La consolidación de la comunidad evangélica en la ciudad sigue el ritmo de un informe que muestra Barómetro de Religiones de la UBA, que mostró como este sector casi duplicó sus fieles en las últimas décadas
06:30 hs - Domingo 14 de Junio de 2026
En un galpón, en una pequeña vivienda y hasta en un garaje, en Rosario las iglesias evangélicas encuentran lugar donde se lo propongan. La cercanía con la comunidad y una teología que da oportunidades constantemente, son algunos de los factores para que el número de pastores, templos y, sobre todo, fieles crezca. Esos guarismos en alza, contrastan con el catolicismo, que mantiene la mayoría, pero con cada vez menos fieles.
Caminando por los barrios y transitando las principales avenidas se puede ver la proliferación de las iglesias evangélicas en Rosario y las grandes ciudades del país. En estos sitios, algunos rústicos y pequeños, y otros enormes, se ven muchos fieles y pocas sillas vacías. Los de mayor importancia llegan a desbordar y los feligreses permanecen de pie en los pasillos mientras habla el pastor. En la otra vereda, salvo honrosas excepciones o celebraciones puntuales, las imponentes iglesias católicas no siempre generan la misma atracción y los sacerdotes a veces no necesitan parlantes para llevar la palabra de Dios.
A medida que los católicos pierden adeptos, los evangélicos los ganan. Se trata de una tendencia que se viene repitiendo en las últimas dos décadas: en la Iglesia Católica los seguidores cayeron cerca de un 20%. Así lo deja en evidencia el último informe presentado por el Barómetro de las Religiones y Creencias en Argentina de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA).
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El mapa de las identidades religiosas en Argentina realizado por el Observatorio muestra año tras año cómo avanzan, o retroceden, los principales credos en el país. El último trabajo presentado muestra cómo desde 2008 disminuye la cantidad de personas que se identifican con el catolicismo. Al mismo tiempo, el evangelismo tiene un “crecimiento sostenido, no geométrico, sobre todo con los pentecostales y neopentecostales”, señaló a La Capital, Diego Mauro, licenciado en historia y doctor en humanidades y artes, especialista en historia social y política del catolicismo e historia de la secularización.
“Se trata de una parte del mundo evangélico. Son los más dinámicos, los que se encuentran en los barrios populares de Rosario. Son las famosas iglesias de garaje, que van en crecimiento”, agregó el especialista.
Midiendo la actualidad y comparando la evolución histórica, el estudio muestra una transformación estructural en la relación de los argentinos con las religiones: el catolicismo pierde terreno, aunque sigue siendo predominante y la diversidad es un punto para prestar atención.
Caída de unos, crecimiento de otros
Los números por sí solos pueden no mostrar datos relevantes; sin embargo, a la hora de compararlos en el tiempo se manifiesta un retroceso de casi 20% del catolicismo en los últimos 18 años (de 76,5% a 57,7%) y un crecimiento constante del evangelismo, que desde 2008 prácticamente duplicó la cantidad de seguidores (de 9% a 17,4%). “Hay un proceso de pluralización del campo religioso donde la identidad religiosa no es algo que proviene exclusivamente por tradición familiar, sino que es una elección”, observó en La Capital Juan Cruz Esquivel, doctor en sociología y director del trabajo presentado por el Observatorio de las Creencias en Argentina, dirigido por Marco Carbonelli.
El argumento de Esquivel queda ligado a los datos sobre el recambio original, es decir cómo avanzan los fieles dependiendo de la etapa de la vida. El promedio de los católicos es del 57,7%, sin embargo, entre los 16 y los 29 años sólo el 44,6% dice ser católico, mientras que el 23,6% se manifiesta como evangélico con un promedio del 17,4%. “Esto te permite proyectar hacia futuro una profundización de estos procesos”, definió Esquivel. La relación es inversa en los mayores de 50: casi el 70% es católico y poco más del 13% es evangélico.
Según el referente de la UBA, el avance del evangelismo comienza en la década del 90 y se debe a que “tienen un vínculo más próximo, más cotidiano, donde encuentran religión y espiritualidad, pero también un espacio de contención en cuestiones familiares o consumo problemático, entre otros”.
