espacios públicos o quemar contenedores

06:30 hs - Miércoles 23 de Septiembre de 2026

La formación de microbasurales vuelve a estar en la agenda del Concejo Municipal de Rosario. Un proyecto presentado por el concejal Fabrizio Fiatti, de Unidos por Rosario, propone utilizar inteligencia artificial para ampliar las herramientas con las que cuenta el municipio para detectar a quienes arrojan residuos en lugares no habilitados, identificar puntos críticos y aplicar sanciones más severas.

La iniciativa combina tres líneas de intervención: prevención, fiscalización y castigo. Entre sus principales novedades aparece la utilización de los sistemas municipales de videovigilancia junto con tecnologías de análisis automatizado de imágenes, incluidas herramientas basadas en IA, para detectar conductas vinculadas con el vuelco clandestino de residuos.

El proyecto también propone incorporar por primera vez una definición específica de qué debe entenderse por “microbasural”, modificar dos artículos del Código de Convivencia Ciudadana, elevar las multas actualmente previstas y crear una campaña de concientización sobre la correcta disposición de residuos.

“Entendemos que ahora es momento de avanzar un paso más, para que quien arroja residuos donde no corresponde pueda ser identificado y sancionado con dureza”, señaló Fiatti. Según explicó, la intención es complementar las políticas de recuperación de espacios degradados con mecanismos destinados a intervenir sobre la conducta que origina el problema.

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Cámaras e IA

Uno de los ejes centrales del proyecto está contenido en el artículo 5º, que establece que el Ejecutivo municipal deberá promover y fortalecer el uso de sistemas de videovigilancia y herramientas de análisis automatizado de imágenes. El texto menciona expresamente la posibilidad de utilizar sistemas basados en inteligencia artificial para detectar y contribuir a la identificación de personas o conductas relacionadas con el abandono, depósito o vuelco de residuos en lugares no autorizados.

La propuesta plantea priorizar los sectores de Rosario identificados como puntos críticos, es decir, aquellos lugares donde el arrojo irregular de residuos se repite y termina generando acumulaciones permanentes. “Hoy tenemos tecnología que puede ayudarnos a detectar a los responsables y actuar de manera más rápida y eficiente. Tenemos que usarla para cuidar el espacio público y evitar que la solución únicamente pueda llegar después, cuando el microbasural ya está instalado”, sostuvo Fiatti.

El propio proyecto establece un límite para la utilización de esas herramientas: su implementación deberá respetar la normativa vigente sobre videovigilancia, protección de datos personales, intimidad y derecho a la propia imagen.

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Microbasurales

Otro de los cambios que propone la iniciativa es fijar una definición jurídica precisa del término, con el objetivo de diferenciar un residuo abandonado de manera aislada de aquellas situaciones que producen una acumulación con impacto sobre un barrio o espacio público.

De acuerdo con el artículo 2º, se considerará microbasural a "un punto o área del espacio público o de acceso público donde exista una acumulación no autorizada de residuos que, por su volumen, cantidad, tipología, continuidad en el tiempo o afectación del entorno, exceda una disposición individual o aislada".

Para determinarlo también podrá evaluarse si el depósito se produce de manera ocasional o reiterada y si genera consecuencias ambientales, sanitarias, urbanas o de convivencia. La incorporación de esta definición no es solamente conceptual. También funciona como criterio para aplicar una de las categorías más elevadas de multas previstas en el proyecto.

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Multas más duras

La iniciativa propone modificar el artículo 147 del Código de Convivencia Ciudadana, que regula el abandono, depósito o desecho de residuos fuera de los lugares habilitados.

Si la ordenanza es aprobada tal como fue presentada, arrojar desperdicios, objetos, sustancias o muebles en desuso fuera de contenedores, volquetes u otros sitios permitidos podrá ser sancionado con multas de 150 a 750 unidades fijas (UF) y, cuando corresponda, clausuras de hasta 90 días.

