La venta de un videojuego para PlayStation de origen japonés, prohibido expresamente por el
Ministerio de Justicia de la Nación porque incita a quien lo utiliza a protagonizar violaciones,
torturas, pederastia y actos de discriminación, fue detectada ayer en las calles de la zona oeste
de Rosario y se decomisaron cerca de 30 copias. La maniobra se transformó en la punta del ovillo
que los pesquisas siguen ahora para tratar de determinar si hay una verdadera red operando en esta
ciudad dedicada a comercializar este tipo de materiales.
Se trata del “Rapelay” (rape significa violación en inglés),
un videojuego en el que el protagonista es un hombre que sale de prisión y decide vengarse de la
mujer que lo denunció por un intento de violación. Así, el jugador encarna a este ex convicto que
viola a su denunciante, la hermana de ésta (de 12 años) y a la madre de ambas chicas. El juego
hasta permite escoger el modo de sometimiento sexual de las víctimas.
El principio de la historia comenzó a escribirse el último fin de
semana, casi al mismo tiempo en que el ministro de Justicia de la Nación, Julio Alak, advertía que
“Rapelay” había sido prohibido en el país porque, según destacaba, “se trata de
una clara apología de abuso sexual, violación, torturas, discriminación contra la mujer y
pederastia”.
Horas después, la Guardia Urbana Municipal (GUM) recibió un llamado
donde un vecino advirtió que el polémico juego se vendía en el submundo de la piratería ilegal de
DVD y CD que gana cada vez más espacio. En este caso, el denunciante aportó que ese material podía
comprarse sin problemas en las calles de una populosa barriada de la zona oeste.
A raíz de esto, la GUM, personal de la Agrupación Unidades Especiales de
la policía e integrantes de la Subsecretaría de Seguridad municipal iniciaron las pesquisas que
terminaron ayer con el decomiso de 26 copias del polémico juego.
Según detalló el titular de la GUM, Mariano Savia, las investigaciones
dejaron al desnudo el accionar de un hombre de unos 35 años, quien sería el distribuidor de este
tipo de materiales en ese sector de la ciudad. “Baja las películas y juegos de internet y
tendría una base de distribución en un domicilio de la zona”, señaló el funcionario.
El decomiso incluyó cerca de 300 películas, en su mayoría pornográficas,
entre las que se encontraban las 27 copias del aberrante juego. “Es una verdadera apología
del delito”, sintetizó Savia.
La venta y distribución de este tipo de materiales está penada con
prisión que va desde los seis meses hasta los cuatro años. l





