Asimismo, el informe expone que el evangelismo tiene fuerte presencia en los sectores de mayores carencias materiales, mientras que en los sectores medios o altos crece la falta de filiación religiosa.
Factores
A partir de estas reflexiones la pregunta es: ¿El crecimiento del evangelismo y la caída del catolicismo obedece a una buena gestión de todo lo que es el mundo evangélico y los pastores, o una mala gestión de la iglesia católica?
Para Diego Mauro, existe un puñado de factores que determinan el proceso que atraviesa una y otra iglesia. El primero es la propia “dinámica de emergencia de los pastores”. Los pastores surgen de las propias comunidades y deben evangelizar, sin atravesar un proceso de formación o una institución, como el seminario para futuros sacerdotes. “La iglesia católica tarda mucho en producir un clérigo. Y el mundo evangélico, en ese sentido, es mucho más dinámico y el pastor tiene sintónica cultural con la comunidad, mientras que el católico tiene que construirla”, reflexionó el investigador del Conicet.
Además, los representantes de la Iglesia Evangélica tienen otras características: son vecinos de su comunidad, forman familia y su elección de vida está más cercana a los fieles. Por otro lado, Diego Mauro, agregó: “No tienen una estructura por arriba, es un sistema más horizontal, y si un seguidor tiene una tensión con su pastor puede abrirse de una iglesia y formar su propia comunidad”. En el mundo católico, todo eso es imposible de pensar.
En términos teológicos, el evangelismo “sintoniza mejor con lo que la sociedad quiere de la religión”, explicó Mauro y apuntó: “La gente evangélica quiere milagros, milagro a la carta, una presencia más directa y cotidiana con el Espíritu Santo. El milagro para el mundo evangélico no es algo excepcional, sino que es algo cotidiano y sólo tiene que iluminarte el Espíritu Santo. Eso es muy seductor”.
En oposición, en el mundo católico todo está más secularizado, es decir, debe estar autorizado por un religioso y “escapa a las lógicas comprensibles y cotidianas”, sostuvo Diego Mauro.
El mapa representa a la Argentina, pero para Diego Mauro toda América Latina tiene una fuerte presencia del mundo evangélico donde en muchos países más de la mitad de la población sigue a un pastor.
El mapa de religiones de Argentina
El informe presentado por la UBA muestra la cantidad de seguidores que tienen las principales religiones del país: catolicismo, evangelismo, testigos de Jehová, mormones, umbanda y africanista, islam o musulmana, y judía, también expresa a aquellos sin afiliación.
Los datos muestran que el 57,7% de los fieles están en la iglesia católica y el 17,4% en la evangélica. El resto de las religiones apenas alcanza el 1.5% de la población, mientras que quienes aseguraron no pertenecer a ningún credo alcanzan al 22,4%, lo que no significa que sean ateos o agnósticos, sino que se mantienen alejados de las religiones convencionales.
Ahora bien, los resultados varían según la ubicación geográfica (Amba versus resto del país) para todas las religiones, salvo la evangélica. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (Amba), la religión católica está por debajo del promedio (54,2%) y a la par crece la no filiación religiosa (26,1%); en el resto del país los católicos son casi el 60%, mientras que sólo el 20% de la población se mantiene ajena a creencias religiosas.
En este contexto, los resultados del evangelismo toman especial importancia; tanto en el Amba como en el resto del país la cifra varía de 17,6% a 17,2% para llegar al promedio de 17,4%. Es decir, un crecimiento parejo en cada rincón del país.
“La religión está correlacionada con el tamaño de las ciudades, en las grandes metrópolis crece la población sin filiación religiosa y en las más pequeñas hay un arraigo católico. Rosario estaría más cerca de los datos del Amba”, expresó Esquivel.
Por debajo del mapa
El mapa muestra un dato particular para Diego Mauro y es el crecimiento de las religiones umbanda y africanista: detrás del catolicismo y el evangelismo la tercera porción con más adeptos según la UBA.
“Son una minoría, de la cual pesan muchos prejuicios. Y si muestra un 0,5% en la encuesta, debe haber más de los que se exponen. Para tener una comparativa, el mundo judío es el 0,2% y los musulmanes el 0,3%, que son dos religiones sumamente mencionadas y son menos que los afro-umbadistas”, cerró Diego Mauro.