El proyecto incorpora además dos situaciones agravadas: la primera, cuando el abandono de residuos se produzca en plazas, parques, espacios verdes, paseos, caminos costeros u otros espacios destinados al uso y recreación de la comunidad, la sanción propuesta aumenta a entre 300 y 1.500 UF ($627.600 a $3.138.000).

Y cuando la cantidad, el volumen, la naturaleza o la reiteración de los residuos contribuyn a generar o consolidar un microbasural, la multa podrá ubicarse entre 500 y 2.000 UF ($1.046.000 a $4.184.000).

Las unidades fijas son el mecanismo utilizado por el Código de Convivencia para actualizar las multas. La normativa vigente establece que una UF equivale al valor de un litro de nafta súper en el surtidor de YPF del Automóvil Club Argentino, por lo que la cifra final en pesos se actualiza conforme cambia ese precio. Para septiembre, es de $2.092.

El proyecto también introduce modificaciones en el régimen que castiga daños y actos de vandalismo contra bienes y mobiliario urbano. Para ello propone reformular el artículo 132 del Código de Convivencia y establecer expresamente una penalidad para los casos en los que los contenedores destinados a residuos sean dañados mediante fuego.

La quema de un contenedor podría recibir una multa de entre 500 y 2.000 UF ($1.046.000 a $4.184.000), además de las acciones legales que pudieran corresponder por los daños ocasionados. En los fundamentos del proyecto se señala que este tipo de hechos puede afectar la prestación del servicio de gestión de residuos y generar riesgos en el entorno.

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Plazas de bolsillo

El proyecto se presenta como una continuidad de las políticas de recuperación de sectores utilizados históricamente para el depósito de basura. En ese sentido, Fiatti vinculó la iniciativa con el programa de Plazas de Bolsillo, una herramienta creada a partir de un proyecto presentado por el propio concejal y que posteriormente incorporó expresamente la posibilidad de intervenir pequeños espacios públicos degradados o utilizados como puntos crónicos de arrojo de residuos.

La normativa municipal vigente define estas intervenciones como "una herramienta para recuperar sectores degradados, erradicar microbasurales y transformarlos en espacios de permanencia, recreación y encuentro barrial". Según informa actualmente la Municipalidad, el programa contempla la limpieza integral de esos sectores, obras, parquización y colocación de mobiliario para convertir antiguos puntos de arrojo en nuevos espacios públicos.

El nuevo proyecto intenta incorporar una segunda dimensión a esa estrategia: además de intervenir físicamente sobre el sitio una vez formado el basural, busca identificar y sancionar a quienes vuelven a depositar residuos. “La erradicación de microbasurales en nuestra ciudad viene de un gran proceso a raíz de una herramienta que creamos en el propio Concejo: las Plazas de Bolsillo”, afirmó el autor del proyecto.

“La idea es completar el ciclo de recuperación del orden en el espacio público actuando sobre la conducta que genera el problema”, agregó.

Campaña

La propuesta no se limita al aumento de controles y sanciones. El artículo 6º establece que el Ejecutivo deberá implementar una Campaña de Concientización sobre la Correcta Disposición de Residuos y la Prevención de Microbasurales, que tendrá que informar cuáles son los lugares y modalidades habilitados para desechar distintos tipos de residuos, explicar los perjuicios ambientales y urbanos asociados al abandono y vuelco clandestino y difundir las sanciones establecidas en el Código de Convivencia.

Para el autor de la iniciativa, el objetivo es que la respuesta municipal no quede reducida a retirar repetidamente los residuos después de que se genera un foco de acumulación. “Cuidar la ciudad también significa cuidar el esfuerzo que hacemos todos los días para mantenerla limpia y respetar a la inmensa mayoría de personas que arrojan los residuos donde corresponde”, sostuvo Fiatti.

“No podemos naturalizar que alguien arroje residuos ilegalmente, genere un microbasural y que el Estado se haga cargo una y otra vez de las consecuencias”, cerró.